domingo, 8 de noviembre de 2015

Espacio Hueco. Crónicas (I)

Espacio hueco. Crónicas (I)

La presión de la atmósfera estaba disparando el descompresor ocasionando que el sistema de seguridad aerostático quedara inutilizado. Toda la aeronave estaba desintegrándose hasta quedar tan solo la capsula de seguridad que prendió y salió disparada hacia un enorme océano compuesto por nubes y arena, ocasionando un gran impacto sobre la superficie. Golpeé fuertemente la mampara de cristal hasta lograr hacerme al ritmo atmosférico y escapar de aquella prisión de acero.

-       ¡Un momento! ¿Qué es esta crónica?- preguntó impresionado el canciller Wood.
-       Es un reporte señor. – Contestó el capitán de la escuadra.
-       ¿Ahora nos dedicamos a hacer historia?- intervino el concejero de Estado.
-       Este informe procede de la caja negra de un comando de exploración. Han descubierto un planeta habitable.
-       ¿Quién más sabe de esto?- preguntó el canciller Wood.
-       Tan solo mi escuadrón señores. El soldado Rtook sobrevivió en ese planeta un promedio de 75 horas antes de quedar sin recursos.
-       ¿Sin recursos? – volvió a intervenir el concejero de Estado.
-       Todo sería más claro si me dejaran proceder con el comunicado.
-       Prosiga.- inquirió el canciller Wood.

Quedé maravillado ante el espejismo espacial pues estaba vivo, podía respirar perfectamente y aquellos parajes eran densos y llenos de extraños seres. El agua fluía por intensos valles, y hasta dónde podía observar aquello parecía un eterno jardín del Edén. Tomé recursos de madera y encendí fuego con un poco de suplemento de fósforo. Ese fue el mayor error. Sentí, no, entendí que el dichoso planeta estaba vivo. Era un ser vivo. Las raíces de los extraños arboles me apresaron y me tuvieron sediento durante horas hasta desfallecer. Desperté recientemente de mi inconciencia, y creo que mi fin está cercano, antes de perder la vida envío este reducto de pensamiento al Capitán K788 de la escuadra escarlata.

-       ¿Un planeta vivo? ¡Menuda tontería! – Preguntó el concejero de Estado.
-       ¿Me está tomando el pelo, capitán?- Declaró el canciller Wood.
-       No, nada de eso.
-       Explíquese pues. – Sentenció el canciller Wood.
-       Estamos ante una nueva dimensión. Hasta hace poco creíamos que los planetas eran simples materias mastodontes, ahora sabemos que disponen de vida lo cual permite su regeneración.
-       Si eso fuese cierto, ¿qué beneficios nos reportaría a la república?
-       ¿No lo entiende?
-       No sea insolente.- sentenció el canciller Wood.- Tomaremos las coordenadas y enviaremos una flota de reconocimiento. Si ese planeta está vivo, como decís, nos permitirá realizar una migración masiva y tener por fin un hogar.
-       Siempre será mejor que vivir en la estación espacial y tener que trasladarnos cíclicamente a causa de la trayectoria de los asteroides.
-       Con vuestro permiso, canciller y concejero, me retiro.
-       Hasta pronto capitán.
-       La republica sea contigo.- se despidió el capitán ocultando una sonrisa perversa.

Al irse se quitó el casco, saliendo a la luz el rostro mutilado de un superviviente con el que la madre naturaleza había actuado de forma caprichosa creando una especie de hibrido vegetativo.

Continuará…


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