sábado, 11 de mayo de 2013

Un cuervo en la noche


Un cuervo en la noche

Me suda todo el cuerpo, y mis manos se sienten tensas. Me siento pesado. He perdido el control de la situación. Injurio al tiempo que me dé un respiro. Por dios, me va a matar. Para. Para, por favor. Si sigues así acabaré esquizofrénico.
- ¿Cuervo te llaman, verdad?
- Me llamaban, sí. En la hermandad de la luna.
- Habilidoso a la hora de mezclar los tiempos, para ser un vulgar asesino.
- No persigo la gloria, ni la riqueza. Sólo la justicia, algo que un simple pagado jamás comprenderá.
- ¿Justicia? No estás en condiciones de reclamarla. Te encuentras preso sobre una astilla, quizás en un momento de tu último respiro, sí es que mi espada no decide atravesar tu costado antes.
- ¿Impedirías el vuelo del cuervo? Es de noche, y las ánimas malditas hemos de sucumbir. Rece a los dioses arcanos continuar tu odisea, y deje que descanse.
- ¿Estás despierto, Paul? ¿Sigues con nosotros?
Todo pasa muy deprisa. Sólo veo imágenes estáticas. Por un momento creí estar muerto, pero ese no era yo. ¿Qué está pasando? ¿A que estáis jugando? No puedo hablar, pero empiezo a notar que unas manos frías empiezan a sacudir mi cuerpo. Mis ojos están abiertos, y no puedo ver. Me siento impotente, pero tampoco siento un dolor. De hecho esto es muy placentero, jamás había experimentado algo así. Es como si quisiera quedarme, pero no quiero preocupar al doctor. Sí, será mejor que vuelva.
- Sí, doctor. ¿Qué le ocurre?
- Habías muerto.
- No me irá a decir que cree que soy un zombie. Mire doctor, sólo he venido aquí porque me lo ha pedido. No sé qué narices veo, ni que me pasa. Pero sé una cosa. Estoy vivo.
- Tus constantes así lo indican, Paul. Pero, te noto distinto. Es como si una esencia, no sé llámala intuición, te recorriera el cuerpo, envolviera aquello a lo que los humanos llaman alma.
- ¿Los humanos? Sólo viven en mi recuerdo. ¿Crees que puedo ser humano?
- Creo que eres el último humano. Y no un humano cualquiera. Estudiando tu respuesta sensitiva y neuronal he podido contemplar como tu cabeza es una inmensa enciclopedia. En ti queda el legado de aquella civilización.
- Doctor los humanos no tienen alas, yo parezco un hibrido entre murciélago y humano. Dudo que sea humano.
- Hace lustros los humanos creían en la existencia de seres idénticos y supremos a ellos. Inmortales en naturaleza, pero con cierto dominio de los saberes y alas que permitían manipular sus constantes. La sedición y la perversión acabaron con ellos, y tan solo quedaban reductos entre la humanidad. Creo que tú eres uno de esos reductos. Pero tu esencia humana es palpable. Sin duda, todo un sujeto de estudio.
- El mundo apesta por todos lados, por dónde vaya siempre encontraré residuos radiactivos, edificios derruidos, y fauna agresiva. Somos seres que antiguamente tan solo existían en las leyendas, y sin embargo hemos adoptado los modos de vida de la antigua civilización humana. Somos los parásitos que legitimaron su destrucción, pues su ambición les impedía ver lo que engendrarían.
- Ahora vivimos en libertad, y nuestro legado es reconstruir la historia humana. ¿Qué viste en tu visión?
- Sólo desesperación. Un cuervo iba a ser enjaulado por el mandoble del acero. Era de noche, apenas podía soportar el dolor, sentí la muerte. No era como decían, ni como creían que era. Estaba consciente, como si mi consciencia se elevara sobre la inmensidad. Era una sensación gratificante, hasta que oí tu llamada. Aullabas muy fuerte.

[…]

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