lunes, 12 de junio de 2017

La Maga- Trudi Canavan



Fantasía light ii: la maga de trudi canavan

La australiana Trudi Canavan llevaba un tiempo sonando como la escritora revelación en el mundo de la fantasía tras la estela de grandes figuras literarias como J.K. Rowling o Úrsula K. Le Guin, y lo cierto es que cumple su cometido a medias. Sus trilogías: las crónicas del mago negro y la espía traidora son obras orientadas a un público juvenil que crea mundos vinculados a ciertos aspectos fantásticos pero trasladados a la óptica del adolescente, con páginas que responden a los prototipos del romance o las preocupaciones juveniles y una acción muy diluida que se ve en determinadas ocasiones mal resuelta. El final, resulta abrupto y te traslada a la muerte de X personaje sin explicación coherente de los sucesos que determinaron sus actos.

Dentro de su proyección literaria me centraré en La Maga que actúa como precuela de sus dos trilogías ambientadas en el mundo de Kyralia y Sachaka, dos reinos contrapuestos en sus costumbres que se podrían identificar con el mundo cristiano y árabe del medievo pero con toques fantásticos, y que nos sitúa ante un contexto donde los magos son los que dirimen todo asuntos político constituyendo la casta dominante en ambos territorios. La historia sigue la línea narrativa, desde una tercera perspectiva, de Tessia una joven de dieciséis años de edad que trabaja como ayudante de su padre, el sanador local de Mandryn, y que por azarosas circunstancias descubre un poder latente en su interior que la convierte en una maga “nata” y por lo cual se acoge a los cuidados y enseñanzas de Lord Dakon en calidad de aprendiz. Entre este batiburrillo de acontecimientos, ciertos ichahi (magos desterrados de Sachaka) realizan una conjura con objeto de apoderarse de Kyralia y esclavizar a sus habitantes. 

Entre amoríos, intentos por hacer valer la importancia de la sanación en la magia, y divagaciones políticas nos pasamos más de medio libro sin nada de acción y solo el temor ante lo que se puede avecinar. ¿Qué ocurre? Que la autora en apenas 200 páginas desarrolla toda la contienda bélica hasta llegar a un final tan precipitado como predecible. Pero, lo mejor de esta obra es como intercala una segunda línea narrativa donde narra el origen de las traidoras y que aunque interesante resulta algo anodino que bien podría haber abarcado un mero apéndice de la novela, pues básicamente la idea es mostrar el malestar que la mujer siente en la sociedad sachakana y aprovechando los acontecimientos bélicos aprovecha para meter el planteamiento de la formación de una especie de sociedad matriarcal, y ciertos tintes homosexuales en un personaje que resulta más un pegote por su trascendencia y puesto para contentar colectivos de género. 

En el final Tessia aprovechando un “casual” desliz consigue iniciar una pequeña subtrama amorosa con una especie de romance que se puede resumir: te odio pero te amo; y como colofón la autora nos muestra un prólogo donde matan a cierto personaje coherente de la historia por la cara y despierta en otro personaje cierta locura, qué bueno, prefiero reír. En lo personal, se trata de un prólogo mal explicado pero que para alivio de los fans de Tessia esta logra ser feliz y comer perdices el resto de sus días.

En fin, se trata de una novela de lectura ágil, escasas descripciones y muy orientada a un público joven que siga la estela de series como Crepúsculo o Divergente. Como novela de literatura fantástica es muy light y falta de un planteamiento consistente que nutra al lector más maduro de un mundo cohesionado, sin altibajos, y que redunde en personajes con personalidades más ambivalentes fuera del cliché orientado a ciertos géneros. En definitiva, La Maga es una novela para lectoras o lectores jóvenes que quieran descubrir en Tessia a una heroína con la que identificarse más que una novela de fantasía pura y dura. He leído novelas light como Los Magos de Lev Grossman, pero esta rompe incluso con la filosofía fantástica de J.K. Rowling de crear fantasía para simplemente recrearnos con sus mundos. Aquí resulta difícil recrearse con Kyralia pero es una buena alternativa para quienes no han tocado nunca el género fantástico y les gustaría leer algo más simplista.


jueves, 18 de mayo de 2017

Psycho-Pass



Psycho-Pass
Psycho-Pass (サイコパス?) es un anime, seinen, adaptado por la cadena televisiva Fuji TV entre 2012 y 2013 a partir de la adaptación del manga realizado por Midori Gotou en el guión y Natsuo Sai en el dibujo. En líneas generales, es un anime que me he aventurado a ver a través de la plataforma de Netflix y pese a sus problemas considero que se trata de una de esas pequeñas joyas que deberían verse si buscamos una buena serie basada en una sociedad distópica donde los planteamientos filosóficos y morales sobre el límite de la tecnología en el control social nos ofrecen un planteamiento de reflexión y debate interno cada vez más enlazado con la problemática y la problemática actual.



En primer lugar destacar el diseño de los personajes estilizado y típicamente japonés en cuanto a la estética, y estos se hallan insertos en un ambiente realista y futurista muy cercano a lo que ofrecería una temática de la ciencia ficción. Se trata de un dibujo limpio, agradable a la vista, digitalizado y en ocasiones extremadamente efectivo que nos permite vislumbrar la psicosis de los personajes.

En cuanto a los personajes nos encontramos con personalidades bien definidas de acuerdo a un trasfondo establecido que resulta lógico en lo referente a sus modos de actuación, y que nos facilita entrar en conexión con el pensamiento del propio personaje para llegar a comprender sus motivaciones y perspectivas de vida. En este caso el rol protagonista corresponde a Akane Tsunemori una joven inspectora con ideales de vida diferentes a las normas y pautas de actuación convencionales y con una concepción atípica y fiel a la justicia del ser humano que le hará comprender las perspectivas de sus subordinados y establecer una relación especial con Tomokazu quién tiene unos criterios de actuación opuestos y muy radicales en la resolución de los conflictos pero cuya mente es ampliamente estadística y puede analizar cualquier objetivo con una gran crudeza interpretativa. Por último, reseñar al antagonista Shogo Mikishima quien persigue un ideal maquiavélico de destrozar con la automatización social impuesta por la tecnología, resulta frío y dispone de la capacidad de ofrecer una gran reflexión intelectual y autocontrol que le permite eludir cualquier tipo de sistema de seguridad.

En cuanto a la trama mencionar que dispone de un trasfondo policiaco poco convencional pues se desarrolla preferentemente como sátira a la sociedad y plantea situaciones cruentas en las que el cuestionamiento moral y el horizonte tecnológico plantean situaciones tan reales como peligrosas. Generalmente la población se encuentra sometida a escáneres psicosomáticos y por tanto controlada y esclavizada por una tecnología donde cualquier divergencia de comportamiento puede suponer ser apartado de la sociedad e incluso conllevar la ejecución del individuo por medio de los ejecutores.
La banda sonora acompaña con sonidos ambientales y temas orientados a dar énfasis a la acción o las situaciones de psicosis que se presentan a lo largo del discurrir de los episodios.



A grandes rasgos, nos encontramos con un seinen interesante que ofrece entretenimiento, una trama interesante y cuestionamientos que permitirán al espectador plantear sus propias conclusiones.


miércoles, 17 de mayo de 2017

Aprendizaje



Aprendizaje

Para el bedel son las cuatro de la tarde,
Y la calma comienza a atenuarse,
Mientras en su mente alumbra memorias que parten,
Con manifiestos recuerdos en los que fijarse.
Sus sueños fueron vasijas de fina porcelana,
Espejismos de conocimientos acumulados,
En los que la curiosidad nunca cesaba,
Para una praxis en horizonte plano.
Pero incluso en ilusas pretensiones,
El saber alumbra madurez,
Y sin paliativos, ni ajenas peticiones,
Todo crece sin mudez.
Alza al viento las palabras,
De un mañana esperanzador,
Pues en el presente atrapa,
El ejercicio de toda razón.
Para el bedel siempre hay una luz,
Fruto de su erudición,
En cuyos dominios acoge a un abedul,
Y, en sus ramas sus frutos, empeñó.