lunes, 23 de enero de 2017

Micro - Reseña: Ana de Tejas Verdes



Micro - Reseña: Ana de Tejas Verdes

Allá por el año 1979 el maestro de la animación japonesa y precursor junto a Miyazaki de Studio Ghibli llevaría a cabo la adaptación animada de la novela de Lucy Maud Montgomery (“Anne of Green Gables”) por medio del estudio Nippon Animation. Junto a series de animación que tuvieron mayor fama o renombre, como Heidi o Marca, Ana de las tejas verdes se hizo un hueco llevando la animación japonesa a su etapa de esplendor sienda emitida en España por la cadena de Telecinco. Se trataba de un anime de 50 episodios realizado para toda la familia donde se buscaba una vocación moralizante mientras aportaba a las vivencias de su protagonista de un aire cómico y desinhibido.



La trama se centra en Ana Shirley quién conducida por equivocación a la casa de los Cuthbert logra ser acogida en la Isla del Príncipe Edward, logrando de este modo ser reconocida como una más y viviendo toda una serie de aventuras desde la niñez a la madurez. Su esencia reside en su cuestionamiento y en la forma de trastornar a toda la amalgama de personajes que se desenvuelven en su entorno, quienes crecerán junto a ella y aprenderán importantes lecciones de vida. Todo el eje central desarrollará la personalidad de Ana que irá transformándola desde niña altiva, imaginativa, y de carácter impulsivo e indomable hasta la joven inteligente e independiente que utiliza su imaginación de forma constructiva.



Su animación, realizada a mano, tiene la belleza de la imperfección y la sencillez a partir de unos diseños simples pero característicos que unidos al guion dotaban a cada uno de los personajes de personalidad y vitalidad. La guionización de cada personaje lo hace único y entrañable permitiendo de este modo poder percibir tanto sus inquietudes como sus deseos o estados de ánimo, y todo esto queda bien reflejado en los hermanos Matthew y Marilla Cuthbert cuyo modo de percibir la vida cambiará irremediablemente durante el periodo de convivencia que mantengan con la huérfana Ana Shirley.

En definitiva, nunca se debe desdeñar las series de los años dorados del anime puesto que te puedes encontrar con joyas como Lupin III, Capitán Harlock o Ana de las Tejas Verdes. Se tratan de series de animación con un trazado tradicional que evoca un melancólico encanto desde compañías que buscaban más el entretenimiento y los valores familiares, a la par que lograban transmitir o adaptar historias tan evocadoras como melodiosas. 



Para quienes queden con ganas de más sobre Ana Shirley, aparte de los libros posteriores de la autora que narran el resto de su vida, se encuentra una precuela realizado por Nippon Animation que se titula: “Antes de las tejas verdes”.



lunes, 16 de enero de 2017

El subconsciente de la información



El subconsciente de la información

En sus ojos se vislumbra un opaco y trásfugo deseo,
La tergiversación de toda su razón,
Tras la desmembración de unos cimientos por poleo,
Sin mesura, ni amargor.
En su mente, ya baldía, la techumbre es quebrada,
Las columnas de la coherencia ceden a la estulticia,
Pues el mortero ha perecido ante una mente tiznada,
Y en su interior nada cauteriza.
Sus manos, manchadas de tinta, han perdido el norte,
Toman la pluma, más por mera cortesía que por ingenio,
Y lanzas trazos vacíos,  con cortes,
Embebidos de la vileza y el convenio.
Su mente, pasionaria y evocadora, perece,
Intranquila ante el fin de su protagonismo,
Como una vela que se apaga y esparce,
Presa del alarmismo.
La caja se cierra ante el adiós,
La despedida de un criterio subyugado,
A la más efímera imparcialidad,
Presa de la desinformación.
Solo es un día más en un mundo de medias tardes,
Solo es un individuo más en un mundo comunicado,
Un número que en la red arde,
Por un dato más que trillado.