sábado, 23 de mayo de 2015

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Philip K. Dick puede considerarse ya un clásico de la inteligencia artificial, que junto a grandes autores como Asimov, nos han ofrecido horas y horas de entretenimiento literario. Desde los albores de la humanidad el hombre se ha enfrascado en una epopeya por concebir todos aquellos fenómenos explicables a partir de unas explicaciones que generarían mitos deístas, pero siempre le ha quedado el resquicio de considerarse con un dominio soberano sobre la madre naturaleza hasta el punto de concebir un milagro tecnológico capaz de dejar testigo sobre su propia presencia. Si aúnas el deseo de inmortalidad con el de una inteligencia capaz de emular a la humana tenemos ante nosotros a la mayor creación y a la vez el mayor enemigo de la humanidad. Los androides, concebidos como un estadio superior de evolución humana y fuera de esta han motivado grandes dilemas moralistas que aún a día de hoy –dada su inexistencia, pero segura realidad futura- han sido trasladados a la gran pantalla en un adelanto concienciador del hijo pródigo que el ser humano es capaz de crear ya sea en películas de culto como ‘Yo, robot’, en animes como ‘Ghost in the shell’ (fantasmas en la red en castellano) o libros de culto como el que pretendo reseñar de inmediato, que ha tenido una adaptación al cine ‘Blade runner’ bastante más notable y con mayor acierto que la propia novela.


Dentro de un mundo distópico y postapocaliptico, con esencia de cyber punk y cierto aroma a literatura añeja e introspectiva se sitúa nuestro protagonista Rick Deckard, un cazarrecompensas movido por continuos debate existencialistas y de empatía artificial que debe exterminar a los nexus 6, androides con inteligencia artificial superdesarrollada que pretende vivir libremente haciéndose pasar por seres humanos. La trama se embala en dos más que curiosos apartados. Por una parte se establece un debate sobre la vida orgánica, la necesidad de preservar el ya destruido medio ambiente llegando a rendir culto a todas aquellas especies animales que quedan vivas, y por otra parte se produce la marginación de todo aquello promovido por el hombre y que es considerado una amenaza para su futuro, un presente en el que los androides son perseguidos y no se les otorga la oportunidad de acoplarse a las estructuras sociales humanas llegando a ser considerados en determinados momentos como objetos a los que abatir.

Philip K. Dick se muestra poco sutil a la hora de ofrecer la clave en el enfrentamiento del hombre con su vástago artificial, puesto que no radica en que el primero sea cada vez menos humano y el segundo menos autómata, sino que desde la aplicación del test Voight-Kampff, que determina la esencia del sujeto evaluando sus reacciones a estímulos y preguntas tipo, a los órganos de Ánimos Penfield, que programan sensaciones y estados de ánimo con simples códigos númericos, en un culto a la tecnología propio de un mundo cada vez menos futurista que tiende a salvaguardar la realidad de una naturaleza que se degenera cada vez más y que dado un punto todo evocará a la destrucción, constituyendo más bien un aviso al exacerbado control que la sociedad actual aflige a la naturaleza y la aparición de unas consecuencias que no serán reversibles.

Otros aspectos a destacar es la perfilación de en una sociedad del futuro alienada por la tecnología, la única oposición al poder consiste en un bufón televisivo, y un estatus social que varía en función de los animales vivos que los ciudadanos pueden mantener. Además de la importancia de recreación de un mundo desde la perspectiva única del protagonista que en ocasiones comparte reflexiones con un paria social que se ve avocado a representar la degeneración más absoluta.


Al final de todo solo quedan cabos sueltos, ¿es Rick un autómata? ¿Los androides representan una amenaza real? ¿Se puede considerar justicia en la alienación? Todo ello libre a interpretar por el propio lector, quién descubrirá un universo moralista con un cierto regusto agridulce.


domingo, 17 de mayo de 2015

Bravely Fantasy

Bravely Fantasy o la añoranza del JRPG

La posibilidad de salir de una realidad tan amena como delirante tiene su hilo conductor en la imaginación, o quizá sea la estulticia, pero el hecho de lograr hacer tangible las vidas imaginarias y el arte en el que se transfigura se ve plasmado en la literatura y su unión con el arte visual. El rol no es otra cosa que ponernos en una posición subjetiva de observador frente a un personaje que casualmente sufre toda una serie de desatinos y fortunas para lograr salvar su mundo. En el del género del rol japonés (JRPG) el sentido omnisciente se acentúa hasta vincularnos directamente en una novela gráfica dónde la matización del carisma o no del personaje y el trasfondo de la historia nos mantiene inmersos en un universo dónde adquirimos el don de la empatía y por ende participamos de un modo indirecto en la historia.


¿Se puede considerar los videojuegos como un nuevo género novelístico? Es una pregunta tan directa como absurda si nos planteamos la gran gama de géneros, las historias e historias, o incluso lo genérico del asunto. Como criterio impersonal nos involucramos en la controversia del papel por la ficción artístico- digital (diseño artístico). La imagen que da marco a la narrativa descriptiva, y el diálogo tan solo engrandecido si dispone de un marco escrito anterior como referencia. Grandes sagas se pueden considerar dignas o exitosas por su capacidad de narrar independientemente de su jugabilidad: Metal Gear, Bioshock, Assassin Creed, Batman Arkham; otras directamente han pretendido ser novelas visuales interactivas como Heavy Rain o el reciente The Order; y luego están los juegos de rol dónde a partir de parámetros preconfigurados tomas parte de un universo virtual que se desarrolla respecto a determinados parámetros probabilísticos vinculados con la moral: Mass Effect, Dragon Age, The elder of Scroll o el reciente The Witcher 3. Cómo subgénero del rol se encuentra el jrpg que pierde ciertos puntos de estos parámetros para ofrecer una historia novelada A -> B dónde su importancia como ya reseñé reside en los propios personajes más cercanos a algún anime o serie de ficción.

















Partiendo de esta base, el jrpg se compone por una serie de características que han ido evolucionando pero que en esencia se mantienen casi inalterables. Desde el primer Dragon Quest anunciado por Enix para la NES hasta el Bravely Default el cuál es el motivo de mi análisis, el progreso en este tipo de juegos se basa en una puesta en escena sobre universos fantásticos aquejados por binomios que conducen o a la destrucción o la salvación, siendo los personajes que manejamos los arquetipos propios de héroes o antihéroes que van avanzando por una especie de mundo estático y semiabierto estructurado en un conglomerado de pueblos y mazmorras que podremos recorrer con distintos tipos de transportes. Algunos de ellos muy originales.  En cuanto a su narrativa esta presenta una trama principal estructurada en toda una serie de subtramas con objeto de enriquecer el universo y dar sentido a la empatía y motivación de los personajes. Todo ello acompañado de una jugabilidad basada en la libertad de progresión de las características principales de los personajes (niveles, trabajos…) cuya progresión depende de los combates –en esencia aleatorios y por turnos-. El gran representante de este tipo de narrativa y jugabilidad es por antonomasia la saga ‘Final Fantasy’, no porque sea la mejor sino porque es la más conocida en occidente, seguida de otras franquicias como Dragon Quest, Tales of, Ni no Kuni, Pokémon, Skies of Arcadia, etc.



En la actualidad la potencia de las máquinas de Sony y Microsoft, la rezagada Nintendo o el PC Master Racer han posibilitado el enfoque hacia jugabilidad rápida, directa y apostando por el sector competitivo. En una amalgama de increíbles juegos orientados a la acción como la saga Far Cry, han surgido auténticas joyas para el ARPG como Dark Souls, y un intento de revitalización del JRPG más tradicional en el mundo portátil ya sean con port de jrpg de pasadas generaciones o apostando por modernizar sus fórmulas jugables como Bravely Default.


¿Qué hace a Bravely Default novedoso? Su empeño por mantener la estructura clásica del rol japonés. Se podría considerar un Bravely Fantasy pues acuña y acoge muchos puntos en común con Final Fantasy, cosa normal proviniendo de los mismos padres, pero con una copia en su bestiario, magias, roles –e incluso estructura de la historia *cristales*-. La novedad radica en su jugabilidad, el típico sistema de turnos con una graduación de la dificultad desafiante a todos los niveles, la posibilidad de grabar patrones de ataques y facilitar la subida de nivel, miles de trabajos, un mundo por explorar, personajes destacables, y la posibilidad de ejercer bravely y default (dos nuevos patrones que te facilitaran adelantar turnos con objeto de evitar combates interminables para los que asignar miles de comandos). Sin embargo, pese al esfuerzo de Square Enix no todo es perfecto, y se ve claramente una falta de imaginación a partir del último tercio del juego con una secuencia repetitiva que puede aburrir incluso al más persistente.



Pese a no ser el jrpg perfecto cabe destacar una fabulosa banda sonora que poco o nada tiene que envidiar a las de sus hermanos mayores, un diseño artístico de escándalo, y la sensación novelada que deja en cada uno de sus diálogos. Sin duda, aquel que disponga de una Nintendo 3DS debe convertir Bravely Default en un indispensable, el Final Fantasy que muchos esperan, y puestos a esperar, ¿qué mejor que darse un respiro con una propuesta interesante y agridulce?



En síntesis, los videojuegos son una realidad tanto artística como literaria que otorgan distintos matices para quiénes pretende adentrarse a sus especificas controversias. Una novela visual (Walking Dead), un shooter (Dishonored) o un jrpg (Bravely Default) todos ellos ofrecen importantes dosis de entretenimiento como suplemento a un buen libro o novela.




viernes, 15 de mayo de 2015

El universo Sapkowski: el brujo

El universo Sapkowski: el brujo

La lectura del gran Andrzej Sapkowski comprende un universo tan extenso y rico en matices, como adulto, hilado, poético, y por supuesto épico. Para muchos roleros del mundo casual –y otros más experimentados- hallan en actividades como Warhammer o The elder of scroll la excusa perfecta para pasar innumerables horas en un nuevo mundo dónde las físicas se atañen al universo británico que representó Tolkien en su momento. Mundos en lo que la bipolaridad es lo dominante y los matices son meras percepciones dentro del azar que otorga el propio criterio de las decisiones tomadas. Muy cercano al nuevo ‘The witcher 3: wild hunt’ y habiéndome maravillado con la lectura del gran Sapkowski plantearé la reseña desde una idea, ¿es posible trasladar la mitología de la Europa oriental a un contexto maduro? ¿Es posible igualarse a Tolkien? Una de las señas de identidad de este autor polaco es la caracterización pulcra de la violencia del contexto, con un diálogo tan explícito como directo y la forja de un imaginario que trae consigo toda una serie de escalas de grises capaz de aunar la más vileza realidad con la audaz fantasía de un modo que es capaz de trastocar otros imaginarios previamente establecidos.


Andrzej Sapkowski (Polonia, 1948) licenciado en económicas y director de ventas en el sector comercial dispuso de un talento innato para iniciar en los años 90’s una de las sagas de gran renombre para la literatura épica fantástica, aunque quizá menos conocida debido a que la distribución de sus obras ha sido “monopolizada” por la editorial Alamut del editor Luís G. Prado. Desde entonces su reconocimiento ha ido en incremento con la obtención de 5 premios Zajdel provenientes de su saga ‘The witcher’ (el brujo) siendo esta saga traducida al: checo, ruso, lituano, alemán, español, francés, eslovaco y portugués.



Libros que componen la saga:
  1. El último deseo (Ostatnie Zyczenie)
  2. La espada del destino (Miecz Przeznaczenia)
  3. La sangre de los elfos (Krew Elfów)
  4. Tiempo de odio (Czas pogardy)
  5. Bautismo de fuego (Chrzest Ognia)
  6. La Torre de la Golondrina (Wieza jaskólki)
  7. La dama del lago Vol. 1 y Vol. 2 (Pani jeziora)
  8. Camino sin retorno (Coś się kończy, coś się zaczyna) – Destacar que esta novela es independiente, la saga queda concluida en ‘la dama del lago’.
Saga que ha sido completada con toda una serie de novelas gráficas como ‘Camino sin retorno’, juegos de mesa, y los prestigiosos títulos realizados por la compañía CD Project Red, y que además de ser un aliciente fantástico para la recreación de este universo supone una continuación para la saga literaria con una recreación asombrosa –desde ‘The witcher 2’- y que culminará con ‘The witcher 3: wild hunt’ que supondrá el broche de oro a la historia de Geralt de Rivia. A modo de spoiler dejo abajo la historia –que considero bien resumida por el youtuber en cuestión- de los dos primeros juegos y el análisis del tercero.




Otras creaciones de este autor resulta de su posterior saga ‘la guerra de los husitas’ basada en un período histórico real del contexto de Bohemia durante el período comprendido entre 1420-1434 que supuso un movimiento revolucionario llevado a cabo por Jan Hus dentro de un contexto religioso social que adquiere matices fantásticos, cruentos y enriquecidos matices literarios que dejaré para otra ocasión pues centraré mi principal atención en la saga de Geralt de Rivia. Además Sapkowski ha publicado gran cantidad de relatos de fantasía y terror, alguno de ciencia ficción y un libro de ensayo dedicado a los seres míticos creados por la literatura fantástica. Resulta curioso cómo muchos de sus cuentos reelaboran mitos y lugares comunes de la fantasía de todos los tiempos: así, “Los Músicos” es un relato macabro de terror contemporáneo basado en el cuento folclórico de “Los músicos de Brema”; “Zlote popoludnie” (“El atardecer dorado”) recuenta la historia de Alicia en el País de las Maravillas en un tono salvaje, mientras que “Maladie” —el relato preferido de Sapkowski— es una hermosa versión de los mitos artúricos.


El universo Sapkowski se puede considerar un ente con naturaleza propia. ¿Qué es lo que debe tener en cuenta el lector neonato en esta saga literaria? En primer lugar desechar toda la concepción de fantasía épica perfilada en otros autores occidentales, y adoptar una visión abierta a la ruptura con lo establecido para dar apertura a conceptos que igual resultan semejantes pero adquieren un trasfondo de elaboración radicalmente distinto. No se tratan de medias impresiones, sino de relatos directos en los que la imaginación no debe verse perturbada sino afín a lo bizarro de su contexto envuelto en una narrativa cuidada hasta en el detalle más inverosímil. La bipolaridad ha de ser un mal ajeno que solventar o relegar a otros mundos de ficción puesto que no todo es negro o blanco, existen distintos puntos de vista y modos de percepción y quizá ninguno o todos sean el correcto. El personaje se plasma como un mediador omnisciente en un mundo del cual sobrevivir tendrá sus consecuencias y optar por la opción correcta no siempre puede ser lo más aconsejable. Es así como llegas a una esencia de constante tensión por decisiones ajenas de las que nos sentimos tan solo observadores pasivos, lo cual nos obliga a entender el auténtico sentido del significado más profundo de aspectos como la política, el arte, la marginalidad racial o los sentimientos desconocidos.

Una cosa importante a tener en cuenta es, ¿qué supone ser un brujo en ‘the witcher’? Considero que este video lo explica de forma más que eficiente:





Es aquí cuando entramos con otra cuestión, quizá más trascendental, ¿quién es Geralt de Rivia? Para Sapkowski un brujo es algo muy especial. Se trata de un personaje entrenado desde niño por la cofradía de los wiedzmines (los brujos) para acabar con los monstruos que existen por todo el planeta. Para ello se lo ha sometido a un entrenamiento especial, muy duro, durante el que muchos otros candidatos han muerto. Geralt de Rivia es, pues, un mutante dedicado a luchar contra basiliscos, dragones, vampiros, lamias y demás engendros nocturnos. Pero lo hace profesionalmente, vaga por pueblos y ciudades y se lo contrata para ello. A la hora de combatir monstruos, Geralt confía tanto en la magia rústica que le han enseñado como en su fuerza, su agudeza y, por supuesto, su espada. En esta historia el brujo se enfrenta a un gran dilema y debe escoger entre dos opciones que acabaran con consecuencias nefastas. Por un lado debe escoger entre matar a X y su pandilla, que quieren asesinar a un hechicero conocido de Geralt y de dudosa moral para con X, y por el otro dejarlos intactos y que acaben con dicho hechicero y que el combate desemboque en una posible matanza. Es genial porque te das cuenta que muchos conflictos no tienen una solución buena; escojer el mal menor siempre conlleva escoger el mal.


¿Qué convierte a Sapkowski como un gran escritor? Como dije antes, quizá de forma algo confusa, su mayor y principal característica es el tinte de realismo y sentido común que ofrece por un lado el contexto e imaginario de la saga literaria, y por otro el protagonista. Si a ello le sumamos un talento narrativo innato capaz de ofrecer descripciones firmes, ágiles, con abundancia de recursos narrativos y capacidad de enlazar acontecimientos para incrementar la fascinación por su universo logramos tener el súmmum de la fascinación.  Además si añadimos las constantes referencias satíricas a los cuentos populares de los Hermanos Grimm, de la fantasía occidental, las ideologías del siglo XX y de las distintas mitologías europeas obtenemos un cóctel exótico capaz de atraerse a cualquier tipo de lector interesado por leer algo realmente trascendental, algo que merezca la pena.











En resumidas cuentas, la obra está influenciada por el género del género fantástico, del cual se burla en ocasiones de modo satírico, pero alcanza tal nivel de calidad que logra crear su propio modelo de creación de un mundo de corte fantástico dónde no hay cavidad para los romanticismos, las princesas en apuros… Sino que muestra el trasfondo del interés de cada individuo que compone ese mundo con una personalidad y un nivel de expresión particular, muy cercana al lector.

Evitando el spoiler en la medida de lo posible, esta saga es un ‘muy recomendado’ para todos mis lectores. Y bien, ¿cuál es vuestro veredicto?
Valoración: 10/10.

+ Una nueva forma de afrontar la literatura fantástica.
+ Personajes únicos, con matices.
+ El fin de la bipolaridad moral.
+ Realismo.
+ Sentido común.
+ Analogías y sátiras de muy diversa índole.
+ Presencia de ideologías del siglo XX.
+ Temas adultos adoptados desde ópticas veraces.
+ Cruento.



Descargar libros pdf (Copiad el enlace en el navegar y pinchar en descargar):

Libro 1: 

https://www.dropbox.com/s/szi68vtrc60jzoz/Geralt%20de%20Rivia%2001-El%20%C3%9Altimo%20Deseo.pdf?dl=0

Libro 2: 


https://www.dropbox.com/s/wvik2o7c79b6fco/Geralt%20de%20Rivia%2002-La%20espada%20del%20destino.pdf?dl=0

Libro 3:

https://www.dropbox.com/s/kubtio4blzcf6cv/Geralt%20de%20Rivia%2003-La%20Sangre%20De%20Los%20Elfos.pdf?dl=0

Libro 4:

https://www.dropbox.com/s/7m7i5140epvgy5a/Geralt%20de%20Rivia%2004-Tiempo%20de%20odio.pdf?dl=0

Libro 5:

https://www.dropbox.com/s/ylc34i508dzu2ln/Geralt%20de%20Rivia%2005-Bautismo%20de%20Fuego.pdf?dl=0

Libro 6:

https://www.dropbox.com/s/0m0e5mlancnynz4/Geralt%20de%20Rivia%2006-La%20torre%20de%20la%20golondrina.pdf?dl=0

Libro 7:

https://www.dropbox.com/s/dhfh1bgb4opzkpp/Geralt%20de%20Rivia%2007-La%20Dama%20del%20Lago%20Vol.I.pdf?dl=0

Libro 8:

https://www.dropbox.com/s/e9ez4s7v7xri3pw/Geralt%20de%20Rivia%2008-La%20Dama%20del%20Lago%20Vol.II.pdf?dl=0




jueves, 14 de mayo de 2015

Crónicas de un proscrito: El umbral perdido

Crónicas de un proscrito: El umbral perdido

Es sencillo recordar lo que ha de acontecer, y no necesariamente tiene porque ocurrir. La noche es cada vez más oscura y no hay nada que me impida desvanecer en sus delirios. La cabeza me daba vueltas y el corazón me sobresalta, cada latido es una condena que lastima mi espíritu y obliga a mi orgullo a replegarse de la vida. Maldije cada instante en el que Morie se aventuró a jugar. Nada está escrito.

-       ¿A qué no adivinas lo que tengo, cariño?
-       Morie, ¿eso es un dado maldito? No juegues conmigo.
-       ¡Oh, vamos! No seas plasta. Solo es una vieja antigualla elfica.
-       Mi padre murió…
-       Bue, bue, buee… ¿Te irás a casa llorando?
-       ¡NO ME INTERRUMPAS! – saltó enojado.
-       Me conozco esa historia. Esto es un juego, no la guerra.
-       Es peligroso, los elfos lo usan para capturar almas. Antes prefiero morir a quedar bajo el yugo de su esclavitud.
-       Muy filosófico, sí señor. ¿Recuerdas que fueron masacrados? NO EXISTEN.
-       Sigue siendo peligroso.
-       Muy bien, lo que tú digas. No loo… ¡Oh espera! Vaya, se me ha caído.
-       ¿Qué ha salido?
-       Un 27. ¿VES? No pasa nada.
-       Espera, ¿dónde estamos?
-       No seas ridículo…
-       No seas idiota, mira a tu alrededor. Todo es oscuro, y solo hay árboles y candiles.

Un enorme bosque de secuoyas se levantaba sobre nosotros. Sus troncos eran tan gruesos y sus ramales tan altos que no había posibilidad de albergar luz más allá de la procedente de claros dispersos. No era una oscuridad profunda, sino más bien escarlata, y en el centro de cada claro un pequeño candil emitía una centelleante luz plateada. Tenía la sensación de andar perdido en otra época, más salvaje y no por ello más peligrosa. Intuía sonidos extraños que me pusieron en alerta con el arco tendido sobre el antebrazo, y Morie estaba más hermosa que nunca al dejar que la brisa recorriese cada uno de las hebras de miel que conformaban sus cabellos al mismo tiempo que sus labios adquirían una contextura de cereza. Era una semielfa, la única subclase de elfos existentes en la actualidad. Conservaba la belleza de su raza opresora y por ello era marginada. Nos conocimos… Bueno, esa historia creo que la dejaré para otra crónica. El caso es que acabemos juntos como renegados.

Avancemos hasta llegar al segundo claro y montemos un campamento, que dado la escasez de equipaje no resultó ser más que una pequeña hoguera con un pequeño lecho creado con ramal y follaje de las encinas que había dispersas. No tardemos demasiado en caer presa del manto somnífero de la suave brisa nocturna. Al amanecer los primeros rayos escarlatas nos brindaron la oportunidad de conocer a un peculiar ser.

-       Estáis muertos.
-       ¿Tú crees? – respondió Maure. - ¿Y qué se supone que eres tú? ¿Nuestro verdugo?
-       ¡Oh, no querida! Yo también lo estoy.
-       Bienvenido al club de tarados – repuse.
-       Más vale que te expliques, o seré yo tu verduga.
-       Estáis en el umbral de la inmortalidad, el lugar dónde las ánimas de los muertos elficos descansan.
-       Genial, ¿acaso tengo cara de muerta?
-       Decidme pues, ¿qué hacéis aquí?
-       Esta preciosidad, se aburría, y ya sabes… Tiró el puto dado.
-       Cielo, eres un amor. Estoy dubitativa, ¿de verdad está mierda nos ha traído aquí?
-       Salió 27, ¿sabes lo qué es cosa rara?
-       Soy un enano, repite eso y te ensarto.
-       Y yo un proscrito, vuelve a amenazarme y antes de que mesas tu sucia barba te rebanaré la cabeza de un flechazo. Veamos, ¿plomo o plata? ¿Tienes alguna preferencia? ¿Qué opinas Adriana, digo Morie?
-       NO VUELVAS A LLAMARME CON EL SUCIO NOMBRE HUMANO. SOY MORIE NO ADRIANA. ¿Qué tal si le clavas el puñal?
-       Hecho.
-       Espera.
-       Sí, ¿puedes servirnos de algún tipo de utilidad?
-       Se lo que significa el 27.
-       No jodas, ¿y de qué se trata maese suciaco?
-       Un poco de respeto…
-       Repite eso, y cenamos enano a la parrilla.
-       Se trata de la condena número 27. En el libro de las profecías del maestre Mïnt se hablaba de un artilugio con el que rememorar el sufrimiento de un caído. Lo empleaban los elfos para generar disciplina entre sus mandos más jóvenes.
-       Morie, ¿eso es cierto?
-       ¿Y a mí qué me cuentas? Soy una bastarda.
-       Y vaya bastarda…
-       ¿Insinúas algo?
-       Nada.
-       Eso pensaba.
-       Explícate maese barbudo, y traduce esa milonga que pretendes colarnos.
-       Solo podréis escapar de aquí superando a la muerte. Buena suerte.
-       Suerte que deseo compartir contigo, serás el primero en morir. Venga, suelta ese juguete de metal y camina delante de nosotros. Un solo movimiento y servirás de abono al bosque.

El enano era patoso pero tenía un conocimiento bastante certero del territorio por el que se movía. Avanzábamos en círculos o esa era nuestra impresión. Por el camino centenares de muertos se levantaban para revivir sus muertes, ¿había algo más patético que eso? Lo cierto es que era un entretenimiento dentro del paseíto en aquel estrafalario lugar. Al final nos condujo hasta una especie de claro más grande que los anteriores con una oscuridad inquebrantable. Del claro emergieron figuras monstruosas que iban siendo repelidas con relativa facilidad hasta que conformaron un enorme dragón de fauces como dagas sedientas. Una centellada bastó para arrancarle la cabeza al enano, así que no nos quedó otra que ponernos a la defensiva. Maure invocó enormes bolas de escarcha que congelaron sus pies mientras que con el arco disparé dos proyectiles de mitrhil que quedaron enganchados entre las escamas. Desplegó las patas de la escarcha y agarró a Maure. Grité para atraerlo hacia mí y lancé dos dagas contra el vientre del gusano. Maure cayó muerta sobre mis brazos. Envuelto en ira vi nublado mi ser y arremetí con quebrantahuesos con tal vileza que la espada quedó clavada en el cuello del gusano. Sus ojos enrojecían y su sangre caía sobre mí en agonía.


La cabeza me daba vueltas y el corazón me sobresaltaba, cada latido es una condena que lastima mi espíritu y obliga a mi orgullo a replegarse de la vida. Maldije cada instante en el que Morie se aventuró a jugar. Nada estaba escrito. Hediondo y casi exhalando mi último aliento tomé el corazón de la bestia y lo mordí. El dolor se triplicó pero de mi volvió a brotar la vida. Tomé el cuerpo de Maure y vertí su sangre sobre su garganta, sus ojos grises se enfocaron fuertemente sobre mí y con sus brazos tomó con fuerza mi mano. El instante de celebración fue seguido de un desmayo y al despertar nos encontrábamos nuevamente a las afueras de Folkshire.