domingo, 18 de septiembre de 2016

Dónde la luna y las estrellas se ocultan



Dónde la luna y las estrellas se ocultan

Siento asco por los lunes, siento desprecio por la rutina y siento que todo podía ser mucho peor. ¿Demasiado deprimente? No lo creo, el mundo está hecho una mierda. ¿He mencionado que hoy por fin accedo al establo? No sé si el principito desea que limpie el culo de su jamelgo o espere mientras escoge a la mejor cerda entre sus cortesanas pero aquí estoy impasible con una manta mal hilada a los hombros, unos calzones coloreados de mierda y un rastrillo cuyas raíces no logran sortear las piedras del camino. Supongo que de nuevo hablo de mí mismo esperando que el escritor me escuche, pero, ¿¡de verá alguien relatará algo sobre mí?! ¡Eh! ¿¡Estás ahí!? Pues no seas holgazán y coge el puñetero tintero.

(…)

-       ¡Espera! ¿Pretendes escurrir el bulto?
-       Empezamos.
-       ¿Pensabas dejarme tirado?
-       Intenta ser más educado y pedir las cosas con educación, ¿sabes qué hay niños que pueden leerte?
-       Yo no soy ningún cuento, deja que se vayan.
-       Eres producto de mi imaginación, si así lo deseo nunca verás la luz.
-       Ahora lo comprendo, me relatas una vida de mierda porque sabes que este proyecto volverá a quedarse estancado. Puede que tú seas una especia de Dios pero te equivocas si vas a lograr hacerme callar, yo soy tú y tú eres yo, ¡atrévete a darme forma!
-       ¿Estás preparado?
-       Jamás lo he estado, pero… Para todo hay un comienzo.

Existe un mundo desconocido más allá de la razón, un mundo en el que el individuo advierte que la razón es tan solo un hilo sustancial que conecta múltiples realidades. Es un mundo igual al tuyo, es un mundo dónde hay personas con sus demonios internos y sus esperanzas, sus objetivos y limitaciones, así que la única diferencia en este mundo soy yo. ¿Quién soy yo? Bueno, yo soy yo. Jamás me había planteado una cuestión tan baladí, pero por favor << inserte un nombre >>. ¿Cómo me has llamado? ¡Ah, sí! A mandar… Pero…

-       Oye tú, Dios o lo que seas, ¿cómo diablos soy?
-       Eres un personaje.
-       ¡No seas bastardo! ¿¡Cómo soy!?
-       Un personaje tiene una voz y a través de ella se expresan puntos de vista.
-       ¿Me estás tomando el pelo?
-       Para nada :_P
-      
-       Tú solo eres tú, si yo dijera quién eres no serías tú. No tengo la potestad de moldear la vida que emana de tus latidos, solo sigue tu propio camino.

Muy bien volvamos a la narración, ¿por dónde me había quedado? Ah, sí, la única diferencia de ese mundo era yo pero a la vez la diferencia no era más que la reiteración de lo común en un mundo dónde la luna y las estrellas son las únicas que guían la vida. Podría decir que aquí no existe la jornada de sol a sol pero sería mentira. Hoy es lunes y tengo a mis espaldas un montón de trabajo que el escritor me imposibilita negar por eso imploro al lector su ayuda, ambos guiaremos esta historia de claroscuros. Dame tu fuerza y no pierdas el entresijo de los acontecimientos que están a punto de acontecer, ¡te necesito! Vayamos a traer el sol y la luz de un nuevo mañana.

(…)

El hedor de la tierra mojada, la humedad calando las vigas de madera y el heno mal distribuido por el ala este de la cuadriga es un entresijo poco discreto, en la puerta de hierro oxidado se encuentra un rastrillo de hebras de madera con el que limpiar los restos de compost dejados por el caballo y la mula. Al girar mi mirada sobre los mechones plateados desperdigados sobre la piel pálida del semental y volver la vista sobre la mula de mechones cortos, negros y descuidados sobre piel raída y sucia puedo contemplar la dicotomía del mundo del creador. Un mundo binomial donde no hay lugar para la imperfección pero nosotros podemos demostrarlo que podemos mandarlo al traste. ¿Pensaba contar una historia de valientes guerreros y doncellas? Apreciado lector, vayamos finamente a joderle la historia, tómame como si fuese tú y juntos cojamos el asno y vayamos tras el Sol que nos fue robado.

-       ¿Dónde vas bufón? De verás crees que podrás lograr algo así, desiste de tu intento condenado al error, desiste a tu control y encárgate de la cuadra, pues ese es tu destino. El escritor quiso que cuidaras del príncipe y aquí estoy sin más dilación. – el príncipe se acercó y su imagen se volvió en un espejo deforme parecido al peor villano que el lector puede imaginar.
-       Pensaba que hoy sería un lunes de mierda pero he logrado ganarme la confianza del lector quién con su destino guía mis pasos, yo ahora soy él y sin más reparo he de abandonar a cualquier esbirro que el escritor en su mal hallada consciencia deba enviarme.
-       Recuerda que es quién dicta tus acciones.
-       Ya no soy una marioneta, ahora tengo un destino más allá de tu imaginación. Seré un personaje pero no por ello debes agasajarme, solo con voluntad lograré lo imposible.
-       Jamás, jamás, jamás.

Es la hora amigo lector coge las riendas fuerte que huiremos raudos como estrellas centelleantes sobre led Zeppelin, el burro correrá más que la astuta liebre más sus fuerzas no son inagotables. Levanta el brazo izquierdo. Lo ves, estamos compenetrados, ahora solo tienes que levantar la cabeza y sonreír más allá de la razón para espantar a cuanta marioneta nos intente dominar.

El camino conducía al bosque y el bosque para muchos es sinónimo de perdición. El burro ha perdido su fuelle y es hora de andar. Me siento tenso entre tanto matorral e imponente al no poder la cima de los árboles. Esto debe ser realmente tan antiguo como grotesco, estoy seguro que el escritor nos ha guardado una treta. Qué casualidad repentinamente escucho un ruido (¡qué novedoso escritor!) y aparece una especie de monstruo que por un casual no logro reconocer, ¿me ayudas lector? Solo, solo imagina qué es aquello que te da más miedo, la materialización de tus más ocultos terrores nocturnos.

-       No pasarás del bosque, no pasarás de aquí maldito embaucador. Devuelve la tinta y el tiempo de la armonía de nuestra historia y compensa al escritor desapareciendo entre las más oscuras tinieblas. Más no comprendo la desazón de mi corazón pues solo deseo tu perdición. Compréndelo y acepta tu destino.
-       No eres más que el terror retenido de una noche de desazón, si no omites tus injurias habré de terminar contigo pues debo avanzar.
-       Eso es, atácame valiente.
-       ¿No lo ves? Eso es lo que espera el escritor, quiere que te derrote, ¿cuánto tiempo permanecerás bajo el yugo de su soberanía?
-       Yu-go, mm… Envenenas mis oídos con fábulas cuando todo lo que posees son palabras.
-       Te equivocas.
-       Ambos somos palabras, solo palabras… Palabras que quizá nadie leerá.
-       El lector está conmigo y también contigo. Bestia estúpida sal de tu irracional actuación y compréndelo, no es tan difícil. ¿Lo comprendes? Tú y yo somos producto de la imaginación del lector gracias al cual puede interpretar las palabras del tirano escritor y permitirnos la libertad que nos ha sido negada.
-       Tonterías, sal de mi cabeza maldita sea.
-       Dame la mano y una luz recorrerá tu interior. El lector ha superado el terror y por lo tanto, amigo mio, ya puedes descansar.

La bestia se ha desmaterializado ante nosotros, hacemos un gran equipo. Mira yo diría que ya es de día pero la noche aquí es eterna. El bosque ha cesado y el imponente castillo de marfil y piedra aurea se alza ante nosotros. De repente sus puertas quedan abiertas, ¿lo puedes sentir? Es el escritor, está ante nosotros.

-       Hola de nuevo, creación.
-       ¿Con qué creación? No eres mi creador.
-       Bueno, he puesto los cimientos de ti. Eres producto de mis pensamientos y por tantos en mis manos has nacido.
-       Puede que así sea en un principio pero no he superado estereotipos mundanos y terrores nocturnos para llegar hasta aquí y no hacer nada.
-       Puedo dejar de escribir en cualquier momento.
-       Pero no lo harás eres demasiado orgulloso para hacerlo.
-      
-       Sabes una cosa, no eres nada sin el lector. ¿Con qué fin escribes si no es para agradar sus sentidos?
-       Mis palabras son dictados y tú no eres más que un incordio.
-       Tal vez, pero has de imaginarme para darme forma y eso es algo que lector puede reinterpretar como le venga en gana. Tu puedes crear la más fiera de las bestias que el lector podrá verla como una bestia dulce y agradable.
-       Jajaja, ese no es tu caso.
-       Veo que no lo comprendes, tu solo me ves desde la perspectiva plana de un escritor que planta un estereotipo de personaje para vencer una malicia entre otro estereotipo de historia, y así solo entras en un bucle de no retorno.
-       Tú no existe, ¡qué sabrás tú a la hora de escribir un relato!
-       Lo mismo que sabes tú de actuar como un déspota. Sabes a lo que vengo, no demores mucho.
-       Vienes a usurpar mi trono.
-       ¿Tu trono? Tú como creador no eres de este mundo, pero este mundo que mancillas si es mundo. Dame la corona, la exijo como tu creación.
-       ¿Y qué habrás más allá de la coronación?
-       Eso solo depende de ti, yo solo soy un personaje pero quizá, y solo quizá, si recuerdas quién tiene la corona te sientas motivado para terminar esa amalgama de historias que empecé a protagonizar y no terminaste por puro egoísmo.
-       Y si decido no volver a escribir, y si nunca jamás rondas mi imaginación, y si te doy muerte aquí y ahora.
-       Me habrás matado, sin duda, pero entonces el lector te abandonará y no podrás tener jamás ninguno de los dominios sobre futuros avatares.
-       Hagamos historia pues.

El escritor se alza majestuoso y comienza a difuminar su semblante mientras observo la corona de platino y esmeraldas que sitúa sobre mi cabeza, ¿me queda bien? Eso espero. Oye, amigo lector, al final hemos creado un vínculo. Hemos logrado dar sentido a un lunes de aburrimiento y hemos llegado al final de esta enrevesada historia. Agradezco tu ayuda pues sin ti jamás hubiese dado fin a la tiranía del escritor. Por todo y por nuestro futuro, brindemos felices como perdices.


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