domingo, 5 de enero de 2014

Anonymous

Anonymous

¿Crees conocer a Shakespeare? No, no me respondas. Esta película juzgará tu criterio, y te permitirá elaborar un juicio propio. Sin duda Emmerich es un gran director de cine, y es así porque no se limita a mostrarte miles de efectos especiales en pantalla y dejar que la acción haga el resto, sino que se trabaja cada diálogo, emoción y pensamiento que pueda generar. En este sentido toma como referencia para la trama la vida ficticia de Edward de Vere, XVII Conde de Oxford. Noble isabelino, dramaturgo, poeta y mecenas de Isabel I con quién comparte algo más que amor, para recrear con gran exactitud la Londres de 1550 y 1604.



En torno a la muerte de Shakespeare siempre ha quedado la inquietud de saber la certeza de sus prodigios, tal es el caso que se han versado multitud de hipótesis e elucubraciones. En este sentido Anonymous juega con estos rumores para destruir la imagen que tenemos del dramaturgo más grande de todos los tiempos, y situarlo como una simple cabeza de turco, un patán borracho en cuyas interpretaciones –sin tener consciencia plena de sus actos- incitará nefastos acontecimientos políticos que nos mostraran el transcurso de Inglaterra entre Isabel I y Jacobo I.


Tenemos que tener claro que todo lo que se relata es ficción, o al menos hasta ahora. Eso sí, plenamente orquestada entre intrigas políticas, amores peligrosos y ciertas influencias y representaciones de obras como Hamlet que irán adquiriendo significación personal de acuerdo a la vida del conde de Oxford.

Debemos destacar el gran elenco de actores británicos cuya  interpretación más que loable permite llevar los casi 120 minutos de película de forma monótona, destacando entre ellos a Rhys Ifans y Vanessa Redgrave –que darán mucho juego entre ellos.-  La acción comienza como si de una pieza de teatro fuese, en un teatro de Nueva York se nos presenta la escena y a partir de este momento comienza la intriga poco a poco, dejando los minutos volar ante tan magistral modo de presentación.

La película tiene una serie de puntos flacos o controvertidos que parten de la misma figura de Shakespeare. ¿Podemos mostrar como veraz todo aquello que se nos ha transmitido o por el contrario podemos refutar hasta la verdad mejor asentada? Creo que es algo que dejaré a vuestro criterio.  Por otra parte se da un abuso indebido de los saltos temporales para explicar el pasado, pero quedando en alguna ocasión inconexo, lo cual no comprenderemos hasta escenas posteriores.


Roland Emmerich ha demostrado que no hay nada que no se pueda rebatir con un argumento bien trabado y totalmente coherente. Su propuesta en escena es convencional, pero eso no implica que no respire aire histórico. Esto es debido a una buena caracterización de los actores, un look apropiado para la época e incluso un lenguaje acorde.

En definitiva, una gran película que todo amante de Shakespeare no debería perderse.

Las horas que gentiles compusieron...

Las horas que gentiles compusieron
tal visión para encanto de los ojos,
sus tiranos serán cuando destruyan
una belleza de suprema gracia:

porque el tiempo incansable, en torvo invierno,
muda al verano que en su seno arruina;
la savia hiela y el follaje esparce
y a la hermosura agosta entre la nieve.

Si no quedara la estival esencia,
en muros de cristal cautivo líquido,
la belleza y su fruto morirían

sin dejar ni el recuerdo de su forma.
Mas la flor destilada, hasta en invierno,
su ornato pierde y en perfume vive.





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