lunes, 15 de septiembre de 2014

La Materia Oscura

La Materia Oscura

Philip Pullman se encumbra como un adalid de la filosofía moderna revestida de la dulce galantería de una literatura fantástica que pugna por reflexionar sobre conceptos que fuera del mundo de la ficción no hallarían respuesta.

Sus obras: ‘luces del alba’, ‘la daga’, y ‘el catalejo lacado’ nos acercan a nuevas perspectivas sobre nuestro mundo en las que se experimentan matices fabulosos y costumbristas, pero que suplen la función de sucumbir al imaginario de la realidad. Desde estas premisas se parte una percepción cíclica y multitudinaria dónde la multiplicidad de eventos desencadena múltiples mundos.

Obra en apariencia juvenil, pero de contenido adulto para poder disfrutarla palabra a palabra. Desde el rancio abolengo del poder, la política, la sociedad, la infancia, el mundo académico, hasta la controversia teológica más exacerbada, es magistral la mano de este autor para enmascarar críticas a un sistema de pensamiento del que reniega en sus personajes y en cierto sentido los caricaturiza. Desde esta perspectiva, la trilogía constituye un extenso tratado cuya temática principal se centra en el valor y las apetencias del libre albedrío.

Si bien esta obra ha causado polémica por sus “ataques” al cristianismo, queda decir que el autor en ningún momento impone su plasmación ideal. Aborda temáticas de diversa índole, entre las que acoge la teología, y las muestra sujetas a una caricatura para que el lector aborde su propia perspectiva dentro del imaginario de ficción. No debemos olvidar que estamos leyendo ficción, al igual que la ficción histórica que plantea la saga de videojuegos Assassin’s Creed, o el ideario áureo de las obras de C.S. Lewis –en cuyo último libro desvaría el imaginario hasta absorber bastantes similitudes con el cristianismo-.

Fuera de polémica, la trilogía en su matiz literario es sublime. Acoge una acción pausada como en las obras de Geralt de Rivia, y mantiene el matiz descriptivo de El señor de los anillos –en ocasiones abrumador-. Sus personajes son carismáticos, y la protagonista rebosa empatía desde el inicio de sus andanzas.


En síntesis, constituye una dosis de alegoría filosófica camuflada del embellecimiento literario y la magia del género fantástico. Es un ‘deberías leerlos’ en toda regla. No me gusta destapar las tramas, así que no dejaré ningún tipo de sinopsis.


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