sábado, 7 de diciembre de 2013

Justicia. Acto Final- Crónica de un asesinato

Justicia. Acto Final- Crónica de un asesinato

-       ¿Es usted Dylan Peterson? – El estrado respiraba ambición. Decir la verdad lo podría poner en un compromiso, pero ¿realmente sabía a qué se sometía?
-       Así es, señoría. Inspector Dylan Peterson.
-       Es usted declarado culpable de asesinato, ¿tiene algo que declarar a su favor?
-       Solo mi historia.
-       Todo lo que diga será registrado y analizado, proceda.
-       Está bien…

No recordaba nada en aquel momento, pensaba que mi vida era limpiar las calles y hacerlo de la forma más eficaz posible. Pero poco a poco fui abriendo mi corazón a Brian y Britanny, así que con las amenazas de un loco que se hacía representar como la justicia fui a rescatarlos.

A pocos pasos vislumbre aquella siniestra morada. Grandes columnas neoclásicas revestidas, quebradas y hechas estragos por la madre naturaleza se encontraban vestidas de gruesas capas de telarañas y maleza que daban la bienvenida. La cancela oxidada y sin blandir me daba paso a un largo recorrido acompañado de altos y pelados almendros que daban sombran a una atmósfera que tornaba por momentos en siniestra. En la zona más oscura se encontraba la mansión impoluta pese a su abandono, pero con ciertas marcas rojas que intuitivamente deduje que era sangre. En ese preciso momento una sensación escalofriante recorría mi cuerpo, en cierto modo sentí miedo. Corazón en puño, guardé un viejo revolver en el costado y otro en las botas y me dispuse a entrar. A afrontar mi miedo, a poner punto y final a esta Odisea.

-       Dylan Peterson, ¿vienes a otorgarme tu justicia?
-       Vengo a por ti.
-       Es curioso, estaba pensando lo mismo.
-       Tan solo eres un enajenado, ¿qué has hecho con mi familia?
-       ¿Tú familia? No sabes quién eres. Has asesinado a tu familia, míralos. Despedazados y muertos. Y el único autor de esta tragedia has sido tú.
-       ¿Me tomas por idiota?
-       Yo no existiría si no fuese así. Abre los ojos, abre los ojos Dylan.
-       Me estás haciendo perder el tiempo, muéstrate.
-       Abre los ojos, ¿qué ves?
Al abrir los ojos veía mi mano llena de sangre y un puñal en el suelo. Brian y Britanny habían muerto.
-       Podemos deducir que se declara culpable, señoría.- Procedió el fiscal.
-       ¿Por qué no me comentó ese pequeño detalle Dylan? – Preguntó Mark el abogado.
-       Solo es una percepción, mi historia no acaba aquí señoría.
-       ¿Percepción? ¿Está jugando con nosotros sr. Peterson? – infirió el juez.
-       No señoría.
-       Proceda.

Frente a mí un enmascarado con una larga capa. Él era el auténtico asesino y lo sabía. Desde el ataque a la brigada de Scotlanyard y los infructuosos siniestros de la calle Holmes como el de Dolan, supe a quién me enfrentaba. Era una especie de manipulador, y jamás estaría a salvo si no moría uno de los dos. Mis instintos me volvían salvaje e incivilizado por momentos, cogí el puñal y me abalancé hacia el enmascarado. No conseguía darle, o más bien se desvanecía cada vez que lo intentaban.

-       No puedes matarme Dylan, soy el fantasma de tu pasado.
-       En mi pasado nunca hubo fantasmas homicidas.
-       No conoces tu pasado.
-       Puede ser, pero eso no te vale como excusa para inventarte mi propia vida.
-       Tus huellas están en sus ropas, van a declararte asesino a sangre fría.
-       Si lo hacen, te llevaré conmigo. Así habremos hecho justicia los dos.
-       ¿Desde cuándo matar es hacer justicia?
-       No morirás, te podrirás en el calabozo de por vida.
-       Contempla las consecuencias de tu pasado, mi justicia. -Al quitarse la máscara apareció Scott.-
-       Siempre a mi lado investigando, y nunca pude deducir que un capullo como tú estaría detrás de todas esas matanzas.
-       Inspector, usted me arrebató mis sueños. Manipuló mi expediente para que no pudiera llegar más que ayudante en aquel caso cuyo mérito se atribuyó. Fueron veinte años de mi vida echados a perder… Pero esta vez este caso le supera, asesino.
-       ¿A esto lo llamas justicia?
-       Justicia es que usted quede recluido, y yo tome su puesto en la comisaría.
-       ¿Un asesino tomando las riendas de la justicia? ¿Scott es usted imbécil? Jamás manipulé su expediente, simplemente supe llegar hasta el asesino. Temía por su seguridad ya que era un homicida de primer grado y debíamos someterlo rápidamente a la justicia. Pero ahora, no puedo siquiera reconocerte, ¿qué has hecho maldito? Eres idiota, estaba a punto de promocionarte por tus esfuerzos en este caso.
-       En ese claro no puedo dejar que declares, vas a morir Dylan.
-       Cierto, algún día moriré. Pero no será a manos de un capullo homicida.

Con un puñal en mano me lo clavó en las costillas, el dolor me volvía loco. No podía permitirme el lujo de morir y dejar un monstruo en la ciudad. Estaba dispuesto a morir si él lo hacía, así que saqué el revólver y con una visión borrosa apunté a su rostro. Diría que lo maté en defensa propia, pero no es así señoría. Desgraciadamente disfruté matando a aquel psicópata así que me declaro culpable.

-       Sr. Peterson es usted declarado culpable del homicidio contra el sr. Scott, y se le absuelve del asesinato de su familia. – Declaró el fiscal.
-       Me someteré a la decisión que considere oportuna señoría.
-       Los resultados de analítica muestran que usted dice la verdad, no obstante quedará inhabilitado como inspector, y jubilado anticipadamente. Se le condena a reclusión en su domicilio durante 9 meses.
-       Al fin podré descansar.

Para enterarse de la historia vean las entradas 'Justicia' que publiqué hace aproximadamente un año.

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