miércoles, 27 de julio de 2016

Bjorn el incontrolable



Bjorn el incontrolable

Los Dioses están revueltos esta noche, lo noto en el aire, lo noto en mi respiración, noto como poseen mi cuerpo y me permiten caminar por los grandes salones. Voy descalzo y tan solo ataviado con una fina túnica gris y raída, de repente Loki cruza su mirada conmigo y comienza a reírse, eso me pone furioso, muy furioso, me dejo llevar por la ira y tomo mi hacha. Con una mano asesto a fantasmas que parecen desaparecer mientras mi padre Thor me mira desde lo alto de su altar contemplando mi debilidad. Maldigo a Loki y cargo mis demonios en una embestida rauda pero no lo suficientemente rápida, Loki desaparece y yo caigo al suelo fracturándome el brazo y mermando mi sangre ante las ofrendas del Valhalla. Mi furia desaparece y yo me veo sumido en un sueño profundo.

-          Bjorn, hijo mío, despierta y vierte tu sangre sobre el recipiente.
-          Claro padre -me siento orgulloso de ofrecerle mi alma a Thor-
-          Por Odin que lucharás conmigo, pero hoy no.
-          Pero, padre.
-          Silencio necio, padre no desea aún tu muerte. Levantate Bjorn ahora tomarás el hacha y verterás la sangre de Glaurum, de sus entrañas sacarás un huevo y del huevo un hijo de Odin saldrá.

Tomo mi brazo y con el filo del hacha me cercioro parte del brazo para verter mi sangre sobre el pedestal.

-          Así será.
[…]

El bosque está nevado y el frío abruma mi alma, las pieles que llevo sobre mi espalda se convierten en un peso endurecido que atormenta mi camino, pero sin las cuales no podría sobrevivir. La maldición no podrá atormentar mi valeroso corazón, pero tampoco puedo negar que el espíritu de un oso me atormenta al anochecer. Mi cuerpo compungido torna como el roble áspero y de mis manos brotan garras que vierten sangre de aquellos que osen entorpecerme. Soy incontrolable, lo sé, y no es algo de lo que orgulleceré, solo los necios se sentirían orgullosos por tal virtud. Glaurum se encuentra preso en las tierras del anochecer y el camino es largo, de día mi piel se vuelve rígida y de noche mis zarpas me alimentan. Solo hay una dificultad entre el fin del invierno y las tierras de la tormenta, el maldito Loki. 

Las lindes las siento cercanos y una sombra me amenaza, un anciano sigue mi rastro y me invita a licor de raíz fermentada. Acepto el trago de buena gana, con desconfianza y preocupación.

-          Estás lejos de los dominios mortales Bjorn.
-          Más lejos se sitúa el necio que ose entorpecer mi camino.
-          Las amenazas no funcionan conmigo Bjorn.
-          No lo son, siempre y cuando tomes el hacha para defender tu palabra.
-          No soy Loki pero estoy condenado. Mi nombre Sigfri.
-          Sigfri lamento de verás que tu camino penda en mis manos, pero estoy condenado a la falsedad de Loki y solo la muerte podrá liberarme.
-          Pues toma el hacha hermano y luchemos hasta la victoria.

Tengo una sensación agradable, siento que mi corazón al fin descansa y la furia toma mi piel, el hacha se torna en una prolongación de mi cuerpo y con sensatez arremeto contra su escudo. Un golpe fuerte seguido de otro más fuerte hasta conseguir mellarlo. Sigfri me empuja, pero logro resistir la embestida y con un grito airado lo tumbo mellando su peto de plata y arrancando de su pecho ríos de maná rojizo. Está desorientado y esa es mi oportunidad, tomo la iniciativo y le lanzo el hacha a la cabeza. Logra esquivarla no sin llevarse un pedazo de su oreja, me tumba y logro zafarme. Siento como mi puño centellea de rabia y misericordia sobre su rostro cuando cae inconsciente tomo el puñal y le ofrezco su alma a Thor.

Una sombra negra aparece ante el cadáver del anciano y ante mí se posa el maldito Loki.

-          Has liberado a mi esclavo, pero no tienes los huevos de enfrentarte a un Dios.
-          Hasta los dioses sangran, si no fuese de tal modo vosotros mismos derrotariaís al gran Glaurum.
-          No me compares con ese gusano estúpido mortal, no deseo mancharme las manos con su sangre pues me es un sirviente leal.
-          ¿Sirviente? Já, hasta el tuerto de Odin es tan prudente de no acometer tal estupidez.
-          Osado e incontrolable Bjorn deseas medir tu exhausta fuerza conmigo, veo que eres tan estúpido, pues bien has de saber que si te doy muerte jamás volverás al Valhalla.
-          Sea pues ese mi destino, enfréntate a mi cobarde.

La sombra se convierte en un monstruoso titan que emplea un enorme báculo con el poder del rayo y la sombra. Jamás soñé que vertería mi sangre ante tal monstruosidad, pero como no lo soñé me atrevo a decir que mi destino no es caer derrotado. Mis hachas están listas y mi cuerpo recupera las energías. Siento como su risa atormenta mi mente lo cual me irrita, pero puedo canalizar esa ira en mis brazos y esquivar a la sombra y al rayo. Tomo el poder y el valor que Odin me han concedido y arremeto fuertemente con el filo hacia su enorme baculo, la fuerza es tal que salgo disparado y sobre la piedra vuelvo a verter mi sangre. Loki se acerca y me toma contra la pared, mi cuerpo inmóvil intenta resistirse, pero finalmente opta por dejarme caer en un terrible foso donde siento que la pesadilla y la paranoia me invaden. Al abrir los ojos me encuentro en la sala del Valhalla como el sacrificio en honor a la desdicha y veo a Ragnar, Joric y los grandes reyes riéndose de mi derrota. Grito y niego estar muerto, todos se empienzan a reir cada vez más alto por lo que alzo mi voz tan alto que finalmente vuelvo de mi letargo con energías renovadas y consigo apresar a Loki. Mi hacha le roza la mano de la cual la sangre empieza a manar y su poder comienza a mermar.

-          Hasta los dioses sangran.
-          Confíaba Bjorn que sucumbieras a mis engaños, pero tu corazón es valeroso y por ello te abro las tierras de la tormenta.

Tomo mi hacha y marcho en silencio.

[…]

Las tierras de la tormenta son la última frontera a superar hasta llegar a las tierras del anochecer. Más que tierra son mares cuya tormenta alberga peligros más letales que la propia muerte pues en sus aguas se encuentran todos aquellos barcos que encallaron y sus tripulantes no lograron el Valhalla. 

Comienzo a nadar hasta que mi respiración se hace tenue y logro visualizar un barco no más lejano de 20 codos. Al subir esqueletos de soldados esperan entrar al Valhalla luchando en la muerte lo que en vida no lograron, todos contra mí y ninguna astilla que me dé más goce fracturar. Al finalizar imparto misericordia en sus tripulantes vinculando sus almas a Odín y tomando la quilla del barco. Las velas quedan destrozadas por lo que debo optar por remar.

Remo fuertemente hasta colisionar frente al enorme guardián de los mares de cuyas fauces mueren montañas para dar a luz a nuevos mares. La ballena aletea fuertemente contra la barca por lo que tomó el arpón del capitán y consigo engancharlo en su abdomen, dolorida la bestia me arrastra hasta la orilla donde finalmente se vislumbra el precipicio del fin y las tierras del anochecer.

[…]

Allí se encuentra Glaurum, imponente sobre el pico más elevado de la montaña del fin. Su cuerpo enorme, alado y recubierto de endurecidas escamas no son más que una prueba viviente de la maldad de su voluntad y de la carencia de alma. Glaurum, bestia inanimada a la que Loki una vez diera vida ahora atormenta con sus fauces el fin del mundo donde con fuego derrite la tierra y evita vislumbrar territorios más allá de sus dominios.

-          Humano, estás lejos del Valhalla.
-          Humano no, Vikingo.
-          Que más dará si solo eres una miserable forma de vida. Pretendes matarme y tomar a mi hijo bajo tus cuidados, pero no eres más que ceniza que posterga su letargo.
-          Parloteas mucho para ser un mal bicho, solo lucha madito gusano.
-          Estoy condenado a destruir la creación pues esa es mi maldición, y tú no te escaparás de mis fauces.

Glaurum tomó aliento y expulsó un gran huracán de fuego que barrió la montaña que se interponía entre mí y su enorme mole. Siento como el fuego me inspira terror y temo que mi campaña llegue a su fin, pero finalmente recuerdo quien soy e invoco a los hijos de Thor a levantarse contra el Ragnarok. Miles de guerreros aparecen prestándome su fuerza, y juntos logramos abatir al gusano hasta hacer que sus alas queden inutilizadas. Para mi desgracia sigue teniendo fauces más afiladas que el propio acero y el fuego como aliado.

El caudillo Thron y el gigante Thrain acuden a la llamada mientras las huestes se dispersan y juntos logramos acorralar a Glaurum. El cerco es estrecho pero la victoria está asegurada, siento el valor para arremeter contra el abdomen y atravesar su corazón. Todos mis hermanos desaparecen y finalmente Thor en persona se presenta ante mí.

-          Eh, aquí a mi hijo. Mi único y amado hijo, mortal como tú. Cuídalo y algún día el auténtico Ragnarok nos brindará la oportunidad de luchar codo con codo contra lo inesperado.
-          Así se hará.
-          Eh de marcharme pues Odín me reclama. Bjorn hoy has demostrado coraje y por ello te concedo el hacha que todo lo atraviesa y una profecía. Algún día, el cuervo se posará sobre tu abdomen y exigirá tu corazón. Has de concederlo pues así tu destino está escrito, y del mismo modo tu alma inmortal estará por siempre en el Valhalla.



No hay comentarios:

Publicar un comentario