domingo, 11 de agosto de 2013

La máscara de los prodigios

La máscara de los prodigios

Bla, bla, bla, bleh…, y así sucesivamente. Palabras, y más palabras, pero, ¿Cuáles de ellas son verdad? ¿Cuáles no? ¿Es verdad lo que consideramos verdad? Los blogueros del youtube, conocidos como youtuber’s divagan sobre cualquier cosa poniendo un énfasis divertido a problemas cruciales, o simplemente se ganan el interés de voto al novel del cachondeo. Ya sea el señor X en Sprinfield o la señora Y en Neverland, las perspectivas se pueden ofrecer con pequeñas y consternadas palabras, aunque tengo que reconocer que no resulta tan gracioso, bla, bla, bla…

¿Qué puede ser la máscara de los prodigios? En los anfiteatros una especie de máscaras representaban las grades tragedias de Sófocles, pero el mundo del espectáculo no es el único privilegiado. En un mundo dónde todos intentan tener un rasgos distintivo que marque su personalidad surgieron las tribus, comunidades de identidad cultural distintivas en sí, pero enmarcadas en pautas. Dependiendo de tus aficiones, gustos, y demás disponemos de etiquetas que reflejan hacia el exterior una imagen que puede o no ser la nuestra. Ese es el auténtico prodigio, la doble imagen de nosotros mismos.


Desde los grandes superhéroes como flecha verde a los grandes villanos como el fantasma de la ópera o el hombre de la máscara de hierro esta característica se ha satirizado y enmarcado en un ideario que va más allá. En ámbitos como el religioso su rol ha sido el de servir como instrumento al shaman o sacerdote para rituales sagrados, los mismos griegos las usaban en las fiestas dionisiacas, eran un medio verídico para ocultar su humanidad y darse al ocio continuado. El cristianismo las prohibió como elementos de paganismo, y sería a partir de entonces cuando las personas forjarían su máscara interna. ¿Qué es la hipocresía? ¿Por qué tanta falsedad? ¿Acaso nuestro reflejo es el mismo dentro y fuera de nuestros círculos de confianza? Dar respuesta a esas cuestiones no me corresponde a mí, pues desvelar el conocimiento de uno mismo es el prodigio que ostentamos, podemos analizar algo con asiduidad, y nunca llegar a tener conocimiento real de ello. Siempre divagamos sobre supuestos.


Tales of Xillia

Tales of Xillia

El maná de Liese Maxia peligra lo que hará que Maxwell tenga que intervenir a mediar en un mundo donde monstruos y humanos conviven con los espíritus, mientras dos grandes países pugnan por la supremacía de acuerdo a tácticas imperialistas. En este epitafio épico Jude Mathis iniciará un periplo junto a Maxwell.



Otra vez más Namco Bandai hace las delicias de todos los aficionados de los grandes JRPG, llegado al mercado occidental de forma tardía, pero permitiendo disfrutarlo en perfecto castellano y una excelente banda sonora. La magia que impregna se ve potenciada por una escala real de estructuras y personajes, además de un novedoso sistema de artes en la batalla que lo asemeja a un juego de acción al uso, siendo los combates cortos y sencillos, lo que impedirá aburrirse. Además del opening, cuenta con secuencias anime en alta definición que junto al diseño artístico del videojuego, nos permitirá sumergirnos en un mundo de cuento.

Castigado por muchos debido al tiempo o a falta de aprovechar el potencial de playstation 3, tiene todo lo que se pide de un género así. Un apartado técnico y sonoro muy animado gracias a un cel shading elaborado que permite amplios escenarios con los que interactuar, animaciones reales y total libertad de cámara. Todo ello con un diseño de Kosuke Fujishima que cumple las expectativas del guión, en una historia cuyo elemento primordial se guía por la exploración para poder exprimir todo su potencial. En cuanto a personajes destacar una amplia gama de principales que se unirán a esta aventura por intereses propios, y que dotaran un punto dinámico a la historia. Por otra parte, los secundarios no son tratados con tal profundidad.


El sistema de batalla convierte a Tales of Xillia en un juego de acción al uso con comandos asignados a distintos botones para el movimiento libre, la defensa, los ataques propios de personajes, y las artes que consumen maná, y pueden llegar a ser vinculadas con otros personajes permitiendo secuencias animadas espectaculares que pueden servirnos de ayuda ante los enemigos más complejos. Así mismo el sistema de progreso de los personajes se encuentra nivelado, y a través de un modo de esferas –que recuerda a otros grandes jrpg como Final Fantasy X, que pronto recibirá una reedición-, y permitirá adquirir ciertos parámetros que potenciaran las características de nuestro equipo.




En definitiva es un jrpg extenso, una delicia para la vista, y un espectáculo constante. 9’5/10.


Noventa y uno - Parte I

Noventa y uno
Desde que amanece en nuestra vida, hasta la puesta de sol ocurren cientos de cosas que no tienen explicación. Simplemente, eso. Nos lo dan todo por entendido, sin dar lugar a creer que lo que imaginamos pudiera ser real. Pues bien, así no empieza esta historia. Esta historia comienza con magia, pues el camino de la magia es y será siempre el camino del misterio. La mente humana es un prodigio, con simples gestos podemos abrir las páginas de un enorme libro de experiencias y virtudes.
Carolina es una chica algo retraída y cerrada, pero de buen corazón y muy sencilla. Sus grandes ojos castaños heredados de su madre, la cual falleció en el parto parecen esconder un prodigio. Ciertamente, en la villa de Cascabel todo está muy tranquilo, a pesar de ser bulliciosa, lo que hace que se sienta constreñida a una pequeña torre de marfil a la que llama casa. Sus vecinos la conocen como la chica del pelo lavanda, es inusual su color, incluso hay quienes piensan que posee cierto matiz foráneo, como sí no fuese de este mundo. Pronto descubrirá algo más allá de la realidad, la magia.
- ¿En qué estás pensando? – preguntó Carol. Así es como le gustaba que la llamasen, siempre curiosa y con una sonrisa al frente.
- El periódico esconde noticias que no salen a luz, pequeña. Si lo miro al trasluz, pensé que quizás podría ver algo. Pero parece que no, ¡oh! Espera, pequeña, ¿qué tienes bajo esa sonrisa? Mm… Déjame ver, mira. ¿No es una piruleta? A los niños os apasionan están cosas. Quédatela, te lo has ganado. – Respondió Francisco, un hombre con una larga barba, ojos negros y un sombrero de copa que abultaba sobre sus cabellos desenmarañados. Se dice que en otro tiempo fue un gran ilusionista, pero había caído en descrédito, y tan solo se dedicaba a marear con acertijos a aquellos quienes les acompañaban con una buena copa de vino.
- ¿Cómo has hecho eso? D-digo, ¿qué hace alguien como tú aquí? ¿Cómo te ganas la vida? – Preguntó sorprendida.
- ¿No crees que eres muy pequeña para preguntarme cosas así? Sólo soy un viejo borracho, pequeña. Tú algún día serás una gran emprendedora, quién sabe, algún día saldrás a York. Veo en tus ojos que tienes ambiciones, pero ya no me quedan más piruletas, pequeña. ¿Por qué no te pasas mañana por aquí?
- Eres muy divertido –sonríe- Volveré mañana, pero si me permite un pequeño detalle. No sé a quién esperas, pero no va a llegar. Se te nota la expresión de frustración, diría que tan solo intentas intimidarme mirándome de ese modo, pero es la forma en la que tienes que hacer tus trucos. El ángulo de visión no es perfecto, si tenemos en cuenta que tu mirada se queda sobre mis ojos, mientras dejas el periódico sobre la mesa sacas de él una piruleta. ¡Ah! Y no me llames pequeña, tengo diecisiete años –sonríe y se despide.
- Jájajaja – sonríe en voz ronca, mientras Carol se aleja de su campo de visión.

[…]
En ese instante la taberna de Folk se vio irrumpida por cuatro enmascarados ataviados con ropajes propios de un carnaval veneciano, su rostro cubierto, y una expectante actuación. Actuaban como ilusionistas, pero, ¿qué eran realmente?
- Francisco, Francisco… Te estábamos buscando, ¿lo sabías? Venga, no te hagas el sorprendido. Con nosotros, no. ¿Dónde está la runa del caos?
- Vamos, vamos, ¿de verdad creéis en historias? La magia no existe, todo lo que hice fue un truco, un engaño por así decirlo. ¿Qué creéis que es la magia? La magia tan solo es la incertidumbre de conocer el engaño. No actúo muy diferente a los políticos, eso hombres de traje y corbata que roban con trucos demagógicos y al final logran expectación.
- El Houdini de Nueva York, el Merlín de Londres, el Dynamo de Berlín. Tiene tantos apodos, has interpretado a tantos actores a lo largo de tu vida, ¿qué piensas qué tus palabras valen de algo? Somos los 4 cuervos del apocalipsis, y solo buscamos lo que nos pertenece por derecho, la runa del caos. Vamos, vamos, retírate del juego.
- Estaba leyendo vuestros prodigios en el periódico, cuando de repente me pregunté. Una nueva generación de prodigios ha comenzado, ¿estarán a la altura? Lo dudé por un instante, lo dudé bastante. Hasta que la conocí, y le marqué con la runa. Si pretendéis organizar un gran truco final hacedlo, pero lo que queda de magia en este mundo ahora tiene portadora, y sin duda, será una persona que asombrará el mundo. El gran truco final será desvelado, y vosotros estáis lejos de alcanzarlo, patanes.
- ¿Con qué una joven prodigio? No tardará en hacerse descubrir, y cuando lo haga. Ahí estaremos. Lamentablemente, hemos venido aquí a ofrecer una actuación. Caballeros, señoritas y pequeños, admiren el prodigio del cascabel. Cuándo haga sonar este pequeño cascabel que el caballero barbudo del sombrero de copa tiene en la muñeca, desaparecerá. Miren con expectación el chasquido de muñecas, y que comience el espectáculo.
Dentro del local una atmósfera de humo envolvió el ambiente, mientras hebras de papel plateado cubrían el techo. Parecía magia, pero tan solo se trato de un homicidio. Todos ellos desaparecieron, y tan solo quedó la cabeza de aquel hombre tendida sobre un charco de sangre. ¿Era su cabeza? Cuando el inspector Julián llegó a la escena del crimen, no encontró nada de valor, papel maché escarlata, y decenas de personas desorientadas imaginando que habían estado ante la escena de un sangriento crimen. Maldiciendo su estampa, regresó a la comisaría del distrito a solicitar abrir un expediente.
- Algo de esto no me cuadra, teniente. Solicito abrir un expediente.
- Relájese, cuénteme que ha visto – Respondió Juanjo- Creo que debemos estudiar los hechos, antes de derivar en conclusiones.


Palabras versadas

Palabras versadas

En palabras versadas,
Tu semblante es misterio.
Mi alma queda tentada,
A librar tu cautiverio.
Creo que estoy enfermo,
¿Existe sensibilidad sin corazón?
Puedo padecer de muermo,
Más soy un caballero sin razón.
Mi alma queda a tu merced,
Y la de tus vacunas.
¿Podría sin orgullo temer?
No, si caminas en la Luna.
A la luz de tus palabras,
Encuentro la milagrosa cura.
Puedo estar como una cabra,
Por ti perdí la cordura.