sábado, 28 de diciembre de 2013

Valiant

Lo que van a ver aquí es una historia que escribí en un foro como regalo invisible:

Estimada Walking Dreamer,
Me llena de orgullo y satisfacción recibir toda la ilusión que año tras año depositas en mí, eso me da fuerzas para existir. Sin embargo la materialización de los sueños muchas veces no es producto de la magia, sino de ti misma. Estoy seguro que lograrás cualquier cosa que te propongas sin importar las trabas.
Atendiendo a tu petición, un ser magistral cuya grandeza sepa trasvasar el sentido de las palabras no es complicado, pero creo que necesitará un poco de su ayuda. En el siguiente relato prometo crear tan solo aquello que seas capaz de imaginar, así que antes de iniciar la lectura le pido que considere la apertura de su mente. Este es un relato de una historia perdida.

El cielo de Okswilde había perdido su luz. Un manto de oscuridad recubría los cielos de la villa, sin estrellas, sin sueños. En la plaza central el alcalde bufaba sobre un pedestal de promesas sin fundamento. La gente era absorbida por las garras de la corrupción, y todo a su alrededor parecía consumirse en sombras. La realidad es que la magia había dejado de emanar y los pocos caldereros huían a refugiarse a la universidad de alquimia mientras el archimago Thenu realizaba un potente conjuro con el que quedarían resguardados de los arcanos.
No todos los magos habían perdido la esperanza. Valiant era curioso e impulsivo por naturaleza. Habiendo sido esclavo años atrás, y amaestrado por un dragón logró alcanzar los méritos necesarios para ser nombrado arconte. Lo podéis imaginar cómo alguien hosco y terco pues su carácter no era muy elegante, y sus palabras solían ser efusivas. Era esbelto y alto, carmesí era el color de sus ojos, y su cabello pelirrojo y lacio. Aunque si lo tuviésemos que definir con tan solo una palabra esta sería valiente. En esta época a penas contaría con veinte años, y su corazón debía juramento a la humildad. La universidad de alquimia disponía de estancias elevadas y laberínticas, nada que él no pudiese sortear gracias a la experiencia concedida por los años. Llegado a los establos amarró y montó sobre su phoryum en dirección a Okswilde.
La ciudad ahora sumida bajo el poder de los arcontes estaba regida por demonios que manipulaban a sus habitantes desde una dimensión paralela conocida como limbo. Ya no quedaban nefilim, ni magos, así que estos sin mayor rivalidad que su propia presencia actuaban a expensas logrando cualquier necedad de la que quisieran jactarse. En la plaza estaba Lily, una joven con el rostro marcado de cicatrices, una larga cabellera morena y ojos castaños, que sujetaba una antorcha mientras alejaba tras de sí a un par de demonios que pretendían llevársela y venderla como esclava. Al su alrededor la gente inconsciente de lo que sucedía se mofaban de ella llamándola bruja.
-       ¿Qué ha pasado aquí? – Dijo Valiant en un tono solemne, lo suficiente para apartar a los curiosos de aquella tétrica escena. La gente reconoció enseguida la túnica púrpura y el gorro estrellado que tenía.
-       Esto no es asunto de los arcontes, ¿o prefieres que llamemos al arcano? –replicó el alguacil.
-       Me compete todo lo que sea corrupción, thelané.
-       ¿Cómo sabes mi nombre, bastardo?
-       Soy un conocedor de las runas ancestrales, y por Athur todos los asuntos de corrupción me competen. ¿Desde cuándo trabajáis con demonios?
-       Está chica es una bruja- declararon.
-       No digas sandeces –levantó su vara de cedro y hebras de mantícora, y pronunció <<hanuka vivis thelané>>. Uno a uno todos cayeron inconscientes.-
-       ¿No temes que sea una bruja? – preguntó Lily.
-       ¿No temes que sea un arconte? – sonrío Valiant.
-       ¿Cómo hiciste eso? ¿Puedo confiar en ti?
-       Conociendo el significado de las palabras puedes doblegar cualquier voluntad. La travesía es larga, quizás necesite de tu ayuda. ¿Vendrás conmigo?
-       Supongo que no me queda otra – sonrió.-
Caminaron recorriendo las aterrazadas y empedradas escalinatas de Okswilde hasta llegar a la gran torre del reloj.
-       Creo que estamos cerca. Subiré a echar un vistazo, aguarda aquí hasta mi llegada- insistió Valiant.
-       No te preocupes, procura no tardar.- Se sentó en el pórtico de entrada aguardando sin vacilar pero cuestionándose la naturaleza de todo aquel asunto. Nunca antes un mago había interferido en asuntos mundos, ¿qué lo hacía diferente a él?-
La torre se encontraba decorada con grandes vidrieras profusamente decoradas con los temas mitológicos de Aldrien. En el frontón principal había un fresco de Athur doblegando la voluntad de Mundus, y de este modo restaurando el equilibrio. Su interior bastamente decorado disponía de una gran escalinata de mármol que subía hasta un noveno piso dónde se hallaba una gran terraza. Valiant encendió la luz de su vara iluminando aquella instancia. Al hacerlo se percató que estaba en el limbo y a su derecha emergía una sombra.
-       Valiant, ¿cuál podría ser la razón de tu visita?
-       No hay razón para que no lo hiciese Voltmir.
-       Tiempos aciagos corren, la magia desaparece y sin ella nuestro vínculo con el señor de los demonios se debilita. El equilibrio se fractura, y no podremos controlar a los humanos a menos que logremos el poder de los nefilim. Necesitamos el libro de Terry, Valiant.
-       El libro desapareció Voltmir, las sombras no están permitidas en la universidad, y la corrupción no es el medio para postergar la magia. Algún día no necesitaremos conocer el nombre de las cosas, y ese día los humanos serán libros.
-       Terco y tenaz como siempre. El libro de Terry está en tu interior –chasqueó los dedos y una serie de sombras lo atraparon- ¿Creías en verdad que el arcano no ejercería la justicia del silencio con un simple Arconte como tú? Encerradlo.
La tarde se hacía tediosa y Lily comenzaba a impacientarse. De pequeña aprendió <<kont>> la palabra del fuego. Así fue como ahuyentando a sus captores cicatrizó su rostro. Desde aquel momento creían que era una bruja, y ella se prometió así mismo no volver a emplearla hasta dominar su karma interior. En esta ocasión la volvió a pronunciar de forma inconsciente, su cuerpo experimentó un intenso dolor hasta quedar cubierta por un manto ignifugo. Ahora era invisible, lo que le permitió entrar y observar como Valiant era apresado y metido en una celda en el ala este de la quinta planta de la torre.
-       ¿Qué haces aquí? –preguntó cuestionándose los poderes del mago.
-       No puedo usar la magia. Han corrompido este lugar y no me es permitido enfrentarme a fuerzas que trascienden el limbo.
-       Reglas, reglas y más reglas. ¿Estabas dispuesto a morir por ellas?
-       Sí.
-       ¿Por qué?
-       Mi verdadera naturaleza es la de un sucubus. Nací como una reencarnación maléfica dónde mis actos provocarían el desequilibrio. La magia permitió limitar mi poder y ahora actúo conforme a las normas de la purificación. Nunca me importó ser un mártir, la vida es insignificante sin reglas.
-       No naces decidiendo lo que eres, pero sí decides tu camino. Nunca decidí ser maga, pero escogí enfrentarme a cualquier tipo de relación demoniaca.
-       Ahora mismo estás tratando con un demonio, si me mataras quizás podría seguir recto tu camino. Estoy encadenado y soy insignificante sin mis poderes, hazlo.
-       No podría matarte, tú no decidiste ser un sucubus. Relegaste de tu propia naturaleza y solo intentas ayudarme.
-       << Trust lyher>>, recuérdalo cuando necesites ayuda.
-       <<Haryt>>, le susurró al oído.
-       Lo recordaré. Dame la mano –le tendió la mano ante Lily-, toma mi poder y sella a Voltmir.
-       ¿No escaparás?
-       No puedo, a partir de aquí es tu historia. Recuerda mis palabras y volveré junto a ti.
Lily volvió a pronunciar el nombre del fuego, pero esta vez fue diferente. El manto ignifugo le concedió un poder mayor, una llameante espada brotó de sus manos.
-       ¿Por qué luchas, Lily?
-       No lucho. Trabajo con mis sueños.
-       ¿Sueños? Semejante basura habré visto en mi vida. Los sueños no te hacen más fuerte, es la corrupción. La corrupción te hace inmortal.
-       La corrupción solo provoca desequilibrio, hace que el mundo pierda la esperanza y los sueños se trunquen. Pese a todo, los sueños nunca perderán su significado, y es que solo el sueño permite que la ficción abrume a la realidad.
-       Los sueños no te salvaran la vida, y es una pena podría haber sacado unas suculentas monedas por ti en Ospentia o cualquier parte del archipiélago.
-       No estés tan seguro –sujeto su flameante espada y pronunció <<Trust lyher>>.-
Un enorme dragón de panza plateada apareció bajo una estela de neblina y sus increíbles ojos de color cían paralizaron el tiempo y el espacio.
-       ¿Dónde está Valiant?
-       Está apresado, dijo que pronunciara estas palabras si me encontraba en peligro.
-       Valiant no está apresado, acaba de otorgarte su corazón. Clava la espada en el suelo.
Lily clavó la espada en el suelo y con el aliento del dragón, Valiant apareció en escena.
-       ¡Oh, Haryt! Pensé que nunca lo harías. Te otorgué mi verdadero nombre, la voluntad de mi corazón. Gracias John por acudir en mi ayuda – el dragón bajó la cabeza y desapareció.- Haryt sigo preso en la celda, coge mi mano e imagina más allá de la corrupción, imagina el verdadero nombre de Voltmir, solo así podrá ser derrotado.
-       <<Tjonit>> - pronunció de forma solemne.
En ese momento el corazón de Valiant se dispersó y Voltmir quedó atrapado en la torre consumido por cada una de las sombras que una vez hubo poseído.
-       Gracias por liberarme, Lily. Algún día acabaremos con la corrupción, y la magia volverá a brotar. Lucharemos por la vida.
-       ¿Aún no sabes lo que soñé? Soñé que estaríamos juntos –le cogió de la mano, y se la llevó al pecho- Escucha Trust, ahora me perteneces.
-       Cómo un sueño apareciste en mi vida, y como un sueño te quedarás. Sin embargo ambos pertenecemos a los sueños, y solo así lograremos cualquier cosa que nos propongamos. –Se acercó lentamente y la besó con delicadeza.-

Con emoción le queda concedido el obsequio de este año,

Santa Claus

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