miércoles, 25 de noviembre de 2015

Parte IV. El ritual del cáliz

Parte IV. El ritual del cáliz

[14 años antes]

El crepúsculo bañaba el distrito de la catedral de una atmósfera ocre y añil. La majestuosa catedral permanecía impasible ante el elevado cántico que de su interior la hermandad del renacer emitía.

-         Hana, ¿comprendes lo importante qué es restituir la pesadilla?
-         Sí, padre. Yo Hana, bautizada ahora como hermana Bloody-Hana prometo solemnemente encauzar a un falso pastor por el redil de la redención y purgar la inmundicia impura. Juro comprometerme en todo lo que se me disponga con el fin de terminar con el falso reinado de Annalise.
-         Muy bien, hija mía quítate la capucha y muestra tu rostro. –El rostro de Hana era el de una niña con cabellos cenicientos y mirada perturbadora. Demasiado delicado para reflejar su determinación, y salvajemente bello para cautivar la atención de la hermandad.
-         Concluimos, hermanos, el bautismo de la elegida. Ahora, querida, deberás acudir con el padre Micolash quién te hará olvidar toda tu relación con la hermandad y te conducirá a tu nueva vida como estudiante de la clínica de Iosefka. Para lograr tu compromiso por nuestra causa debes estar en un estado de perpetua inocencia –la mostró en actitud paternalista.-
-         Hermanos, ¡bienvenidos a la pesadilla! –Declaró Micolash.- Ahora Hana beberá de este cáliz, y tomará la sangre de Ebrietas quién dispondrá de su enviada como el pastor que nos conducirá a la vida eterna. Observad con atención pues un gran sacrificio se producirá esta noche.

Hana tomó el cáliz con firmeza y bebió de él hasta saciarse con lo embriagador de su contenido hasta caer inconsciente. En ese momento las tinieblas envolvieron la gran sala y una tormenta invisible comenzó a recolectar la vida de todos los presentes. Eran las brujas de Hemwich cuyo pasto con Micolash les había concedido poderes inimaginables. La rápida muerte de los miembros de la hermandad permitió invocar a una malicia superior personificada en la figura de la Nodriza.

-         Micolash, necesito que recolectes más sangre. MI HIJO DEPENDE DE ELLO.- Tras alzar la voz adoptó una actitud serena.- Sin duda Ebrietas estará complacido, ¿qué gano yo con la pesadilla?
-         Más ecos de sangre mi señora –dijo Micolash complaciente.-
-         Tú, maldito seas tú y todos los de tu estirpe viperina. Tú me convenciste para tener el hijo del mesías, y ahora… Ahora esto. ¿Cuánto sufrimiento deberé aguantar? ¿O es que pretendas que el nuevo cazador acabe con todos? Traer la pesadilla de nuevo a Yharnam supone traer al cazador. Un ciclo de muerte que poco me aporta. Me prometiste inmortalidad, pero jamás hablaste del tormento que debía de sufrir.
-         Mi querida Elizabeth, viniste a mí implorando venganza y te concedí poder. Cuando probaste la sangre viniste a mí clamando inmortalidad y te concedí la capacidad de ser la nodriza de Ebrietas. Llegó la hora de que asumas tu compromiso y responsabilidad, ahora tú deberás ocuparte de que tu vástago salga vivo de este mundo. Para ello cosecharé tantas almas como necesites. Esta chica –depositó su dedo en la dirección del lugar dónde Hana aparecía tumbada- será la que conduzca al falso pastor hacia nosotros, y el cazador alimentará nuestras demandas.
-         Explícate bien.
-         El cazador iniciará el ciclo de muerte y el ciclo de los acontecimientos podremos manejarlo a nuestro antojo.

Como un estruendo la vicaría acudió corriendo a la catedral junto al padre Gascoigne. A su llegada contempló con estupor la estela de muerte y desolación.

-         ¡Micolash, maldito! Otra vez, tú. Probarás el acero de una vez por todas.- sentención el padre Gascoigne.
-         Elizabeth, ¿qué es todo esto? –preguntó la Vicaria.
-         Hola hermana, o mejor dicho Vicaria Amelia.
-         ¿Cómo te atreves a llamarme hermana? Mataste a nuestros padres y bebiste de su sangre para alimentar la abominación que llevas en el vientre.
-         Tú, sabes el porqué. Ellos nos separaron, me enviaron a servir a la corte de ese fanfarrón de Rey quién abusó de mí, mientras toda su corte y su querida hija Annalise permanecían indiferentes. Solo en Micolash encontré el cariño que me negaron. Y ahora, ahora soy la madre del mesías.
-         Micolash es un maldito bastardo, lo mataré.- Insistió el padre Gascoigne.
-         ¿T-te has convertido en un monstruo? Elizabeth, por favor, se racional.
-         ¿Qué sea racional? ¿Eso es lo que fuiste tú mientras yo estaba en la corte?
-         Por favor, compréndelo…
-         ¡¿qué debo comprender?! – gritó. ¿Qué me abandonaste?
-         Yo nunca te abandoné –dijo Amelia mientras de sus ojos brotaban lágrimas.-Yo siempre te extrañé, pero tenía responsabilidades.
-         ¿Responsabilidad? No me hables de responsabilidades. Tú, criada por los ritos catedralicios como sacerdotisa y con una vida nada exenta de placeres.
-         Sacrifiqué mi infancia para llegar a ser Vicaria y dedicarme al estudio de la pesadilla y como erradicarla. Nuestros padres estaban infectados, y ese Micolash a quién consideras un santo no es más que un juguete de los celestiales para sumirnos en la pesadilla eterna.
-         Sí es así, que así sea. Ahora preparados a sucumbir en las tinieblas.
-         ¡Por favor Elizabeth!

Elizabeth rompió la jaula de la Fe que Micolash tenía sobre su cabeza y la usó de recipiente para tomar el poder que se había ido acumulando y esparcirlo por la habitación. Amelia comenzó a ver como dolorosamente su cuerpo iba mutando y adquiriendo una monstruosa deformidad que la iba apartando de la razón y obligándole impulsivamente a adoptar una inaudita agresividad. El padre Gascoigne corrió a socorrerla pero ya era demasiado tarde su transformación se había completado y tan solo recibió un enorme zarpazo en el vientre que le insufló parte de su malicia. Acorralado se transformó en una especie de bestia antropomórfica y huyó hacia el cementerio situado a los pies de la catedral donde el aura purificadora le permitió volver a adoptar su forma humana.

Micolash puso sobre los hombros de Elizabeth a Hana y se transportaron hacia la academia de Iosefka dónde dejaron a Hana a cargo de Gilbert. Gilbert tomó a Hana bajo su cuidado y se dispuso a hospedarla en su humilde vivienda de Yharnam Central.

-         A partir de ahora te llevaré por el camino de la iglesia de la salvación pequeña, ¿cuál es tu nombre?
-         Me llamo Hana.
-         ¿Qué más puedes contarme de ti?
-         No recuerdo nada más.
-         Comprendo. Muy bien, mañana acudirás nuevamente a Iosefka a comenzar tu formación en medicina. Descansa.
-         Gracias. Hasta mañana.

Hana se levantó y se vistió con un atuendo que le habían preparado con la simbología de la iglesia de la salvación. Intentaba permanecer placida pero su mente no hacía más que recordarle el cáliz con el que soñaba cada noche.

[…]

-         Hola, me llamo Hawke. ¿Cuál es tu nombre?

-         Yo soy Hanna.


lunes, 23 de noviembre de 2015

Viento gélido

Viento gélido

Se levanta una ligera brisa,
Los árboles desnudan sus hojas,
Y la encrespada poetisa,
Renuncia a las paradojas.
Ni analogías embadurnadas,
De promiscuos delirios,
Ni conjeturas volcadas,
Sobre sueños satíricos.
El viento todo lo remueve,
Sean ideas o pensamientos,
En tiempo breve,
Y pesares violentos.
El viento es gélido,
Y la poetisa mira al cielo,
Pues su mirada ha prendido,
Su alma en duelo.
Con delicadeza dibuja,
Con aplomo piensa,
En una burbuja,
Que al estallar condensa.
Palabras, sentidos,
Recorren su trayectoria,
Soplan en su consciencia,
Remueven su gloria.
Encrespada poetisa,
Que cantas al viento,
Tu melodía es guisa,

En gélido cuento.



Deconstruyendo la revolución

Deconstruyendo la revolución

Ayer Domingo para paliar el tiempo y trasladar la obra de Collins a la gran pantalla acudí a visionar las dos partes de Sinsajo en una especie de adelanto al estreno oficial dónde te cobraban el precio integro de ambas entradas. Si bien la primera parte estaba orientada al relleno y vaciar los bolsillos de los fans que Jennifer Lawrence y Donald Sutherland habían generado dada su empatía y formidable actuación frente a todo un elenco de actores que si bien cumplen con su trabajo resultan altamente olvidables dejando sus tramas subordinadas a la de estos dos grandes actores para quienes giran todo el transcurso de los acontecimientos; la segunda parte se basó más fielmente en la novela logrando mayor inmersión. La trama dónde giran los libros es algo que ha sido tomado por multitud de novelistas como la saga Divergente de Veronica Roth, y anteriormente a esta autora otros como la saga “Dune” de Frank Herbert o “Un mundo Feliz” de Aldous Huxley por citar unos ejemplos novelísticos excelentes; y no es otra que “el mundo de la infelicidad” o la “distopía del conformismo”. Siempre aparecen los mismos patrones:

-       Estado opresor, coercitivo y paternalista.
-       Población subyugada en clases que satisfacen a una minoría elitista.
-       Barbaridades ejercidas para mantener el control: juegos del hambre, guerras de facciones, alteración genética para lograr subordinados con una categoría de inferioridad humana, alteración genética de animales para que sean subordinados planetarios de humanos, etc.
-       Felicidad relativa ante la realidad que preside.
-       Sociedades altamente consumistas frente a sociedades limitadas a consumir bienes de primera necesidad.
-       Inexistencia de la pluralidad de pensamiento e ideología.
-       Inexistencia de fórmulas democráticas.
-       Belicismo persistente como solución a cualquier conflicto y en el cual, sea de quién sea la victoria, tan solo pierden los civiles quienes pierden a sus familiares y se producen cientos de muertes que no son consideradas por su gobernantes.
-       Sentido de la propiedad para el brazo ejecutor o mandatario con respecto al conjunto de la población civil sea de la élite o del pueblo llano.
-       Sistemas de economía autárquicos que requieren de esta especie de modelo de explotación distópico ante eventualidades de un mundo arrasado por diversas circunstancias.

Por lo general son patrones sociopolíticos con los que los autores juegan para crear sentimientos de complicidad que no admiten bipolaridades éticas, y dónde el factor atrapante lo constituye un lector sumido en una aventura por la supervivencia para afianzar aquellos valores que constituyen su realidad sociopolítica más inmediata. Esta ambientación conduce a la realización de obras de excelente calidad frente a otras que son meramente superficiales en la esfera distopica y cuyo interés se centra en constituir franquicias comerciales. La importancia radica en que tanto las novelas como el cine muchas veces dibujan críticas camufladas hacia aspectos de nuestra realidad que se graban en nuestro subconsciente con resultados muy diversos. Quizá para muchos la franquicia Star War, por poner un ejemplo de referencia mundial, ha supuesto un modelo mixto de aventuras y ciencia ficción dónde el imperio galáctico se presenta como una crítica a las políticas imperialistas y los jedais representan el binomio moralista que existe en nuestra sociedad entre la filantropía y el egoísmo. Más allá de estos planteamientos personales, pues está claro que ofrecen pluralidad en todos y cada uno de sus aspectos, estamos asistiendo a un proceso de impulso crítico –y guiado- de conformismo revolucionario en lo que la preservación del status quo condecora cualquier lastre y pérdida de libertades.


La revolución que es un fenómeno por lo general que supone la ruptura para un modelo de organización sociopolítica a otro modelo que puede ser más justo o totalmente lo contrario se está deconstruyendo y trasladando al terreno de la ficción dónde todo está permitido y resulta de placebo para la realidad más inmediata. En la actualidad la lucha por la conquista de los Derechos Humanos fundamentales e inalienables está sufriendo un retroceso y la categorización de ciudadanos de primera y de segunda atendiendo a su procedencia étnica y regional. Cuando hablo en término de revolución, obvio cualquier fundamento belicista, pues para mí la revolución es promover la crítica del pensamiento. Indiferentemente de la condición cultural, intelectual, profesional o de nivel de estudios la pluralidad de pensamiento debe primar para mantener y preservar aquello que nos hace humanos y que tan solo se puede conseguir con cierto criterio racional –más allá del que los medios de masas pretenden que tengamos-. Volviendo a “los juegos del hambre”, todos, y cada uno de nosotros, somos sinsajos. Es decir, somos símbolos culturales de pensamiento y prodigio críticos humanos ante una realidad en la que cada ciudadano mediante el mecanismo de la democracia puede cambiar siempre y cuando actúe con sensatez a sus propios criterios personales y respetables.


domingo, 22 de noviembre de 2015

Buscadores de Apariencias

Buscadores de Apariencias

1.     Frank

La ciudad es demasiado pequeña. Huye.

[1 hora después]

-       Frank Miggle, pero por favor llámeme Frank. Soy lo que anda buscando, emprendedor a tiempo parcial y observador a tiempo completo. Pero, bueno, eso ya usted lo sabe Sr Callington. Usted está aquí por una razón, pero usted no piensa contármelo, digamos que siente cargo de consciencia. Y, sí, también me dedico a  expurgar su alma. Porque… Es necesario, ¿verdad señor Callington? No diga más, está en las manos adecuadas.

Frank Miggle tenía tan solo 30 años pero su aspecto era de muchos más, quizá fuese porque se dejó crecer las canas, por su expresión malhumorada, por su ropa de tonos grisáceos o por disponer de un rostro marcado por una juventud turbia. Su trabajo tampoco era agradable, en términos estrictos era un asesino, aunque él se presentaba como un emprendedor que apostaba por los vivos.

Cerca de la Avenida Follet un Chevrolet del 82 se encontraba cercando el callejón Preston. Frank dejo la Vespa y encendió el mechero en forma de pistola que tenía en el bolsillo de la chaqueta, en silencio se fue acercando hacia el Chevrolet y empañó con su aliento el cristal de la parte trasera. 3,4,5 fueron los números que salieron a la luz. Continuó andando y se mantuvo de pie sobre una gran alcantarilla situada bajo el hospicio de Saint Claire, pronunció los números, y una gran estela apareció teletransportandolo a una especie de receptáculo de madera. Frank abrió la puerta y presentó la sentencia del Sr Callington sobre una repisa, una vez obtenido su pasaporte de entrada salió del receptáculo y accedió a una lujosa galería que conducía a una especie de ciudad subterránea. Al entrar un batracio vestido con ropa humana se le acercó.


-       Frank, amigo mío, ¿qué le trae por aquí?
-       Trabajo, Sr Spok.
-       Extraño, pues cumplimos a rajatabla la no interferencia con el mundo de los humanos.
-       Un jodido cabrón usurpó la apariencia de la hija difunta del Sr Callington.
-       Comprendo, y hará de sicario, ¿me equivoco?
-       No, ha supuesto bien.
-       Pues, verás, ahora mismo, no puedo permitirlo.
-       Tenemos un trato Sr Spok.
-       El trato no es que mate a toda nuestra población. Corren malos tiempos y los seres fantásticos vivimos como podemos. Unos nos mantenemos al margen y otros como los diablillos de cornuales, las hadas o los troles proliferan en vuestro mundo con apariencia humana, ¿qué mal hay en qué un descerebrado allá suplantado la vida de una difunta?
-       Me está aburriendo, ¿me dejará pasar?
-       Por supuesto que no, ¿qué se ha creído?
-       Pues… Tendré…
-       ¡Oh, vamos! No puede matarme.
-       No voy a matarle. Voy a pasar con o sin su consentimiento.

Frank empujó al batracio y corrió hacia la posada esquivando las miradas de los licántropos y elfos.

-       Le puedo ayudar en algo.
-       No vas a hechizarme con tu belleza, bella ninfa.
-       ¡Oh, qué desconsiderado!
-       ¿De qué es la marca que llevas en el cuello?
-      

Tomó un plato y lo lanzo en dirección a la ninfa, atrayéndose la mirada de todos los enanos y goblins que bebían en la taberna. El sonido la inmovilizó y tomó del bolsillo su linterna para dirigirla a la marca en forma de calavera que tenía en el cuello.

-       Eres tú.
-       ¿Vas a matarme? Tan solo quería divertirme.
-       Solo es trabajo, querida. Prometo que será rápido.
-       Maldito humano.

Sacó el revólver y disparó sobre el cuerpo de la ninfa que se deshizo en lágrimas saladas y llantos de desesperación. Los licántropos, vampiros, diablillos y magos irrumpieron en la taberna y ataron a Frank a un poster.

-       Batracio asqueroso, suéltame.
-       No Frank, esta vez no.
-       Yo solo hago mi trabajo.
-       Y nosotros solo queremos vivir en paz sin interferencias de humanos.
-       Pues no os hagáis pasar por humanos.
-       Debemos hacernos pasar por humanos porqué ellos no nos aceptarían tal cual somos. No somos monstruos Frank, ni fantasías, ni seres mágicos. Somos seres vivos, reales Frank, y necesitamos de recursos para vivir, ¿lo comprendes?
-       Suéltame.
-       Frank, a partir de ahora serás un buscador de apariencias.
-       No, ¿qué… Qué me habéis hecho?
-       Convertirte en uno de nosotros. Ahora eres un sinsombra, y si quieres disponer de apariencia humana deberás corromper a los tuyos, absorber su esencia y adquirir su apariencia.
-       ¿Qué pasaría si no lo hago?
-       Sencillo, te convertirás finalmente en sombra y jamás volverás a ser humano. Soltadlo hombres lagarto.

Frank cayó de bruces contra el suelo.


Al despertar todo estaba oscuro, su cuerpo se había vuelto inmaterial y podía traspasar cualquier tipo de superficie. En su cabeza miles de voces emergían y unas oscuras formas dibujaban las siluetas que parecían emular a los transeúntes de la ciudad.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Una crítica cultural: Fahrenheit 451

Una crítica cultural: Fahrenheit 451

Ray Bradbury escritor estadounidense conocido por su implacable criterio de ofrecer libros de fuerte carga moral que en la mayoría de las ocasiones constituyen la fuente de su pensamiento sobre temas tan polémicos como el papel al que está destinado la humanidad en su proyección espacial, la tensión metafísica de su existencia o su crítica al valor de la cultura dentro de los límites conceptuales de progresión del individuo. Sus obras se diluyen dentro de un clima poético y de cierto romanticismo inspirado en la cotidianidad de la vida diaria de las personas; y siempre dentro del núcleo de pensamiento en el que plantea que el destino de la humanidad consiste en recorrer espacios infinitos y padecer sufrimientos, que no llevan a la felicidad, con el mero fin de ser espectadores de la eternidad.

En términos literarios, sus obras son densas y no orientadas a la paciencia o comprensión de cualquier lector. ¿Por qué lo describo de este modo? Lejos de resultar pedante, este escritor condensa tantos contenidos en tan pocas páginas y una tensión constante desde un inicio –que suele estar pesimamente marcado- que genera agobio y necesidad de ejercer una comprensión lectora superior a otras novelas de esta temática. Los diálogos de Bradbury tienden a ser la excusa perfecta para constituir micro ensayos, y sus descripciones se centran en aspectos de crítica y demarcación con la realidad lo cual hace de su obra una paradoja de ficción lejos del matiz realista que se le tiende a conceder.

Centrándonos de lleno en Fahrenheit 451 el escritor remarca en cada una de sus páginas la importancia que disponen los libros como apertura del saber, lo cual no siempre conlleva a la felicidad. Plantea un mundo futuro, quizá distópico o quizá ideal, dónde los Estados ejercen una coerción camuflada al otorgar libertad de incumplimiento de normas de seguridad vial, etc., y persecutora de los libros. Los libros son planteados como medios que acercan al ser humano a sus preocupaciones morales más inmediatas y por tanto generan infelicidad, lo cual hace que los medios de masas constituyan un enorme placebo capaz de hacer que las personas se abstraigan de ejercer crítica sobre las actuaciones estatales, tendentes al belicismo, y dispongan de un pensamiento uniforme de felicidad postergada y banal. Muchos autores comparan los planteamientos de Bradbury con la enorme imposición de los medios de masas actuales como las franquicias de cine, la televisión basura (programas del corazón, etc.), las radios que divergen en distintos pensamientos uniformes bajo espectros de pluralidad o incluso el internet en el cual la censura –y el espionaje- es el pan de cada día. No obstante, un punto a favor, de nuestra inmediata realidad, sería que la cultura es un complemento para cualquier mente despierta que permite avivar las llamas del ave fénix sin caer en la desesperación de un mundo abocado a la simpleza de conocimiento. Uno de los grandes problemas en la actualidad proviene de aquellos que la ejercen e imparten creando una generación de ilustres pedantes que la conciben como elemento de pedigrí o superioridad. Lejos de tales pamplinas e idioteces cada persona dispone de una personalidad y crítica admirable, y la cultura debe constituirse como el medio por el cual expresar, potenciar y aprender a marcar las directrices de su propio camino a la felicidad. Nadie debe dejarse influir por nadie, autores que gustan a unos pueden no gustar a otros, simplemente deben tomar sus propias riendas y elegir que faceta les resulta más placentera potenciar.


Ray Bradbury si algo realiza con esmero es proponer al lector una especie de trato, ficticio o real –cada uno como lo quiera concebir-, de compromiso con uno mismo, de autodescubrimiento, y de templanza a la hora de construir su propio mundo ideal. Un mundo ideal que en relación al resto de mundos ideales pueda armonizar en la esfera social y potenciar la crítica constructiva. Es decir, la cultura es el baluarte que el individuo toma para desvalijarlo y construir sus propios cimientos hacia una sociedad más armónica. 


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Un ensayo sobre la doctrina del Shock

Un ensayo sobre la doctrina del Shock

Título original
The Shock Doctrine
Autora
Naomi Klein
Editorial
Ediciones Paidós Ibérica, S.A.
ISBN
978-84-493-2014-5
Traducción
Isabel Fuentes García, Albino Santos, Remedios Diéguez
Número de páginas
708

Algunas mañanas suelo acudir a la facultad de políticas, en parte por su cercanía y en parte porque suelen tener libros interesantes como es ‘La doctrina del Shock’ del que trataré a continuación. Acudo para realizar tareas o simplemente por encontrar un lugar tranquilo dónde poder leer las novelas, de vez en cuando acudo a su amplia hemeroteca visual o a obtener material audiovisual; raras veces busco lecturas poco habituales para mi rutina y es así cuando doy con obras de la talla de ‘la Rebelión de Atlas’, la reinterpretación política de Juego de Tronos realizada por el politólogo Iglesias o incluso por leer pasajes de historia moderna o contemporánea donde mi curiosidad y a la vez admiración se centra en la sociedad estadounidense. Poco comprendo de esa sociedad, pero posee un imán liberal que cada vez hace que sus propuestas sociales me resulten atrayentes e incluso conciba la política de mi país como una pantomima en comparación a Estados Unidos. Si bien todo es criticable, reprochable, mejorable y admirable yo no me cierno para nada ninguna rama política concreta aunque mi corazón siempre quede del lado de la clase media y a favor de políticas de progresión social, lo cual me impulsa a ser autodidacta y no valerme de la opinión de ideologías de masas o del resto de personas. Me gusta leer sobre sociedades liberales, me gusta leer sobre el capitalismo en todas sus facetas, y por supuesto me apasiona comprender el matiz globalizante que nos sumerge haciendo que nuestra rutina varíe tan poco de la rutina diaria de un neoyorquino o cualquier familia de Tokio.

Pensamos cuando observamos la sociedad como el individuo ejerce una progresión caprichosa, egoísta y poco solidaria, y tendemos a mimetizarnos con el entorno, cerrar los ojos y olvidar esos pequeños hiatos sociales que perturban la tranquilidad de nuestra realidad. Luchamos constantemente contra impulsos primarios para poder regirnos por las normativas sociales, y así mismo nos morcamos metas que nos sumergen en futuros recientes y constantes que nos permiten; y siempre se suele tender a limitar la capacidad de nuestro proceder y razón a aquellos fundamentos normalmente expansivos de opinión pública con objeto de satisfacer y agradar a determinados sectores de la sociedad. Es precisamente en nuestra sociedad actual saturada de productos, con limitaciones horarias y restricciones laborales cuando más faltan hacen esas voces pequeñas que a veces escuchamos por parte de nuestra subconsciente y nos impulsan a disponer de una opinión propia sobre asuntos cotidianos o de interés general que a veces suelen resultar absurdos, pero sin duda, en la mayoría de las ocasiones, nos permite dilucidar sobre aquellos engranajes que hacen poner en funcionamiento la sociedad y nos permite poco a poco permitirnos que Juan, Manolo o María dispongan de ideas, conceptos e hipótesis, y en definitiva, propuestas que permitan hacer de este mundo un lugar mejor.

Naomi Klein, es una de las voces de la consciencia que en este caso ha adquirido una expresión literaria y de análisis político. Debo ser sincero y aclarar que para mí la política es un hecho imprescindible e inherente a la formación del individuo, independientemente de la ideología a la que pretenda acogerse, y considero pues que el derecho al voto debería ir aunado a un conocimiento sobre las formas que tenemos de organizarnos y gobernarnos. Una instrucción política es necesaria para que tengamos un conocimiento certero de a qué clase de crisis nos enfrentamos y como poder solventar todos los ciudadanos unidos una coyuntura de tal magnitud y que se manifiesta en una especie de microdramas y elevada tasa de desempleo. Por otra parte debo aclarar que no concibo el mundo fuera de una sociedad capitalista, si bien tampoco concibo el capitalismo tal cual actualmente se concibe. El capitalismo, digámoslo así, es un mal necesario. El capitalismo impulso el dinamismo social, es un factor decisivo ante la globalización y su auge proporciona un avance del saber, el ocio y la tecnología sin precedentes. Aun así, el capitalismo constituye un sistema imperfecto que no logra paliar las brechas de desigualdad, y no porque su teoría falle sino porque quienes la aplican buscan unos objetivos que casi nunca suelen ser plurales o unitarios. A la mentalidad ciudadana siempre se le suele atribuir una consciencia de pertenencia en lugar de plantear que todos seamos de donde seamos somos “terrícolas” y por tanto si en utopía todo funcionara como un enorme engranaje empresarial que uniera a la humanidad y en la cual todo elemento social fuese necesario no habría el problema que tenemos para regiones como África o Asia. ¿A dónde quiero llegar? El capitalismo no es el problema, pero si su modalidad tan bien explicita en esta, digámoslo así, novela, y que se denomina como el “capitalismo del desastre”.

El libro se estructura en una serie de contenidos o partes en las cuales voy a diversificar mis comentarios:

i)          La nada es bella. Naomi Klein nos presenta situaciones, reales, en las que se han deshumanizado a sujetos para lograr determinados bienes, mediante artimañas, que permitieron a determinados empresarios locales rentar beneficios.

En este aspecto dibuja un liberalismo donde el beneficio prima con respecto a políticas como el sistema de educación pública de Nueva Orleans. Se tiende a concebir lo público, y cualquier propuesta social, como socialismo, de este modo mediante la consciencia de las masas se logra que estas acepten esta nueva realidad y se costeen derechos humanos tan básicos como la educación.

Para esto la autora concibe estados de crisis o shock social para convertir determinados bienes estatales en productos devorados por especuladores locales con objeto de asumir dichas competencias y constituir una entidad privada mientras el ciudadano medio se repone del trauma y asume como auténtica la nueva realidad implantada.

Otro ejemplo de contingencia de shock lo podemos observar en la actualidad, de lo cual hablo con propiedad en calidad de observador, dónde el incremento de mano de obra sobre cualificada y la liberalización de ciertos mercados comerciales en materias de energía o comunicaciones ha ocasionado un boom de los comerciales que se dedican a ir buscando a jóvenes con ganas de trabajar y sin empleo para ofrecerles contratos mercantiles orientados a promover el cambio de comercializadoras de energía de puerta a puerta, generando en ocasiones malestar, y en otras ocasiones cierta de responsabilidad de fraude.

Otro aspecto que analiza en este bloque de contenidos se compone la tendencia cada vez más vinculante de políticos y gobiernos de considerar que el dinero público no está ahí para ser destinado a satisfacer las demandas ciudadanas. Se acogen a representantes, tales, como Margaret Thatcher o Reagan, como los líderes que liberalizaron por completo el mercado laboral que se aprovecharon de la destrucción del imperio del mal (URSS) y la reconversión de China como potencia capitalista.

ii)         Los dos ingenieros del Shock. Naomi Klein establece una manipulación de la consciencia del individuo para coercitarlo a aceptar el nuevo modelo de realidad acorde a quienes pretenden lograr la sumisión plena de pensamiento.

La metamorfosis del individuo va unida a la búsqueda de la pureza. Pero, ¿qué podemos entender por pureza? Digamos, aunque nos suene extremista, que versamos nuestros pensamientos sobre una ciencia del miedo. Existe una ligera conmoción que varía según la persona y la impulsa a que esta sea proclive a concebir la realidad conforme a un molde preestablecido.

Otro aspecto en lo que versa su crítica es como se ha concebido la sacralización de la economía como motor del sistema, es decir, la economía constituye una fuerza de la naturaleza tanto fija como inmutable.

Así mismo la autora relaciona la globalizante expansión de la sociedad de libre mercado con episodios oscuros de la historia mundial como puede ser la dictadura de Pinochet en Chile como respuesta a la nacionalización de los recursos de su territorio acometida por el gobierno de Allende y que jugaba una fuerte baza en contra de los beneficios de numerosas filiales estadounidenses.

iii)        Democracia superviviente. Naomi Klein centra su crítica en la premisa de que toda nación que se declara como democrática tiene la responsabilidad de disponer de un Estado fuerte capaz de ejercer de mediador social a la hora de realizar una redistribución de los bienes públicos –mal llamado riqueza-. Algo que, a mi parecer, debe ir aunado con una política de libre mercado autosostenible y que no entre en conflicto con dichas políticas, sino actuar de forma complementaria.

Uno de los aspectos más controvertidos de este bloque versa sobre el éxito de las crisis, y es algo que me planteo constantemente, ¿por qué dura tanta esta crisis? ¿Acaso no se beneficiarán de ella? Una crisis que ha llevado a la perdida de los derechos laborales, a un encarecimiento de la vida, a salarios cada vez más bajos, a contratos temporales, a contratos basura, al engaño de las comerciales o incluso a abrir la brecha salarial entre la clase media y las élites ocasionando que surjan tantos nuevos ricos en la sociedad que al final la crisis acaba resultando de una entelequia que la sufre tan solo aquellas familias presionadas por los riesgos financieros que en su día los bancos tan amablemente les dejaron embarcarse, y no ven mayor salida que un pozo de desesperación, impotencia e infortunio.

La democracia debe ejercerse siempre mirando a quién la sostiene, la sociedad, tal y como hicieron Rooselvelt o Wilson, y tantos grandes gobernantes de la historia que aunaban sus propuestas sociales, con el mercado liberal y un humanismo pragmático en cada una de sus políticas.

iv)         Tiempos de Shock. Naomi Klein concibe como fundamental y radical cortafuegos a cualquier discrepancia de las nuevas políticas neoliberales la exaltación de la patria. Poco que objetar en lo referente a esto, se puede apreciar con la campaña electoral de nuestro gobierno en funciones.

Ahora bien, ¿qué significa servir a la patria? No me cabe en la cabeza como personas que defienden a la patria legislan para favorecer a otras patrias o para expoliar los recursos nacionales, como si de un país bananero se tratase, y enviar ese dinero en B a la caja fuerte de sus, parece que, auténticas patrias, como serían, de hecho, Suiza y sus banqueros, Andorra o las islas caimán, entre muchos otros paraísos fiscales para PYMES. Desde mi proceder, un auténtico patriota, nacionalista, gobernante, o como quieran llamarlo, debe gobernar por y para sus ciudadanos y cada beneficio rentado invertido en su nación. En mi caso, no puedo sentirme más orgulloso de mi país y a la vez repudiar a mis gobernantes pues a mis ojos no hacen nada para que potencia su prosperidad, sino todo lo contrario. Todo se podrían resumir en, siento, tengo confianza por el conjunto de ciudadanos que componen mi país pero no por aquellos que lo gestionan y a su vez tampoco de quienes perpetúan dicha corrupción.

v)          La zona de seguridad móvil. Naomi Klein vierte su crítica a la división parcelaria de un mundo ya globalizado en el que más allá de los problemas del primer mundo se deja desprotegidas aquellas naciones incapaces de disponer una economía potente o capaz de prosperar, y por tanto sumidas ante la precariedad de todo signo, como pudieran ser los desastres naturales.


A grandes rasgos, la obra de Naomi Klein, si bien es imperfecta y en ocasiones sensacionalista, trata aspectos de vigente actualidad con datos objetivos lo que no indica que estén bien ordenados. Las vivencias narradas son impactantes, y su narración incita a la autorreflexión y la capacidad de crítica. Para mí, desde ya, es una lectura recomendada. Así mismo estoy abierto a cualquier corrección, malentendido o crítica que pueda generar mi opinión en el presente ensayo.