domingo, 8 de septiembre de 2013

Kilheid y la literatura fantástica del siglo XXI

Kilheid y la literatura fantástica del siglo XXI

“Épico. Si tuviese que describir el imaginario de esta novela seguramente trascendería la epicidad del mundo que conocemos hasta transportarnos a una ilusión en la que la magia, la tradición y el juicio se dan cita.”

Juan Miguel Sánchez Fernández nos enfrenta a un mundo de tradición dónde las fuerzas de la naturaleza adquieren un papel protagonista permitiendo dar las riendas a la vehemente creación de un nuevo concepto de mago. Muy alejado del propuesto por autores británicos como Rowling o Tolkien, pues aunque coincide con este último en la épica, se nos presentan como guardianes o valedores del mundo de los humanos. Abarcan un conocimiento tan avanzado que el mero hecho de tener la magnificencia de poseerlo hace que el equilibrio se deslice entre lo ético y la hecatombe, teniendo que ver mermados sus poderes en especialidades bajo los severos dictámenes de la cúpula.

Mundo fantástico. Es un mundo severo, inmenso, y cuya violencia hace que la obra en su conjunto difiera de un cuento de hadas para adquirir la característica de crónica, entroncando directamente en la literatura fantástica del siglo XXI. De hecho es un mundo dónde las realidades mundanas lo afectan, los personajes se ven envueltos en la supervivencia de su hordo y su composición algo brusca adquiere armonía cuando tomamos como referencia el trato dado al populacho en la obra de George RR. Martín –que parece centrada casi de manera exclusiva en quienes detentan el poder- o en el propio Tolkien que en su obra “Los hijos de Hurin” muestra la crueldad a la que se ven sometidos los proscritos, y que no falta en esta obra puesto que las aventuras de Kilheid comienzan tras un desafortunado accidente que lo hace huir de su propia realidad, madurar –puesto que en principio se muestra como arisco y prepotente-, y comprender el mundo que le rodea, dónde sus conocimientos no son más que una gota de rocío en comparación al océano de posibles que se abren ante él. Destacar las similitudes que este mundo posee con juegos de naturaleza épica como Skyrim, ya que el Medievo de cosas tan sencillas como las posadas, los campesinos, sacerdotes e incluso el gremio de asesinos que tendrá un puesta en escena bastante loable en esta historia, pero que sin embargo su forma de actuar me recuerda a un calco de la que ofrece este videojuego. Aún así, la posibilidad de conocer Caeria y todas sus regiones, de imaginarlas –debido a las densas descripciones de esta obra-, y de poder evadirte en un mundo más allá de lo tangible la convierte en un fuerte exponente del género fantástico, para deleite de los amantes de este tipo de literatura.

Narrativa. Descrito el mundo toda obra es caracterizada por su narrativa. Una narrativa cercana, muy densa en un principio –tanto que no comprenderás el preámbulo hasta transcurridos los capítulos I-IV-, pero con diálogos rápidos cuando se precisan, muy centrados –en este caso se agradecerían ciertas conversaciones vulgares sin ir tan directamente al grano. En ciertas ocasiones dos personajes nada más conocerse se cuentan su vida, me resulta difícil imaginar algo así en el mundo real- pero divertidos –destacando las entonaciones para distintos personajes como la de Shiro en su momento hebrío o la de un vehemente anciano cuya lingüística se asemeja a la de un cazurro andaluz-. Es decir, mezcla curiosa de relatos densos con conversaciones rápidos, siendo el libro mucho más ameno a partir de su mitad, capítulo VI aproximadamente. También se refleja el tono serio que el autor le quiere dar a su obra mediante diálogos en los que el mismo habla en lugar de Killheid con expresiones como desgraciado… Muestra la desconfianza propia del personaje, su prepotencia, y su sentido común conforme va avanzando la historia.

Personajes. En cuanto a los personajes, destacar una sensible evolución en el personaje protagonista, Kilheid, y de quienes lo acompañan en su periplo. Sin embargo, los personajes secundarios aparecen en un segundo plano, casi forzados, y sin prestar la atención que deberían –destacar Shiro que es un personaje cómico y divertido, al cual le sentaría como un guante un trasfondo más elaborado-. Por el contrario Délaber se muestra como un personaje bastante elaborado, divertido y que contrarresta la personalidad de Killheid en ocasiones. Los personajes alumbran un punto fuerte de esta obra, y sin duda creo firmemente que no nos dejaran de sorprender en su continuación. Sí, esta colosal obra de 372 páginas dispondrá de continuación –aún más elaborada y espero que épica- de dimensiones inalcanzables, muy probablemente podamos encontrarnos ante un miliario.

Trascendencia. Estamos ante una obra que vierte los pensamientos del autor en cada acto y hecho acontecido. Típico binomio ético- moral sobre el bien y el mal, que empieza a ramificarse hasta adquirir una complicidad sin precedentes. Se enfrentan tradición y convicción en un mundo dónde todo acto tiene su consecuencia, y el destino ha de ser forjado por uno mismo. Se muestran también pequeñas reminiscencias de críticas sobre el sistema económico, el honor y la religión. Se muestra la religiosidad movida por la razón, y desteñida del amargo sabor de los mitos tradicionales –los cuáles adquieren gran importancia para explicar la formación del mundo conocido.- Sin duda, son muchas las influencias que respiran las palabras escritas en esta obra, e infinitas las interpretaciones que el lector podrá hacer sobre ellas.

Trama. Punto crucial de la obra, y quizás el más fuerte. La trama y trasfondo que acaecen es el fruto que te hace seguir engullendo las palabras de esta obra, y nunca acabar de saciarte. Es un punto de análisis comprometido debido a que cualquier dato ofrecido de más podría resultar de spoiler para futuros lectores, así que me limitaré en esta ocasión a ofrecer una muy breve sinopsis.

En un mundo salvaje dónde los dioses de la naturaleza causan estragos los magos se enzarzaran en una disputa por disponer el pleno control de sus facultades gracias a la reliquia o no, contexto en el que bastante tiempo después se verá envuelto Killheid, quién como desertor se verá preso de un mundo que desconoce, ante un periplo desconocido que lo llevará a temibles enfrentamientos armados, batallas navales… Pero cuya función estaba predestinada, pues sus motivaciones le impulsaran a ser la clave de esta historia.


Pese a que me leí esta obra en un par de días debido a que tenía pendiente el análisis, destacar que es una lectura obligada para cualquier amante del género literario fantástico. Divertida, pulcra y bien pensada. 9/10



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