miércoles, 17 de mayo de 2017

Aprendizaje



Aprendizaje

Para el bedel son las cuatro de la tarde,
Y la calma comienza a atenuarse,
Mientras en su mente alumbra memorias que parten,
Con manifiestos recuerdos en los que fijarse.
Sus sueños fueron vasijas de fina porcelana,
Espejismos de conocimientos acumulados,
En los que la curiosidad nunca cesaba,
Para una praxis en horizonte plano.
Pero incluso en ilusas pretensiones,
El saber alumbra madurez,
Y sin paliativos, ni ajenas peticiones,
Todo crece sin mudez.
Alza al viento las palabras,
De un mañana esperanzador,
Pues en el presente atrapa,
El ejercicio de toda razón.
Para el bedel siempre hay una luz,
Fruto de su erudición,
En cuyos dominios acoge a un abedul,
Y, en sus ramas sus frutos, empeñó.


No hay comentarios:

Publicar un comentario