domingo, 17 de febrero de 2013

Sobre mi pensamiento


Una pequeña autobiografía: “Sobre mi pensamiento.”

#1 Esperanza

Este soy yo, y aquí el inicio de una pequeña autobiografía parcelada en episodios. Escribo, y escribo buscando la originalidad, cuando he descubierto que toda ella reside en mí. En esta publicación hablaré sobre mi pensar, mi concepción del mundo, en un intento de acerca la compresión de mis lectores a la figura de mi persona, aquella estatua hierática que emerge desde el horizonte.

 
¿Quién no ha sentido la ceguera del ingrávido mundo a sus pies? ¿Quién no jugó con la estupidez cómo sí de un juego de naipes se tratase? Fenómenos interrelacionados que emergen como gotas de lucidez en la oscuridad de un mundo que tiende a cebarse de la magnificencia de unos actos ilícitos. Fieles corderos que sienten la llamada a la veneración de símbolos. Símbolos carentes de sentido, pues no representan más que lo que otros quieren que veamos en ellos, nos someten, nos esclavizan… y nos ofrecen una falsa verdad, la amargura de una libertad que se cierne sobre barrotes de marfil. En nuestra torre de Babel construimos delirios, pasiones… Que tienden a ser quebradizas, que tienden a desmoronar el viejo mundo de las normas, pero que no olvidan su limitación. Limitaciones autoimpuestas, limitaciones que son solo falacias. Discrepo de cuanta autoridad tiende a verdad, discrepo de cuanta conocida cosa sea. En el mundo de los alacranes solo cuervos graznan, pero existe algo más allá una melodía cuyo compás se hace eterno, se prolonga hacia límites insospechados, levanta mundos de imaginación, calca la realidad tal y cómo la percepción nos la brinda. Triste delirio de cordura de un idiota que se aferra a algo que es sabido, a algo que es nuestro, a algo que llevamos dentro de nosotros la esperanza. Pese a toda calamidad, pese a toda locura, sólo hay una verdad plausible, la libertad es un invento del ser humano para dar origen a atrocidades.

Las palabras vuelan, emergen, fluyen como una fina neblina marina. Sobre el espesor de nuestros sentidos, la inmadurez de nuestros actos, el sentido de la vida. ¿Qué es la vida? La vida eres tú, cada persona que sabe auto encontrarse. ¿Qué es el propósito de la vida? Eso es algo que intento auto descubrir diariamente. La Historia me brinda pasión, moldea mis pensamientos, da cavidad a mis sentidos. La Filosofía, el amor y odio del monzón de mis pensamientos, la luz de brillantes mentes expuestas sobre el fenoménico universo del ser humano. Para muchos puedo parecer un idiota, para otros criterio de burla, e incluso cabe la posibilidad de ser odiado hasta límites insospechados, intentando suplantar mi identidad. Es fácil hacer acopio de mi propia identidad, cualquier persona medianamente ida puede ser yo, y para mí sería un orgullo poder ser yo. No soy más que el producto engendrado de las sombrías garras de una sociedad que se desmenuza. La humanidad de cada acto, el sentido de cada acción, el vacío de cada palabra. Ese soy yo.

No es la máscara de mi rostro la cuál preserva mi esencia. Es la esperanza depositada en cada uno de mis escritos, para hacer transmitir la felicidad que siento cada vez que alguien posa unos instantes de su vida en leer mi blog. Cada visita vuestra es un soplo de esperanza, una cucharada caliente sobre la salsa más simpática del baile peor conocido. Agradezco las visitas desde los países anglosajones, principalmente de Estados Unidos, el resto de América, España y Europa en su doble vertiente, occidental y oriental. El pesado cargo de poseer una máscara el resto de mi vida es una cosa que tengo asumido. Pienso, luego existo. Existo, luego soy producto del pensamiento.

Mi pensamiento es una marabunta de ideas sin cauce, ni orden. El puerto de llegada de palabras que adquieren autodeterminación. Yo soy la esencia de mi pensamiento.

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