lunes, 13 de marzo de 2017

Taboo



Taboo

Llevaba ya un tiempo sin una serie que me dejara absorto, que me impidiera coger el Smartphone para distraerme, y sin ver algo tan próximo a actuaciones de cine unidas a una ambientación de lujo. He visto desde la dieta de Santa Clara hasta Legión en estos últimos meses, pero sin duda la serie de este comienzo de año para mí ha sido Taboo por la interpretación de Tom Hardy, por la atmósfera londinense y por una trama que sin salirse del marco de lo común resulta bastante misteriosa con capítulos que terminan con golpe de efecto dejándote con la sensación incipiente de necesitar el siguiente.

Taboo es una miniserie de 8 capítulos, aunque recientemente debido a su éxito se ha anunciado el lanzamiento de una segunda temporada, dirigida por Steven Knight (Creator), Kristoffer Nyholm, Anders Engström, guionizada por Steven Knight con la colaboración de Tom Hardy y que cuenta con un importante elenco de actores destacando entre ellos a Tom Hardy, Oona Chaplin, Leo Bill, David Hayman, Michael Kelly, y Jonathan Pryce.

La trama nos sitúa en el Londres de 1814 donde James Keziah Delaney vuelve tras la muerte de su padre y un pasado en África, guardando muchos secretos tras su persona y bien provisto financieramente para hacer frente a todo el que se interponga en sus planes por lograr la plena libertad ante los prolegómenos de su posesión de la isla de Nutka ya sean sus enemigos la Compañía de Oriente, los bajos fondos, sicarios de Estados Unidos o el mismísimo monarca y su secretario personal.

La fotografía recrea toda una serie de planos tremendistas con un buen uso de luces y de la técnica del desenfoque, y la banda sonora acompaña en todo momento a la intensidad de la trama. Cada capítulo cuenta con una duración estimado de 55 minutos, y el corte de escena presenta una transición inspirada.



En definitiva, Taboo supone lo más cercano de este género a la postración social y política de Inglaterra en el contexto de expansionismo comercial y colonial, mostrando un reflejo acertado de las deficiencias sociales y de las intrigas políticas con un modus operandis donde se deja entrever los intereses personalistas de las burguesías frente a una corona británica tan ostentosa como inoperante. Mi calificación es de ***1/2