lunes, 22 de septiembre de 2014

La Ofandad [AVANCE]

La Orfandad

El claroscuro de la cúpula celestial se intensificaba conforme el haz de luz púrpura rozaba la superficie terrestre. Los controladores aéreos circundaban el perímetro colindante para eliminar toda impureza posible. Su labor era encomiable. Un solo fallo, y el fin de la civilización estaría cerca.

  Su civilización más avanzada que la humana en la oscuridad del tiempo llegó a estar conectada. Se les había conocido en otras épocas como los hijos de la luz, llegando a ser encumbrados con un carácter divino en las civilizaciones antiguas. No había distinción entre ellos, y la única diferencia con sus hermanos terrícolas residía en su capacidad de adaptarse a la materia cósmica permitiéndoles vivir en el espacio. Se denominaban Él, y pese a sus longevas vidas solo disponían del cometido de proteger a la humanidad de los hambrientos. Los hambrientos eran seres carentes de materia provenientes del claroscuro. Actuaban como formas invasoras y destructoras de cualquier tipo de materia.

Los Él o controladores aéreos se organizaban en dos clanes. El más importante de todos ellos era el clan de investigación  dónde residían aquellos seleccionados genéticamente para poder desentrañar los conocimientos de la galaxia. Eran conocidos como Gen. Habían conseguido obtener el manejo de todas las aleaciones existentes, y se comunicaban entre ellos mediante un código de honor regido por el código fuente de su inteligencia artificial. El otro clan eran los alados. Los alados disponían de unas facultades físicas sobrehumanas al estar dotados de alas. Se encargaban de eliminar las impurezas del claroscuro, y bajaban a la tierra para evitar que la civilización humana adquiriera los conocimientos sobre su existencia. La misión de los alados era sencilla, infundir con su poder milagros a ojos de los humanos para originar los mitos y de ahí suprimir todo indicio de curiosidad en la mente humana.

La extinción de la luz conmovió a los Gen quienes dieron luz verde a todas las inteligencias artificiales. Enormes amasijos de sílex movidos por helio e impulsos eléctricos comenzaron a despertar y desplegarse en un frente. Todos ellos enviaban cargas de estabilización al torrente de oscuridad. El claroscuro fue disminuyendo su extensión hasta generar una potente explosión que destruyó las instalaciones de los Gen y transformó a las inteligencias artificiales en subsidiarias oscuras de los hambrientos.


 Los alados acudieron a socorrer a los Gen cayendo presas de su propia destrucción. Fue cuestión de minutos destruir lo que tantos siglos los Él habían logrado albergar. El conocimiento del cosmos desapareció, y una nueva civilización surgió. Los hambrientos recrearon las inteligencias artificiales e hicieron del mundo de los Él su morada. Aquella incursión les hizo perder gran parte de su fuerza. Conforme se alejaban del claroscuro esta se veía mermada por lo que de momento no disponían de la necesidad de realizar una incursión en el mundo terrestre. Las capsulas de los alados fueron dispersas por la galaxia, y aquellos quienes hubieron sobrevivido al terror fueron sometidos a la tiniebla del claroscuro transformando sus cuerpos en horribles mutaciones que tan solo conservaban el instinto primario de supervivencia, la muerte.

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