sábado, 19 de julio de 2014

Tinta hilada

Tinta hilada

Dicen que la Luna es un trozo de nuestra alma. Cuando la noche ensombrece al ser humano y las estrellas lo engrandecen, es la luna en dónde converge el fruto de todas sus pasiones. El tiempo es mera eternidad que dilata los sentidos, y transforma la realidad. Las leyes convergen en matices apagados, y los muros pierden el miedo a la gravedad. Es un nuevo mundo ideado para ti.

    Lo estabas esperando. Desde aquel momento que te preguntaste el porqué de las cosas. Todo comienza a alcanzar su sentido primigenio. Si usamos palabras para describir el mundo, ¿qué nos impide emplearlas para crear algo radicalmente opuesto? Imagina una cascada, ¿por qué la gravedad convierte en peligroso lo hermoso? Y ahora, las calles. Caminamos sobre ejes articulados en la horizontalidad, ¿qué te impide caminar hacia la verticalidad? Ah, la lógica, las normas… Contradecirlas nos conduce a la estulticia, la insensatez, lo irreverente…

¿Y si todo ello fuese posible? Las palabras surgieron como un medio de sustento, de facilidad ante sociedades en continuo proceso de transformación. Pero el ser humano está bendecido por la imaginación. Véanse todos los mitos, religiones… De ella beben nuestras ansias de conocimiento. La felicidad que aporta una corriente constante de ideas que bien hiladas confieren milagros realmente asombrosos.

  Todo aquello redactado como un sueño que desborda nuestras pasiones, satiriza nuestras conductas, y ennoblece nuestros actos. Cada palabra envuelta en la esperanza de un imaginario fascinante.


Desde este blog defiendo la libre circulación de ideas, palabras e historias. En cada convicción resultante de la ficción se mueve un sueño que aspira a evocar el alma de bardo de todos aquellos que se sienten enraizados en una literatura más ufana, natural y placentera, que resulta en buena compañía de aquella literatura profesional que sirve de culmen y gozo a nuestras ansias de converger más allá del conocimiento.


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