sábado, 2 de enero de 2016

El cronista perdido

El cronista perdido

Tiempo.
El tiempo es eterno y a la vez efímero,
Fluye en nosotros y solo lo percibimos cuando lo perdemos,
Es valioso pero no le damos importancia salvo cuando es demasiado tarde,
Es ligero pero el peso queda grabado en nuestra piel,
¿Cuál es el precio del tiempo?
Cuando el reloj golpea delicadamente sobre mis tímpanos oigo cómo desaparece
Por muy aguda que sea mi vista no es algo que logre alcanzar.
Muchas veces dejo correr los pensamientos
Leo en ellos palabras que no son mías sino de tiempos ya pasados
Que tan solo constituyen huellas
Lo que fue y ahora persiste.


Perdido.
Estado de enormidad y mudos que convergen,
Fuentes que alternan agua con palabras,
Vientos que digieren sonidos con olvidos,
En universos de realismo fingido.
¿Cuál es el precio de estar perdido?
Cuando las páginas discurren el tiempo emerge.
Muchas veces nos acaricia.
Vemos en el discurrir figuraciones ya presentes
Que tan solo conforman huellas
De lo que es y podría ser.

Tiempo perdido.
Cavilaciones de un cronista sin intención de rima,
Que emergen en un disentir de aletargos,
Que camuflan la disculpa por la labor postergada.
¿Qué sería una historia sin su cronista?
Banalizaciones, triviliadades, querellas o disputas,
Pero siempre puertas, arcos y sentidos,
Figuraciones, sentimientos, emociones,
Pequeños universos que brotan de las manos,
y sobre mentes anónimas se asientan.



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