viernes, 25 de abril de 2014

En el lugar de las alas

En el lugar de las alas

Para Jak el mundo tan solo era un medio trasgresor que le impedía hacer lo que quisiera, y así lo reflejaba en su manera de mostrarse al mundo. Le encantaba dejarse una barba tan rubia como su larga cabellera que caía sobre sus hombres de forma liviana, coronada con un gorro de lana de color oscuro. Su aspecto aunque descuidado era informal con una camiseta patriótica herencia de sus difuntos padres, y unos pantalones raídos. No tenía mucho dinero, por lo que su vida se dirimía entre el cuidado de un canido al que acogió de la calle apodado Phil y un trabajo de vigilante nocturno en una especie de pub selecto dónde solían reunirse personas que pasaban desapercibidos para tratar asuntos que pretendían pasar desapercibidos.

-       Phil, ya estamos cerca – le acarició el lomo observando cómo se volvía hacia él en actitud cariñosa- este será nuestro nuevo hogar –señalando una especie de piso en el barrio de los laiker y esgrimiendo una sonrisa muy amplia.

No era el piso de sus sueños pero se podía vivir en él. Solo disponía de una habitación con un camastro, el aseo y una pequeña cocina compuesta por un horno y un frigorífico. Era cuanto podía permitirse. La felicidad de disponer de un techo para él solo había constituido una utopía desde la muerte de sus padres era para él su máxima satisfacción. No ambicionaba nada más allá de tomarse una cerveza mientras se tumbaba para escuchar Led zeppelin.

or many hours and days that pass ever soon
the tides have caused the flame to dim
at last the arm is straight, the hand to the loom
is this to end or just begin?
Por muchas horas
y días que pasaron
Las mareas han causado
que la flama disminuya
Por último el brazo es recto,
la mano al telar
¿Es esto terminar o
simplemente comenzar?

Tomó un último trago de cerveza, y se puso la ropa de vigilante. Le gustaba dejar buena impresión por lo que se sujetaba la cabellera dejándose caer la coleta. Como odiaba el transporte que no fuese a pie, marchó andando hasta llegar a un enorme edificio de cristal tintado de oscuro. En su exterior el edificio pasaba bastante desapercibido, pero su interior era un club alternativa. Allí la ley no tenía la menor vigencia, y nadie conocía la identidad de nadie al pasar sus puertas. Se daban cita políticos, banqueros, empresarios, jefes de la mafia, e incluso reporteros que se reunían en pequeñas salas incomunicadas donde los comensales mantenían distintos tipos de tratos y discutían los más diversos asuntos que jamás saldrían a la luz. A Jak le estaba vetada la entrada al recinto más allá de la propia sala de recepción dónde se ocupaba de recibir a los comensales, y mediante megáfono le daban las señas de dónde tendría que reunirse. Todo era extremadamente secreto, y ninguno de ellos se preguntaba por la identidad de quién organizaba aquello. Lo apodaban el transgresor, pues él era la ley en aquel recinto.

-       Jak ocúpate de esta sala de recepción por esta noche. Me requieren para asuntos más importantes. Recuerda, total discreción.- dijo Spark era quién estaba al mando en las recepciones, y el único conocedor de la identidad del transgresor. Era rudo y grosero, pero condescendiente. Más valía acatar sus órdenes si Jak pretendía durar allí un tiempo.
-       Está bien.- dijo manteniendo la compostura- me encargaré esta noche.
-       Hay alguien a quién no debes dejar pasar.
-       ¿Cómo lo sabré si no lleva identidad alguna?
-       Para nosotros sí la tiene. Es una chica morena con el pelo corto, de ojos rojos y lleva un tatuaje de unas alas en el brazo.
-       Pero… ¿Qué debo hacer precisamente?
-       Si las cosas se tercian y no puedes retenerla. –Expiró un poco de aire y lo soltó con violencia.- Mátala.
-       Ese no es mi trabajo.
-       Yo digo lo que es o no tu puto trabajo. Encárgate de la chica, y no nos falles.
-       No la mataré- dijo Jak en tono amenazante.
-       Te estás jugando algo más que el trabajo. Piensa con claridad Jak –desapareció.

Aquella acalorada discusión no parecía atormentar a Jak. Todo parecía transcurrir con total normalidad. La gente pasaba, fichaba una especie de ticket y a continuación Jak le indicaba las señas de la localización de su reunión. Al finalizar su turno nada extraño había sucedido, así que aliviado tendió su identificación en el mostrador y anotó su jornada. Se cambió de ropa, y abandonó el edificio.

De camino a su apartamento Jak estuvo pensando incesamente el modo de poder cambiar de trabajo. Ello supondría abandonar su nuevo hogar, y si no encontraba trabajo estaría abocado a la mendicidad sin nadie más que lo respaldara. Tras descartar la idea, pensó que lo mejor era aguantar, que quizás Spark solo se hubiera reído en toda su jeta. En el fondo de su corazón añoraba que todo aquello solo fuese una broma para atemorizarlo. Jak había tenido una mala vida, y pese a lo que pensara el mundo exterior era la persona más bondadosa que hubiese en aquel barrio. Casi al llegar a su apartamento notó un golpe rápido y seco sobre su espalda que le hizo desmayarse. En el suelo contempló estupefacto una figura femenina de la que solo pudo distinguir de forma borrosa un tatuaje de unas alas en el brazo derecho.

-       Lo siento tío, estás bien – dijo mientras le acercaba la mano en actitud de ayudarla a incorporarse.
-       ¿Quién eres tú? ¿Qué pasa contigo? – dijo Jak asustado.
-       Tío, no te ralles. Ha sido sin querer. Me persiguen, y no tengo dónde esconderme.
-       ¿Qué es eso que llevas en el brazo?
-       Esto de aquí –dijo mientras señalaba las alas.
-       Sí, ¿qué es?
-       ¿Estás ciego o qué? Es solo un tatuaje.
-       ¡Solo un tatuaje! –dijo Jak sorprendido mientras se incorporaba.
-       ¿Por qué? ¿Pasa algo?
-       No, nada…- mintió Jak. Vivo aquí – señaló su apartamento- ¿Quieres pasar?
-       Venga ya… Bueno, la verdad es que te lo agradecería.
-       Acompáñame, pero ve despacio no quiero que despiertes a Phil.
-       ¿Quién es Phil?
-       Mi perro.
-       ¿Tú perro? Vaya nombre tan ridículo. –dejó que el silencio lo invadiera- Perdona, intentas ayudarme y soy tan grosera. Lo siento de verdad.

Jak le hizo pasar dentro y dejó que se echara sobre su cama. Con cuidado de no despertar a Phil vertió con suavidad lo que le quedaba de cerveza en una jarra y se la ofreció.

-       Toma, te sentará bien- dijo Jak.
-       De verdad, gracias.
-       No me he presentado. Mi nombre es Jak Fly.
-       Me llamo Ángela Scroll, un placer.
-       Tengo unas preguntas que hacerte.
-       ¿No serás la secreta?
-       No –sonrió Jak.- Si fuese así, no viviría aquí.
-       ¿De qué se trata? – le dirigió una mirada de soslayo.
-       Veras trabajo en el trasgresor. – Ángela enmudeció, así que continuó hablando- Mi jefe Spark me dio señas de una chica que se parece a ti.
-       ¿Qué te dijo?
-       Que tenías vetado el acceso, y en caso de represalias que te matara.
-       Estupendo. Me has invitado para matarme, ¡qué cortés! – hizo una reverencia.
-       No soy un asesino.
-       ¿De veras?
-       Quiero ayudarte.
-       ¿Y cómo lo harás?
-       Creo que deberías contarme que pasa. Todo este asunto escapa a mi comprensión.
-       ¿Qué dirías si te dijese que las personas somos ángeles y demonios?
-       Qué estás chalada- dijo rotundamente.
-       Pues así poco me vas a ayudar.
-       ¿Qué quiere decir?
-       Soy un ángel.
-       Venga ya, no estarás asociada con Spark y pretendéis tomarme el pelo.
-       ¿Ves el tatuaje que tengo de unas alas?
-       Sí, de eso va el tema.
-       Pon tus manos sobre el tatuaje.

Jak intranquilo pero excitado por la idea pues Ángela tenía una belleza indescriptible posó sus manos sobre el tatuaje. En ese momento una luz blanca brotó de sus oscuros cabellos, y sus ojos dorados proyectaron un aura que la recubría entera. El tatuaje desapareció, quedando Jak estupefacto, y de sus brazos brotaron dos enormes alas.

-       Me crees ahora Jack Fly.
-       ¿Cómo es posible? Debo de estar borracho.
-       Puede que estés borracho, según leo en tu mente suele estarlo a menudo, pero también soy real.
-       Está bien te escucharé.
-       Las personas somos recipientes del bien y del mal, y todos potenciamos una parte de nosotros mismos. Yo fui sacrificado en ese extraño lugar dónde trabajas, pues el trasgresor no es otro que la encarnación de Lucifer en la tierra.
-       ¿Y cómo que estás viva?
-       Dejadme acabar, no seas impaciente.
-       Todo esto escapa a mi comprensión.
-       Era inocente y lozana, así que se me concedió una segunda vida como ángel.
-       ¿Cómo que nadie se percata de vuestra existencia?
-       Tú puedes verme porque has posado tus manos sobre el núcleo de mi alma, y ahora soy visible para ti, pero no es así para el resto de mortales. Pasamos desapercibidos con apariencias comunes.
-       Creo que necesito descansar.
-       Tendrás que dejarlo para otro momento. Me están persiguiendo, y no tardaran en llegar hasta tu apartamento.
-       ¿Cómo lo sabes?
-       Las sombras lo saben todo.
-       Estoy muy perdido.
-       Debo irme.
-       No puedo permitir que te encuentren.
-       ¿Pretendes protegerme?
-       Sí, si con ello escapo de este mundo trasgresor, y de este trabajo opresor. No puedo seguir trabajando conociendo lo que acabas de contarme. No tengo alternativo, tengo y quiero protegerte.
-       ¿Cómo lo harás? Me encontrarán, siempre lo hacen con los míos. Por eso la balanza entre el bien y el mal del mundo está tan desequilibrada.
-       Espera, escucha. Ya están aquí. Vamos Phil, buen chico, buen chicoo...

Agarró a Ángela de la mano, y escapó por la ventana cayendo de terraza en terraza hasta alcanzar la acera. En la calle se encontraron con Spark y un grupo de matones que iban tras la pista del ángel, pero algo había cambiado en ellos. Ahora Jak podía verlos como realmente eran, tenían rostros deformes y un aura oscura rezumaba de sus cuerpos.

-       Bien hecho Jak- dijo Spark- dame a la chica. No tendrás que matarla. Bueno, tú no lo harás.
-       No puedo dejar que le hagáis daño.
-       ¿Estás seguro de lo que haces Jak?
-       Considera esto como mi carta de dimisión.

Spark y el resto se transformaron en sombras deformes que al unirse proyectaban sus afiladas garras como cuchillas que se movían rápido. Jak esquivaba los golpes hasta que en un descuido una mala acción hizo que uno de ellos le cerciorara el corazón. Veía escapar su vida ante sus ojos mientras las sombras realizaban muecas burlonas. Jak se resistía a morir sin proteger a Ángela así que de su cuerpo brotó una resplandeciente llama dorada que le permitió disipar y desintegrar la oscuridad que los envolvía. Una vez desaparecidos cayó desplomado y perdió el conocimiento.

Ángela transformada en ángel le besó los labios, y sus lágrimas inundaron el rostro de Jak. Inerte, su cuerpo comenzó a convulsionarse hasta abrir los ojos.

-       He besado a un ángel.
-       Mira que eres tonto.
-       Eres más hermosa aún que como te recordaba. – guardó silencio ante su rubor, y la besó.- ¿Estoy en el cielo?
-       Aún no.
-       Eso significa…
-       Qué sigues vivo, como yo. Gracias.
-       ¿Cómo es posible? Vi ante mis ojos como aquella sombra me ejecutó.
-       Tu alma es más fuerte de lo que jamás podrás imaginar.
-       Sí tengo alas…
-       Ahora eres como yo, aunque sigues siendo normal para el resto de mortales.
-       ¿A dónde iremos?
-       Al lugar de las alas.
-       ¿Es el cielo?
-       No seas tonto, el cielo no existe. El lugar de las alas es dónde todos los ángeles están destinados a llegar para nunca más volver.
-       ¿Cómo llegaremos?
-       Será una aventura Jak. Toda una aventura.


Jak acarició a Phil mientras marchaba flotando detrás de Ángela. ¿El lugar de las alas? ¿Qué clase de lugar sería? Ahora estaba feliz. Su corazón albergaba una felicidad que por minutos se tornaba a eterna, al fin había escapado de aquel mundo trasgresor que tanto odiaba.


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