domingo, 28 de abril de 2013

El ladrón de sombras I


El ladrón de sombras I

Londres. 14:48. Comisaría del distrito sur, Sutton.
- ¿Tiene los informes?
- Estamos ya viejos para esto. – Soltó una ristra de carpetas sobre la mesa.-
- Debemos hacerlo –en ese momento encendió un habano.- Confío en tu buen hacer, Paul.
- ¿Cree que servirá de mucho entrevistarle, inspector?
- Creo que no debemos dar nada por sentado. Podemos reconstruir los hechos, pero necesitamos sus declaraciones.

16:30. Sala de interrogatorios.
- Buenas tardes, Alison. ¿Cómo te encuentras?
- Tengo sed.
- ¿Puedes recordar lo que sucedió a noche? – pregunta mientras le acerca un poco de zumo.-
- Me duele la cabeza. Parece que me va a estallar. En ella hay ruidos, y espejismos que no cesan.
- ¿Ruidos? ¿Qué escuchas, Alison?
- Un teléfono. No cesa. Intento apagarlo, y permanece igual. Rompo el móvil, y es entonces cuando sale él. Él me muestra espejismos.
- ¿Quién es ‘él’?
- No lo sé. Me duele la cabeza. ¿Puedo irme?
- Es importante que colabore, Alison. Mañana continuaremos.

19:00. Despacho del Inspector.
- Tenemos un nuevo caso de asesinato. Los testigos sólo dicen haber visto sombras.
- ¿A qué nos enfrentamos, inspector?
- A algún perturbado, no le quepa duda. Pero está empezando a manipular el espíritu de nuestro barrio. La gente tiene miedo, y sus espectáculos son bizarros.
- ¿Tenemos algún indicio, inspector?
- La pequeña Alison está conectada de alguna manera. Tiene visiones perturbadas que parecen cazar esas sombras. Algo malo me temo, pero quizás sirvan como instrumento para dar con el asesino.
- ¿Qué hubo en el escenario del último crimen?
- Un cuerpo. Tendido. No sangraba. No había rastro de haber sido amordazado, envenenado o asfixiado.
- ¿Algo destacable? ¿Alguna señal que pueda identificar ese homicidio con los anteriores?
- Sus ojos eran completamente blancos, y su mirada parecía querer aferrarse a la vida. Un último suspiro antes de marchar.
- ¿Qué paso con los anteriores homicidios?
- Por cada nuevo homicidio hay un espectáculo. Un hombre enmascarado aparece haciendo gala de su pedantería, y ante los viandantes un conjunto de sombras envuelven el ambiente. También nos hemos dado cuenta que todas las víctimas tienen relación con las casas nobiliarias que rigen nuestra ciudad. Todas ellas poseen la misma expresión, y miradas vacías.
- Vamos a solicitar a Scotland Yard ayuda más eficiente. No puedo consentir que en mi ciudad estos crímenes se sigan tolerando. Espero que colabore con ellos, inspector.
- Gracias por su tiempo, alcalde. Así será.

08:30. Plaza de la torre.
- Hace un buen día, ¿no crees?
- Hoy parece que la neblina se ha desvanecido.
- ¿Qué deberíamos hacer? Se está volviendo todo muy problemático.
- Mirar, observar, y volar.
- Todo esto es una gran patraña. Algún día abrirán los ojos.
- Por ahora dejaremos que vivan en una ilusión.
- Volvamos a las sombras.
- ¿Escuchas esta gran melodía?
- El sonido de las máquinas al pasar, el cuchicheo de la gente al caminar, el graznido de los cuervos al volar.
- Caminemos pues, por el escenario.

10:30. Comisaría del distrito sur, Sutton.
- Buenos días, Inspector.
- Buenos días.
- Soy el detective de la fiscalía de Hounslow. A partir de ahora trabajaremos juntos.
- Bienvenido. Dejémonos de presentación. A continuación le expongo el caso.
- ¿Dispone de algún tipo de reporte fotográfico?
- Aquí tiene. Fue el último homicidio.
- ¿Dónde tienen el cuerpo?
- En el depósito trece.
- Esta imagen me muestra algo significativo, ¿podría echarle un vistazo?
- Cualquier indicio de deducción es significativo.

12:15. Depósito trece.
- Tal y como imaginaba. El cadáver se encuentra ileso. La causa de la muerte, a juzgar por su expresión será un infarto, algo que creo que el análisis del forense verificará.
- El análisis forense determinó que el oxígeno dejó de circular, y el corazón bombeó rápidamente, hasta dejar de convulsionarse. No se han encontrado restos de asfixia.
- La clave está en su expresión. Terrorífica, o al menos eso es lo que deja intuir. Algo muy extravagante tuvo que ocurrirle. Es como… Si le hubiesen absorbido el alma.
- Sin embargo, no debemos dejarnos guiar por explicaciones fantasiosas.
- Era una mera suposición. Mi conclusión es que las victimas deben ser selectivas, y sometidas a un ejercicio de presión continuado. Eso lograría un desequilibrio en el sistema neuronal y una desestructuración de sus emociones.
- Entiendo lo que intenta decirme. El cuerpo humano dispone de límites.
- Elemental. Estas personas se verían obligadas a acudir a una cita bajo consecuentes amenazas de algo preciado para ellos. Al perderlo en un espectáculo bizarro, se verían obligadas a forzar su impotencia, lo cual haría que su corazón no respondiera de la forma adecuada. Causa sinecuanime de la muerte.
- ¿Qué deberíamos hacer?
- Investigar el entorno, inspector.

Continuará… 

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