sábado, 30 de enero de 2016

Micro- reseña: Los Magos de Lev Grossman

Micro- reseña: Los Magos de Lev Grossman

Lev Grossman ese prolífico escritor de la revistan Time que hacia el año 2009 se introdujo de lleno en la redacción de literatura fantástica ha dejado su testigo en nuestro mundo con su trilogía del mago compuesta por “Los Magos”, “El bosque mágico”, y “La tierra del mago” en las cuales nos narra las peripecias de un joven soñador, Quentin, quién descubre que la magia es tan real como una cuchara en la que meter fragmentos de Hogwarts, Alicia en el país de la Maravillas y Narnia removerlos suavemente y obtener un buen pudín de Fillory como resultado.

Vayamos por partes. Entre relectura de Tolkien y otros grandes autores como Sapkowski, me pasé un por la librería Picasso escudriñando algún libro en formato bolsillo del género fantástico o distópico cuya reseña y pulcra portada fuese lo suficientemente llamativa para llamarme la atención, y allí estaba en un expositor entre libros de literatura gótica y de terror. La primera impresión del libro fue curiosidad por la reseña que G.R.R. Martin le concedió, una portada tan simplista como hermosa y una reseña que ya me adelantaba que clase de novela me iba a encontrar.

Al leerlo no obtuve ninguna sorpresa esperada, y es que el autor no es muy diestro a la hora de conceder un ritmo de lectura uniforme. En ocasiones lento, en ocasiones rápido, un libro de apertura a lo que serán los dos próximos libros dónde se le da una mayor importancia a la hora de marcas limites metafísicos de realidad que de trabar su propio tejido estructural. La cuestión no es tanto el personaje como sí el contexto. Los personajes son claros, sin sorpresas, y encajan con el de cualquier prepuber y nerd adolescente de la actualidad –extrañamente a los personajes más maduros no se les concede una estructura seria.-

El problema de esta obra es querer hacer un Sapkowski y quedar como algo random y arbitrario que pule la superficie de C.S. Lewis sin adentrarse en su metafísica –ni siquiera acercándose a la propuesta ya pulida de Pullman en su saga de la materia oscura.- ¿Qué quiero decir con esto? Pues que nos hallamos ante un escrito fantasioso dónde el eje central se enfoca en forzar una realidad y una vez se llega a ella el ritmo de lectura adquiere una vertiente vertiginosa con un desenlace precipitado de los acontecimientos que te impide disfrutar de ese nuevo mundo que se dibuja en las tres cuartas partes del libro anteriores.

En las novelas de C.S. Lewis los planteamientos de los mundos son breves pero concisos para rápidamente mostrarnos las peripecias de un mundo maravilloso y fantástico. Con Grossman nos encontramos una versión narniana 2.0. en el que el preámbulo a la aventura resulta tan largo –que para nada denso, pues no roza ni el nivel de perfección de otros grandes del género- que observas como las palabras se precipitan para tornarse en un Narnia gris que no profundiza ni en su mitología, ni en sus gentes, y ofrece un desenlace del “mal” algo arbitrario.


¿Leeré los siguientes libros de la trilogía? Seguramente. ¿Puedo considerarse alta fantasía? No. ¿Puede considerarse una lectura para adultos? Sí, si consideras a Eragon otra lectura para adultos. Na, realmente creo que hay mejores alternativas.


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