lunes, 30 de septiembre de 2013

Utopía. Capítulo I – Proyecto Coloso (guión)



Utopía. Capítulo I – Proyecto Coloso (guión)

- Se ha roto el hilo, pero no abandonarás. Al fin la guerra está a punto de terminar. Podremos volver a nuestros hogares. Es como si pudiera oler el aroma del café recién hecho momentos antes de que mi esposa, siempre decía <<no hay nada más afable que un paladar amargo endulzado con tu corazón>>.  – Louis tenía dos casquillos de bala enclaustrados en la espalda, y una rojiza sonrisa enjugada con el sudor de su frente. Sentía que podía levantarse con orgullo, otorgando la mano a su compañero de trinchera.
- La guerra es lo único emocionante que he vivido en mi vida. Nadie espera que vuelva. Nunca he sentido estar realizando un fin productivo e incluso esta guerra es producto de grandes señores que apuestan por nosotros en bajas, incapaces de labrar diplomacia. Toda guerra es producto del orgullo, y toda guerra se salda con muerte. Manejar el fusil es algo que se me da realmente bien –tiende la mano, incorporándose- He roto el hilo capitán Louis, porque abandono todo seguimiento del Estado. Crearé mi propia utopía.
- ¡Estás loco! La vida está llena de oportunidades.
- ¿Oportunidad de quién? No correspondo a las pautas marcadas por la pluma y el papel, sino al avance y el desarrollo. Habrá más gente deseando traspasar la frontera de la estupidez y la pseudoética. Estamos en pleno siglo XXII.
- A partir de este momento estás infringiendo las normas del Estado. Tu existencia será borrada de la base de datos, y no podrás entrar en contacto con la civilización bajo pena de ejecución pública. ¿Es eso lo que deseas?
- En el momento en el que un ser humano acata ordenas deja de ser libre. Sí creer en tus facultades es un delito para el estúpido consejo tetrarquíco, me temo que aquí se separan nuestros caminos.
[…] Veinte años después […]
- Al fin has roto lo último que te ataba a la vida, ¿te sientes liberado, Henry?
- ¿Dónde estoy?
- Mi nombre es Scott Mcwrite, y tengo entendido que proyectas planes sobre un Coloso. Estoy interesado en tu proyecto.
- Esos estúpidos del consejo desestimaron mi proyecto, tachándome de loco y practicante de la idolatría. Já, esos imbéciles que viven de la biogénesis y guerras absurdas jamás habrían pensado en dirigir su propio mundo.
- Las conquistas son absurdas Henry. China, Estados Unidos y Alemania gobiernan hegemónicamente por un palmo de tierra. Sin embargo, tú serás algo más grande que todos ellos. El proyecto Coloso crearía un mundo inimaginable.
- ¿Cómo lo hará Sr. Mcwrite? Me encuentro desestimado, sin recursos, y corté el hilo que me mantenía unido al Estado.
- ¡Oh, Henry! No te preocupes. Hace un año solo era un pelele alistado en las filas bélicas, con un fusil, y ninguna aspiración en la vida. Ahora mismo soy Scott Mcwrite, el creador de Utopía.
- ¿Utopía? No existe nada más allá de la civilización. ¿C-cómo es posible?
- ¡Oh! ¿¡Eso te hicieron creer!? Henry, usted es más listo de lo que aparenta. No me haga sentir que su rescate fue una mala inversión. Estamos en el centro de la tierra.
- No es posible.
- Lo es. Por favor, enciendan las luces.
- Es enorme esta ciudad.
- ¿Ciudad? Henry, no me haga reír. Este es un mundo que las autoridades desconocen. Bienvenido a Utopía. Si no le importa, siéntase como en casa. Cuando haya descansado podrá venir a mi oficina. Hablaremos largo y tendido sobre el proyecto Coloso.
[…]
- ¡Oh! Perdone, usted debe ser el señor Henry.
- Así es señorita, ¿cuál es su nombre?
- Elisabeth. Pero no sea tan cortés. Me gustaría que viera un poco de Utopía. Aquí no existen normas, no existe Estado, no hay guerras, ni diferencias. Lo único que mueve a los habitantes de esta ciudad es la ambición. Todos son expertos profesionales en aquello dónde desborda su pasión. Siendo autonómos, estamos logrando avances impensables con la estúpida moralidad terrestre.
- Ah,  está en lo cierto. Todo esto es increíble. Siento que pertenezco a este mundo incluso antes de conocerlo. Tengo una duda Elisabeth ¿Cómo han conseguido recrear la atmósfera? Estamos bajo tierra.
- Engranajes es la clave Henry. Le sorprendería lo que una simple maquinaria podría llegar a proyectar. El ser humano es asombroso cuando deja que aquello que visiona y el Estado le venden como ilusión aquí pueda llegar a ser posible. Utopía está más abajo del manto terráqueo, permitiendo albergar suficientes kilómetros cuadrados como para construir todo esto a base de engranajes y proyecciones.
- Ciertamente, parece una ilusión.
- Hay quienes creen que todo esto es una ilusión, y yo le pregunto, ¿lo es Henry?
- ¿Cómo puedo saberlo?
- Tenga certeza en lo que ve. No son dogmas lo que aquí debes aceptar como Fe, esto algo más Henry. Esto es real, el paradigma del progreso humano. Utopía está organizada en 4 núcleos.
- ¿Todo aquí está hecho por maquinaria? Parece bizarro, y sin embargo es asombroso. ¿Qué quiere decir con 4 núcleos?
- Los detalles se los explicará Scott. En resumidas cuentas está ciudad brinda tanto espectáculo, como trabajo, todo ello de forma ociosa. En cada núcleo hay una fuente de energía, ¿has oído hablar alguna vez de la fuente de los milagros?
- Muchas leyendas hay sobre estas fuentes, todas ellas esperan albergar la piedra filosofal.
- Lo que debes esperar aquí no es leyenda. Vivimos gracias a esta piedra. Además de proporcionarnos energía, nos permite potenciar nuestras habilidades a cuotas impensables. ¿Has imaginado a algún mago que ejerza magia de verdad y no mera ilusión? ¿Has pensado en volar o en respirar bajo el agua? Tal vez tu fantasía fuese adquirir la conciencia suprema. Es por ello que honoríficamente te nombramos ciudadano honorifico, queremos trabajar en el proyecto Coloso.
- ¿Cómo saben de mi proyecto?
- ¿De verdad creías que eras el único interesado en ese tipo de energía?
- Es imposible no expresar con gozo que creo vivir en un sueño.
- Dejémonos de palabrería, y vengase al espectáculo de esta noche. Antes deberá cambiarse, escoja cualquier ropa de gala y una máscara. Disfrutará del folklore de Utopía.
- Todo es tan tétrico, y apabullante.
[…]
- Henry, me agrada que estés disfrutando de la velada. Por favor, acompáñeme.
- Es usted una persona de recursos Sr Mcwrite.
- ¡Solo hago lo que creo correcto, caballero! Pero hay algo que aún no he logrado, y tu proyecto podría cumplir mi último sueño. ¿Sabe de dónde sacan los grandes tetrarcas mundiales la biogénesis?
- De la vida.
- Exacto. Las guerras no son para ellos más que campos de experimentación dónde someten a las personas a la extracción de sus constantes. Desde que las reservas de petróleo finiquitaron y solo sobrevivieron las tres grandes naciones, muchos países quebraron y fueron considerados zonas no aptas para la civilización. Campos de muerte.
- El proyecto Coloso sería extraer la energía lunar.
- ¡Oh, Henry! Mucho más que todo eso. ¿Se imagina Utopía en la Luna?
- Ese es su plan.
- No sea estúpido Henry. Ese es nuestro proyecto.
- La Tierra dejaría de ser habitable.
- La única civilización terráquea somos nosotros, los tetrarcas son bárbaros que viven a costa de vidas humanas. La Tierra está condenada desde hace mucho. Sin embargo, vivir en la Luna sería el culmen de nuestro avance.
- Una utopía.
- Una realidad Henry. Eras inspector en Washington, y te mandaron concretar el proyecto Coloso. Cuando viste lo increíble que podría llegar a ser decidiste cortar el hilo, y así te encontremos.
- Destruir la tierra no entraba en mis planes.
- Es la única solución, Henry.
- No seas estúpido. Siempre hay otra solución.
- Colaborarás, si quieres salir de aquí. Somos el pase para tu utopía, y la línea de vida y esplendor que te queda. Mientras tanto comprende que no podemos dejar que vagues por nuestra ciudad, sin estar seguros que contamos con nuestra lealtad. ¡ELISABETH! Por favor, enciérralo en la torre del reloj, que un par de droides vigilen la periferia.
Continuará…

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