viernes, 25 de octubre de 2013

El conde de Montecristo



El conde de Montecristo

Retornando a los clásicos de la literatura ‘El conde de Montecristo’ escrita por Alejandro Dumas y Auguste Maquet que la inmensa mayoría conoceréis por su excelente adaptación  al cine allá por 2002 bajo la dirección de Kevin Reynold, o incluso su parodia en un especial de Halloween de los Simpson. En este caso vengo a mostrar una adaptación del clásico al terreno del anime, conservando la esencia que hizo grande la novela pero con una ambientación y diseño muy propio del mundo sibarita. Conocida en Japón como Gankutsuō, fue un shonen adaptado al anime por estudio Gonzo, en 2004, que brilló por mostrar un diseño muy próximo a la acuarela con elementos en 3D. En mi opinión contemplarlo ha sido como ver un juego de acuarelas correr en la pantalla, con una sensación similar al que observa una obra de arte y admira la magnificencia del pintar, y llega a imaginarse el mundo del cuadro en movimiento. Si bien aquí no habría que imaginarlo, solo contemplar.



El Argumento nos sitúa en el 5053 mostrándonos una Francia que combina el vanguardismo moderno con la magia del siglo XIX. Algo así como un espíritu bohemio que resulta de esta distopía, dónde la población dispone de importancia según pedigrí y el amor no está permitido, pues acaban primando los intereses de poder y estatus. La sociedad en este mundo es algo así como un feudalismo del futuro, con leyes desiguales situadas de acuerdo a estamentos. Un mundo que el propio Conde de Montecristo que se nos presenta como un ser enigmático cuestionará, poniendo al límite la moralidad de ciertos pilares de esta sociedad, bajo un trasfondo de venganza y amor. Toda la trama gira en torno a las peripecias de Albert, quedando el Conde a artífice antagonista, pero con añadidos bastante llamativos como sucesos sobrenaturales, y un final que en conjunto es diferente al ofrecido por Dumas. Por tanto ofrece un universo transformado con una historia que merece la pena ser tratada.

Como mencioné el diseño de personajes es diferente, no sabría calificarlo de espectacular, pero sí de sorprendente. No dejará indiferente a nadie. La banda sonora simplemente espectacular, y la evolución de los personajes fiel a Dumas, aunque en un principio se muestran un avance lento y pausado a causa de formalismos. En general, todo, todo nos permite situarnos ante un anime que marcará un hito para quienes se atrevan a conocerlo, y darle una oportunidad.



Nota: 8’5/ 10
+ Excelente trasfondo de la obra de Dumas.
+ Diseño atípico y sorprendente.
+ La ambientación.
+ Banda sonora.
+ Lo sobrenatural.
- Escenas metidas con calzador.
- El final aunque sorprendente, sin la calidad del original.



Noche de Halloween



Noche de Halloween

Hojas enterradas en un Octubre errante,
Dónde los moribundos son poetas,
Y las almas partituras hacen.
Allá viene, el jinete portando
Un cuerpo roto y desgarrado.
Más allá de su montura armada,
Trae consigo un alma purgada.
El regreso de los muertos,
Sin duda, una oda ha de tener,
Para poner fin a su cautiverio.
Oscura es la noche,
Y oscuras sus cadenas,
Sin rostro de amanecer,
Que haga trizas su poder.
A tientas,
Gritos en un telar negro,
Aberraciones en hebras.
El ocaso tinta de escarlata,
Las víctimas del delirio.
Desorientados que campan,
En un pragmático sadismo.
Así llegó Halloween,
Dibujando el terror,
Sobre loza de yacer.

El juego de las apariencias



El juego de las apariencias

Últimamente no dejo de darle vueltas a todo. No es ninguna novedad que sea tan curioso, pues hay tantos entresijos que no alcanzo a comprender. Tenía entendido, y creo que es correcto, que la mecánica de la gente al pasear por una gran avenida o una calle sinuosa o cualquier otro lugar era llegar del punto A al punto B, pero en ese trayecto ocurren muchas cosas, y bastante divertidas. Las apariencias son nuestra respuesta a un medio hostil, aunque muchas las realicemos de forma inconsciente.  Andar, es una propiedad motora. Muchos habréis oído hablar del cuento de la liebre y la tortuga, pero ¿cuál es la verdadera moraleja de esa historia? En un mundo de horarios tan restringidos, nuestras pautas son autómatas. Pasar de un paso lento y sereno a un paso álgido y acelerado es solo cuestión de segundos. Algunos son excelentes intérpretes, podemos destacar la frustración que arrastra sus piernas como alma en pena hasta el grupo de amigos agrupados en horda a similitud de los mercenarios modernos. 

"Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas." (Sábato, E.)

No tengo la potestad de juzgarme según Sábato pues no me corresponde a mí, pero sí que me gustaría levantar ampollas entre mis lectores. Describir un paseo es algo absurdo, y sin embargo se pueden extraer una buena historia no muy lejana de la que percibimos en nuestra cabeza al ver, admirar las apariencias, esa vocecilla que nos dice equívocamente las posibles vidas de míster Nadie. Nadie sería un narrador omnisciente que imagina o se plantea realidades que puede que nunca sucedan. En este caso me gustaría plantear que Nadie fueses tú, y me comentaras algo insignificante y digno de contar. Solo os pido dos líneas para lo que sería el inicio de una gran historia. Si os interesa dejad un comentario o enviadme un e-mail (sección: ‘contacto’), haremos juego con todas vuestras aportaciones.


martes, 22 de octubre de 2013

Oda al lector - 1º Aniversario



Oda al lector – 1º Aniversario

La era de la información. Nunca antes se podía acceder a tantísima información en tan corto alcance. Estamos rodeados de ella. Al levantarnos el reloj ya nos marca unas pautas diarias. Al abrir el armario el textil muestra diseño, estilo, forma, conjunción, armonía, caos, todo un conglomerado de expresiones que nos permite plasmar que información deseamos mostrar al exterior. Al relacionarnos compartimos gestos, mentiras, inquietudes, preocupaciones, deducciones e incluso sentimientos. Pero la sinceridad solo se transmite a través de signos que adquieren cuerpo, un cuerpo metódico que juega con la alegoría y la figuración para transmitir historias que conforman ese hilo conductor que conecta nuestra vida con mundos imaginarios que se pierden en la inmensidad, y capaces de definir los sueños. 

Vivimos en muchos mundos, y solo participamos de uno, ¿por qué? He conocido compañeros de distintas creencias, ideologías o aficiones que afirman defender la más intrínseca moralidad, y desde tan humilde palco desprecian aquellos otros mundos que difieren de su concepción de realidad, sin molestarse siquiera en comprenderlos. La realidad siempre es una visión sesgada de nuestros intereses. El blog nunca ha sido un interés, no espero lograr transmitir nada con tan parco vocablo, pero siempre me he divertido jugando con las palabras y haciéndolas llegar a través de un nuevo mundo tan intangible como el de cada uno, pero al mismo tiempo real. 

Chronicles of a reader cumple su primer aniversario desde su creación, mi más humilde agradecimiento a aquellos que se molestan en leerme, y también para los que lo visitan guiados por el azar. A todos ustedes, gracias. 

“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria” - Jorge Luis Borges



domingo, 20 de octubre de 2013

Noche aterciopelada



Noche aterciopelada

Noche aterciopelada, con vivos y lucidos colores cuyo juego de luces engaña la percepción. Como fauces de perturbados fantasmas las hojas se elevan sobre la brumosa brisa, mientras miles de pasos orquestan a ritmo tendido una noche movida y agitada. Esta noche es diferente, es distinta, es mágica. El reloj deja las manillas hieráticas, perennes, inamovibles, perturbadas a un compás pasado. El tiempo se retrotrae y nos transporta a un mundo anterior. Al cerrar los ojos sentimos que pese a pisar el mismo asfalto nada es lo que parece. Volvemos al renacer de una cultura que lleva siglos, latente en nuestro interior, volvemos al pasado de la Granada renacentista y barroca.

En esta noche aterciopelada la Gran Vía es una marabunta de pasajeros con destino, de trenes que llegan al final del entramado. Una meta alcanzable, pues el punto de partida se sitúa en la ilustre Capilla Real, abierta pero sesgada a los visitantes. Prima el ‘ver pero no tocar’, el pasado sobre el presente. Decenas de personas contemplan las tumbas de los que antaños fueron los magnates de un imperio desde sus bancas, mientras ríen, hacen fotos e incluso bromean ante el imponente pedestal ricamente decorado con escenas bíblicas. En este mundo de una sola noche Jean Jullian se percata que su libertad se ve oprimida ante una serie de barrotes que impiden a una golondrina izar el vuelo, Mientras François haciendo saña de sus doctas explicaciones artísticas embelesa la velada con palabras de aliento. Palabras que eclosionan frente a tan vasto entramado arquitectónico y hacen virar los ojos de los curiosos. Jesucristo aparece representado en centenares de imágenes, y en una de ellas le guiña el ojo a Noelia, como si tuviese quisiera arrastrarla a un mundo inmortal, repleto de preceptos y voluptuosa moralidad. 

La noche avanza hacia atrás mientras Jean Jullian, François y Noelia hacen camino al andar. Sus pasos los guían a la catedral dónde la elevación y altitud renacentista hacen mella en sus sentidos. De los cuadros empiezan a emerger sombras que pretenden arrebatarles su tiempo, volverlos estatuas, inmortalizarlos como mártires. Sus garras son afiladas, y nadie salvo ellos parece apreciarlas. Deambulan con nosotros, de un lado para otro, sin que nos percatemos pues su esencia es tan insignificante que nuestra percepción parece obviarlas. Su portal se halla ante un retablo gótico, dónde las sombras se fusionan con las tintas hasta adquirir matices macabros. Se deslizan por el suelo, entre las sombras que proyectamos, hasta llegar a François quién corre al pedestal de San Miguel arcángel quién con su espada flamígera les libera de tan perturbados visitantes.

La estancia se les hace exhausta, pero sus piernas no desisten, llegan a la plaza de las Pasiegas. Marmórea plaza de tresillos de madera y gentes de frac. Sobre los bustos, las miradas perdidas buscando en un horizonte soñador aquello que les es legítimo. La luz del reloj espada brota de las manos de Edward quién hipnotizado por la poesía granadina y el piano se petrifica cual estatua sin poder hacer mayor aspaviento que un siempre gesto de quietud y cansancio. El hambre era perturbadora así que guiándose por la sombra de un monstruo atroz François se vio guiado por la sacia y mezquina saña de una arpía meticulosa. Como por arte de magia aparecieron todos en una mesa degustando mosto y roquefort mientras la espera se hacía eterna y el envejecimiento prematuro. La lentitud acabó matando a la arpía quién saciada con un cuarto de su esencia les permitió abandonar aquel antro hasta toparse con una matrona que les ofreció comida vegetal, y bolas de patata que al masticarlas explotaron en la boca de Noelia. Uno a uno, su existencia se desvanecía mientras Jean Jullian entonaba una oda a la desesperación. Sobre sus brazos yacía el amor que la perfidia le hizo perder, todo por unos míseros centavos. No había lagrimas solo sangre, y una inmensa oscuridad en sus corazones. 

El trágico suceso solo abrió una veda posible, la visita a San Miguel el bajo. Según la leyenda su torre disponía de mágicos entramados, cuyas vistas propiciaban el retorno de un alma candente y llevada por la oscuridad, siempre bajo la atenta mirada del Cristo mejor representado del arte granadino. La entrada aunque gratuita estaba custodiada por enorme basiliscos que exigían el pago o la vida, ateniéndose a no volver a caer en el mundo de las sombras François tomó una determinación, decidió pagar. Las escaleras eran perturbadas, cada paso conducía al delirio y la paranoia. Al llegar a todo lo alto las grandes vistas nublaban un horizonte difuso que indicaba que la solución estaba en el retablo, dónde un viejo conocido traería de entre las sombras a Noelia. Raudos, y centelleantes llegaron al pórtico del Cristo dónde Joan King apareció brevemente abriendo un portal, un rayo de luz brotó de François y en sus manos se dibujó una empuñadura. Portaba una espada de pedigrí, que al pinchar sobre el Cristo retrocedió en el tiempo y arrastró a Noelia hasta su época presente.

La noche terminó bien, sin embargo no todo es lo que parece. Al salir del mundo de las sombras Noelia portaba una esencia oscura que debía de ser extirpada y combatida con la estupidez. Jean Jullian tomó la iniciativa y voraz sobre asfalto reticulado se arrojó por una especie de baranda similar a un tobogán. François lo siguió, y al caer el golpe le hizo alcanzar una revelación perdida. Edward se encontraba en las calles de las teterías dispuesto a batirse en duelo con François, mientras chirriantes llegaron a Plaza Nueva dónde un guitarrista cantaba lo que literatos hubiesen compuesto con anterioridad. El reloj espada como un aguijón lanzaba acometidas a la espada de luz hasta terminar exhaustos. La noche se volvió aterciopelada, y las sombras una vez más no lograron penetrar en el corazón del transeúnte decidido.