sábado, 19 de abril de 2014

BlackStrock: la liga de las sombras (As de Picas)

BlackStrock: la liga de las sombras (As de Picas)

El calor era el menor de los problemas de aquel insólito desierto. El aire arreciaba golpeando con fuerza las dunas, y dibujando un horizonte perpetuo que nunca terminaba. Los pies sacudían las huellas que iba dejando tras de sí, mientras apretaba con fuerza una cinta elástica para cortar la circulación del brazo. La gangrena se había extendido, se estaba pudriendo, y la cantidad de sangre que había perdido le nublaba el juicio. Desistido de morir tiró el fusil, y con un machete se cortó de un tajo la parte inferior del brazo, cauterizando la herida con el mechero y poniéndose la camisa a modo de torniquete. La cantidad de sangre que había vuelto a perder le hizo estremecerse. Quedó paralizado, y acabó perdiendo el conocimiento.

-       Parece que tenemos un golpe de suerte. Está agonizante, podríamos matarlo y robar sus provisiones. – posó su mirada sobre Elí.
-       ¿Quién te ha mandado dictaminar lo que debemos o no hacer? –Cogió el cuchillo y le abrió el cuello delante del resto de las sombras.- La liga de las sombras se rige por el honor, somos agentes de la justicia. Cogedlo, y administrarle sedante. Lo llevaremos a la base.

La sede la liga de las sombras parecía toda una pequeña ciudad articulada en torno a antiguas redes de metro, y alcantarillado. Proyectos postcoloniales abandonados y adquiridos por diversos compradores anónimos cuyo único destino era la liga de las sombras. La liga de las sombras estaba conformada por sádicos, enajenados, criminales y asesinos cuya única afanación era el placer de matar. Todos ellos se regían por la ley de Elí cuya justificación era su inmortalidad concedida por el empleo de biotecnología, y su planteamiento era la condena a través del caos de un mundo ya de por sí condenado.

La sala de operaciones disponía de una amplia gama de procesadores capaces de establecer simbiosis con la genética humana hasta el punto de conformar un nuevo ser que trascendiera las leyes de la naturaleza. Sobre ella varios cirujanos asistieron al nuevo inquilino.

-       ¿Cómo te llamas?
-       ¿Quién eres? –preguntó desconcertado.
-       Me conocen como Elí, y soy el líder de la liga de las sombras.
-       ¿Qué hago aquí?
-       Estabas a punto de morir ante la mutilación improvisada que elaboraste. Fue un acierto, la gangrena se hubiera extendido y no podrías estar aquí. A partir de aquí tú decides, ¿mueres o vives?
-       Ya estoy muerto.
-       Aún no has perdido la vida. Si decides vivir mejoraré tu destreza como mercenario a mis servicios. La vida a veces nos sitúa aquí por motivos que escapan a mi comprensión, pero sin duda considero que podrías serme de utilidad.
-       Acepto.

Cogió un frasco con una especie de sustancia amarilla bautizada como Elí y se lo inyectó en las venas. Perdió el conocimiento, y sus movimientos se hicieron convulsos.

-       ¿Qué me ha pasado?
-       Mi inmortalidad ahora recorre tus venas. Solo yo tengo el poder de matarte.
-       Mi brazo, tengo la mano intacta.
-       Ahora te has convertido en un bioterrorista, aunque yo lo considero como la perfección. Estos días sentirás que dispones de fuerza sobre humana, tus heridas sanaran, y tu mente sufrirá un desdoblamiento. Por ello serás confinado durante cuarenta días. Si has considerado dominar tu fuero interno, pasarás por el entrenamiento, y una vez lo pases serás miembro oficial de la élite de la liga de las sombras.
-       ¿Cuántos más hay como yo?
-       Solo yo, has sido mi primer experimento. Aún lo eres. ¿Quién eres?
-       Snake.
-       Un nombre en clave.
-       Era mercenario.
-       Ahora serás BlackStrock.

Los días parecían diluirse entre alucinaciones. Se veía caminando en un mar de sangre presenciando cada una de las muertes que había protagonizado. Lejos de asustarle, parecía agradado con aquel panorama, abandonando la escasa empatía que tenía hacia la condición humana. Cuando las imágenes cesaron se impuso un silencio que perduró hasta que fue liberado de su confinamiento. Con los ojos vendados fue conducido hacia el desierto donde lo esperaba Elí.

-       ¿Te encuentras preparado?
-      
-       Viendo tu progreso me preocupa que asumieras el rol de psicópata, tu mente está destrozada. Si no eres capaz de dominar más sentimiento que la ira, quedarás atrapado. Intenta atacarme.

Rápido se lanzó propinando un puñetazo sobre el diafragma, pero al atravesarlo se dio cuenta de que era una ilusión.

-       No controlas tu fuerza por lo que tu mente queda atrapada en un bucle de necesidad. Estás necesitado de causar aquel sufrimiento que anhelas superar pero retienes en tu mente. Si no logras canalizar tu poder solo creará falsas ilusiones que tan solo satisfarán tu falso ego interno. A partir de mañana, empiezas el entrenamiento, hasta entonces deberás sobrevivir en el desierto.

Nuevamente se hallaba inmerso en un desierto sin orientación. Sin avanzar permaneció inmóvil rememorando la perdida de Susan, y las circunstancias que le llevaron a protagonizar el asesinato de más de sesenta inocentes. Aquello lo humanizó ante el hecho de cuestionarse la justicia de Elí. Se sentó, y esperó.
A la madrugada despertó recibiendo una brutal paliza de la que se limitó a resistir y coger sus armas con rapidez. Elí había puesto precio a su cabeza, y la liga entera de las sombras se echó con la intención de acabar con su vida. Cogió dos espadas negras y se puso la máscara de camuflaje. Los ases fueron rápidos y certeros, con su nueva fuerza logró deshacerse rápidamente de ellos. Al final de todos ellos se encontraba Elí.
-       Prueba superada.
-       Has sacrificado a todos estos hombres para ponerme a prueba, creo que será hora de tomar la justicia a mi modo.
-       Hay que poner todo los medios de los que se dispongan si la causa lo promete, así que bienvenido a la liga de las sombras.
-       Veo que no lo has entendido, se acabó tu inmortalidad.
-       No puedes matarme, yo soy la liga de las sombras.
-       Y este es tu ocaso.

Con las espadas en posición arremetió con rapidez sobre las ilusiones de Elí. Aquello no daba resultado, y tan solo le provocaría cansancio así que cerró los ojos. Con la mente recuperada logró percibir la auténtica posición, iniciando una acometida parada por la katana de Elí. La refriega dio comienzo a una lluvia centelleante que terminó con él.

-       No voy a matarte pues eres libre de partir. Vayas dónde vayas, te seguiré. Seré tu sombra, y el día que te necesite sabré dónde localizarte.


Nuevamente se incorporó como mercenario adquiriendo la identidad de BlackStrock, su próxima intervención sería en Ockwill. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario