sábado, 23 de febrero de 2013

Una noche de virtudes II


Una noche de virtudes II

Lo que voy a relatar lo hago en virtud del valiente Athos, cuyo coraje hizo que los zombies desencadenados por Jean Jullian fueran un pasado inexistente, posprocesual, sin uso social. Son las 5:05 de la madruga. Noche intensa. La locura de Jean Jullian parece no tener fin, mientras recuerdo como Athos contenía la irradiante luz de las estrechas calles del trastero. Parece que todo fuese desencaminado a ser una película de terror. Jean Jullian no hacía más que repetir en la espesura: “Mama”, “Mama”… Mientras estallaba en mil coletaherzios haciendo que todo cuanto relato fuera otro más de los muchos relatos de zombies que circulan en la red. La noche era oscura, la oda a Aguachi resonaba en cada una de nuestras cabezas, y para colmo había empezado a llover…

Eran las 10:00 horas de la noche. Athos, Françoise, Juan King destilaban un pase militar sin precedentes desde la sucursal BBVA más cercana. Al llegar a lo que sería el monasterio de San Jerónimo me encontré con ellos, todo parecía lo normal. Es decir, un par de ladradores para apaciguar a las bestias y todo guay. El problema fue ese, cientos… Miles de muertos invadieron el local. Lo normal sería huir, ante circunstancias adversas, opta por el camino fácil. Pero aquí nadie era normal, y un ladrador parecía más importante que la vida de Jean Jullian. Guay. Entró, mientras a las espaldas nos quedemos Athos y yo.

- Je suis le chevalier de la lumière dorée.

- GILBERT!?

- Oui, monsieur. J'apporte avec moi un visage d'horloge avec le destin.

En ese instante, sobre un reloj de efigie victoriana solapado con dignos grabados de los orfebres más laboriosos de New England, y con un delicado engranaje en oro, pulsó un botón. Una enorme estela de luz cegó a todos los que allí estábamos presentes. Al abrir los ojos, lo único que podíamos observar era como Gilbert y Athos armado con su cuchillo y una metralla biónica al más puro estilo Bioshock acababan con los zombies. El primero en caer, fue Jean Jullian,  su aspecto de zombie tuvo la extraña mutación de agrandarles las garras. Cayó al suelo a manos de las peripecias de Joan King, no sin antes morder a Français.

- Estás bien, Française. Aguante – repetía Athos, mientras lo dejaba tendido sobre el tapiz. – El trastero está cerca, allí sanaras bajo los atentos cuidados de Sophie.
Para inoportunidad, propia, Gilbert comenzaría a recitar:  


No hay mujer más virtuosa,
Que aquella que por el verso,
Se fija.

No hay muerte tan certera,
Que la condena humana.
Ni sentido que accediera,
A saltar entre lianas.

Es mi alma mi tesoro,
Son mis escritos mi testimonio.
No es la tinta lo que sobrevaloro,
Más es mi único patrimonio.

Demonios de la noche, lo sedujeron y engañaron con versos infames. Sir Robert Arton, que había adoptado cierta predilección por la muerte de Gilbert, lo encadenó, y encerró en el Gotham. Todo era cuestión de Athos, Joan King y yo, debíamos evitar que Français acabara como un maldito zombie.

Aquí es dónde entre tanta muchedumbre nos encontrábamos frente a miles de muertos hambrientos, y de aperitivo seguro que no querrían un pollo picón, no. Nosotros éramos el aperitivo. 3 idiotas y un medio zombie, buscando el hospedaje del trastero, un panorama prometedor. Fue en ese momento cuando el pasado mosquetero despertó. Athos cogió la espada que de sus manos brotó y cómo si de una partida del LOL lo hiciera, manejando a Fiore, se cargó todas las torres de zombies. Ahora el problema era Français. En un descuido, Joan King fue desgarrado… Sus viseras esparcidas por el suelo eran testimonio del desastre. Por suerte, Athos me legó el arma de Dumas conocida como ‘el leviatán’, cuando estuve a punto de vencer a Française, desperté. Todo había sido una pesadilla, y extrañamente, estaba tendido sobre novelas de Alejandro Dumas.

Relato realizado gracias a la inspiración de mi amigo y bloggero:
expresodelargorecorrido.blogspot.com
En memoria de las juergas míticas de antaño, presente y futuro.

1 comentario:

  1. Buah, ¿te puedes creer que lo he leido ahora? Sabes que siempre es un placer brindar con vuestra persona en esas míticas noches ;)

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