martes, 23 de diciembre de 2014

No game, no life

No game, no life

El estudio Madhouse bajo la dirección de Ishizuka realizó la adaptación al anime en una primera temporada de 12 episodios de las novelas ligeras de Furukawa conformando un nuevo seinen con tendencias echi que muestra al espectador una abrumadora gama de tópicos generados por la animación del siglo XXI. El anime se ha encasillado en un género adolescente, desenfadado, y que arrastra una serie de perjuicios que no lastran su diversión dentro de una perspectiva de mero entretenimiento.



Atrás quedaron Ghost in the Shell o Evangelion, las adaptaciones de las novelas de KEY o incluso incorporaciones remasterizadas más recientes. El anime se transformado en el género de explosión hormonal que tan llamativo resulta a día de hoy, conductas psicológicas cuyos esquemas se repiten de forma constante, y una estilización ajena a lo que un adulto cabría esperar. El guión resulta vergonzoso.

Su trama es de blockbuster, sí. Pero alejándonos de una mala adaptación de la novela hallamos un transfondo bastante interesante. Dos hikikomoris, que resultan ser hermanos con ciertas parafilias, son unos genios en la red y adoptan un patrón de juego compenetrado y en cierto sentido afín a las reglas maquiavélicas. Dada su increíble adaptación al mundo virtual se plantean un sentido cartesiano de pertenencia, y ahí es cuando surge un Dios loli que los traslada a un mundo con 10 increíbles reglas:

o    Uno -> En este mundo, todo asesinato, robo o guerra está prohibido.
o    Dos ->Todos los conflictos se resolverán mediante juegos.
o    Tres ->En esos juegos, los jugadores apostaran algo que consideren tiene el mismo valor.
o    Cuatro -> Mientras no rompa la tercera regla, se pude apostar y jugar cualquier cosa.
o    Cinco -> La persona desafiada tendrá el derecho a decidir cómo se jugará el juego.
o    Seis ->Toda apuesta realizada de acuerdo con estos mandamientos debe ser respetada.
o    Siete -> Los conflictos con cualquier grupo se arreglarán mediante un representante que tendrá autoridad absoluta.
o    Ocho -> Si te descubren haciendo trampas, serás descalificado y perderás.
o    Nueve -> En nombre de dios, las anteriores reglas nunca cambiarán.
o    Diez -> Vamos a divertirnos juntos.

Ahora entra en juego el Risk. Un mundo dividido por regiones controladas por los Esxceed (las 16 razas inteligentes), y nuestros protagonistas deberán apostar fuerte.

La animación es mala, personajes estilizados, lolis a mansalva… Nada innovador en ese aspecto con respecto a las tendencias actuales. Por lo general, un horror vacuo manifestado en una gama cálida y abrumadora de colores, y una serie de filtros que evitan apreciar la imagen de fondo.

La banda sonora no destaca.

En síntesis, es un anime que suple la lógica de la aleatoriedad para resolver los acertijos que plantea. Anima al espectador a prever trampas con las que resolver los conflictos que se derivan, aunque como con Yugi Oh, el protagonista siempre tiene el don absurdo para solventar cada situación y salir airoso.

Calificación: 4/10. O me estoy haciendo viejo, o no me recomiendan un anime bueno.
+ Gustará a la gente con una edad comprendida de 12-16 años.
+ Lolis, fan service…
-Aleatoriedad en la resolución de los planteamientos.
-Mal guión.

-Filtros puestos por un becario.