lunes, 5 de mayo de 2014

El bajista honrado

El bajista honrado

Aquella mañana ni el periódico recordaría su hazaña. Lo habían dado todo. Tantos años de esfuerzo y dedicación que se habían ido al traste… Joaquín se encontraba frustrado, así que lo único que podía levantarle el ánimo era coger un par de púas para afinar las cuerdas y ponerse a rasgar hasta que las yemas de sus dedos quedaran endurecidas y empezaran a sangrar. El mástil de su bajo era considerablemente más grande que la media para lograr diferir la onda, por lo que desplazaba sus dedos a un ritmo frenético.

-       Wow, wow, wow… ¿Qué te pasa tío? Menuda destreza, podrías avisar antes de ponerte como solista.
-       No fue muy bien… El concierto de blues…
-       ¿Quizás el blues no es tu estilo? ¿Has pensado probar con reggae?
-       Solo fueron veinte personas al recinto.
-       ¿Qué es lo que más te gusta?
-       ¿De música?
-       Claro, tío.
-       Pues el rock and roll.
-       ¿Y por qué no pruebas a meterte en un grupo de rock?
-       Nunca se me ha presentado la ocasión Tommy.
-       Vamos a tomar unas birras. Te vendrá bien un poco de aire fresco- sonrió Tommy.

Tommy era todo lo contrario a Joaquín. Tommy era rubio, Joaquín moreno. Tommy era estatura mediana, Joaquín era un grandullón. Tommy tenía los ojos azules, Joaquín marrones. Tommy era Tommy, pero lo que más le encantaba a Tommy era dibujar. Llevaba siempre consigo una especie de cuartilla dónde realizaba bocetos de todo aquello que imaginaba y podría ser real. Aquella madrugada había quedado con Diana su compañera de clase. Diana tenía una belleza que pocos podrían definir, pues su cabellera pelirroja y ojos cían le daban un toque místico. A diferencia de Tommy, a ella le encantaba tocar la guitarra. Era su modo de expresarse, la llamaba ‘Devil Eye’.

-       Hola Tommy, siempre tan puntual.- dijo mirando la hora bruscamente.
-       Lo lamento. –hizo una reverencia a modo de disculpa- Este es mi compañero de piso, Joaquín.
-       Un placer Joaquín- dijo Diana.
-       ¿Eso que llevas contigo es una guitarra eléctrica?
-       Resulta evidente – sonrió.
-       Te he dicho alguna vez que tienes una bonita sonrisa- intervino Tommy.
-       No seas pelota… - dijo mientras se ruborizaba- Y no me interrumpas. No es una guitarra, bueno sí, pero no… Es como un portal especial, gracias a ella encierro a mis demonios interiores. Se llama Devil Eye.
-       ¿Devil Eye?- preguntó Joaquín.
-       Sí, tío. Nunca has oído hablar de ese grupo. El cantante, un tal Frasco sale mucho en las noticias del corazón.
-       Tiene una agitada vida sentimental sí, pero no se llama así por eso… - suspiró Diana. Bueno… ¿Qué tal si nos sentamos?
-       Mira que es raro, la cafetería está casi vacía.- dijo Tommy.
-       ¿Qué quieren la señorita y los señores? Tenemos una oferta de café y tostada de tomate por dos euros- sugirió el tabernero.
-       3 cafés, muchas gracias- contestaron al unísono.
-       Oye, Diana… ¿Por qué nunca me habías hablado de tus demonios interiores?
-       Todo lo hacemos por amor al arte, pero a veces la vida es frustrante.
-       Una de cal y otra de arena- intervino Joaquín.
-       Exactamente, creo que me vas a caer bien chico. ¿Puedo llamarte chico verdad?- preguntó Diana.
-       Claro.
-       ¿Y a ti qué te pasa chico? Pareces alicaído.
-       Busco mi sitio como bajista. Desde los doce años he estado esperando un momento que parece soñado, y ahora que me cogieron para tocar blues… No sentí, no sentí…
-       Le encanta el rock, es lo único que le apasiona.- dijo Tommy.
-       Vaya, ¿y el heavy metal?
-       Depende del grupo, he escuchado desde Led Zeppelin hasta Devil Eye.
-       ¡Led Zeppelin! Tú sí que tienes talento, chico. ¿Te gustaría que tocáramos un par de canciones de Devil Eye para calentar? Luego iremos con Iron Maiden o algo más retro…
-       ¿Qué tal si vamos al descampado que hay tras la estación ferroviaria? Hay una plataforma dónde antes solían tocar músicos itinerantes, aunque ahora está abandonado- sugirió Tommy.
-       Había pensado en algo más heavy, pero es una buena idea Tommy. –se quedó pensando- A media noche en el descampado. Adiós chicos –besó a Tommy en la frente y se despidió de Joaquín de la misma manera.
-       Creo que… Si me presentas a gente así todos los días, voy a perder el ánimo más a menudo.
-       Va, tío. Lo mejor está por llegar, mira mis bocetos –pasó rápidamente las páginas hasta llegar a la contraportada.
-       ¿Eso es un demonio? –preguntó Joaquín con indiferencia, estaba pensando en Diana.
-       Eso es. Los conocerás pronto.
-       ¿Qué quieres decir?
-       Si te lo dijese, no sería una sorpresa Joaquín. Aguarda, y llévate el bajo.
-       Claro- contestó pacientemente, era una persona prudente pese a que a veces no llegase a hilar de la forma más adecuada. Era honrado.

Al anochecer el descampado parecía un enorme trozo de tierra devastado, solitario e inmerso en una acojonante noche. Joaquín llegó primero ya que Tommy había estado dibujando edificios y le aconsejó que se le adelantara. No le gustaba esperar así que se acercó a la enorme plataforma de madera que había en mitad del paraje y se puso a afinar y situar sus manos sobre la escala del mástil. Se ejercitó de tal modo, que empezó a concebir ritmos agresivos, delirantes y perniciosos. Era un sonido altivo y deslumbrante, con una potencial inmensa que parecía cubrirlo de un halo que lo situaba en la periferia del mundo y a la vez lograba el bienestar para sí mismo. Perdida la noción de espacio- tiempo comenzó a imaginar un mundo surrealista dónde un enorme demonio comenzaba a devastarlo todo a su paso.

-       Así que quieres acabar conmigo. Toda aspiración requiere de esfuerzo, ¿estás dispuesto a asumirlo?
-       Siempre lo estoy.
-       Abre tus ojos demoniacos. Una vez te alejas de lo mundano solo queda el infierno, y aquí tu ritmo es la ley. Debes de abatir al demonio del desánimo, sino, nunca serás un Devil Eye.
-       Ellos son un grupo de heavy y rock.
-       Ellos son mis elegidos, pero no los únicos. Vénceme, y serás el bajista de los Devil Eye.

Joaquín actuó de forma decidida y comenzó a tocar acorde tras acorde hasta lograr armonía en medio de aquel caos.

-       Bienvenido Joaquín.
-       Pero si eres, Frasco.
-       ¿No te acuerdas de nosotros?- sonrieron Tommy y Diana.
-       Claro tío, ahora eres nuestro bajista.
-       No entiendo muchas cosas…
-       La realidad es un infierno a veces, nosotros tenemos ojos que permiten captar la melodía de ese infierno y transmitirla.
-       Solo así derrotamos a nuestros demonios internos- dijo Tommy.

-       Y tú ahora eres un Devil Eye- señaló Frasco. Hay cosas que en principio resultan complicadas de entender, pero con el tiempo te darás cuenta.

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