sábado, 15 de diciembre de 2012

La Rosa Negra


La Rosa Negra

A modo de avance, la saga “Rosa Negra” es una parte de mi obra “Ciudad Fantasía”, dónde se explica el origen del príncipe de Ciudad Fantasía, principal antagonista. Enmarcando sus aventuras y como el destino tergiversó su noble corazón hasta convertirlo en un vil verdugo…

Está enmarcado en una realidad alternativa, de tonos épicos, fantásticos y medievalistas, donde los misterios arcanos configuraran un elemento de coalición entre ambos mundos. Esto es solo un fragmento.


“¿Cómo puedo sonreír? La forma de gesticular expresando un sentimiento es algo inexistente para mí. Me gustaría sonreírte, pero ahora solo es la negra caja de la soledad la que encierra mis días. Miro, muy dentro de mí, y sé que sigo siendo un miembro del linaje de los Pully, ¿por qué he de pasar mis días en una infecta caja practicando esgrima con Tyrian?, es un fracaso, se ve a la legua.

-       No bajes la vista, ni por un instante, incauto – advirtió Tyrian mientras le asestaba una voraz estocada. En aquel momento los reflejos del príncipe se hicieron patentes y con un leve giro de muñeca supo desviarlo, iniciando una feroz batalla, dónde el acero rechinaba por doquier.
-       Tengo mis preguntas… ¿Por qué decidisteis cogerme como pupilo?- preguntó mientras esquivaba una estaca que le rozó levemente el cabello.
-       Estás hoy muy perdido en tu mundo. (…) Eres la clave para resolver los misterios arcanos que encierra Ospentia…
-       ¿Qué quieres decir? ¿Soy un instrumento para vos?
-       Vos buscáis venganza y yo os la daré, yo busco desvelar los misterios, ¿no crees que nos complementamos de forma fabulosa? Coge la espada, y pide a Matilde un paquete que acaba de llegar. Es una sorpresa.
-       Ha pasado un año, y aún sigo aquí contigo, y la verdad, no sé por qué…
-       Va, va… no seas así. Hasta otra – en ese instante, desapareció.-

Llevo un maldito año viviendo como un paria, y me hace realizar recados. ¿Cuándo diantres podré salir de aquí?

-       Buenos días joven espadachín. Has mejorado un montón, mírate, tu mirada habla mucho de ti, sé que llegarás a ser algo grande.
-       Buenos días, señora Matilde. Es muy temprano, por favor, no bromee.
-       Siempre tan ingenuo.
-       Y vos siempre tan perspicaz, el maestre Tyrian me dijo que tenía algo para mí, ¿de qué se trata?
-       Cierto, esperad en el vestíbulo.
 – En ese instante sacó una especie de pergamino mellado por la parte inferior con una marca de sangre que impregnaba el grabado de la monarquía Sturgan. Haciendo muecas para que el joven príncipe decidiera retirarse, llamó a su criado y sobre una especie de mesa circular empezaron a cuchichear asuntos concernientes a la rebelión que se debería de llevar en Nueva Platina.
-       La Rosa Negra volverá a ondear en Nueva Platina. – Declaró Madame Matilde a su corte de invitados. – Bajo nuestra protección se encuentra el joven heredero de la casa Pully. Tras un año, llegó la hora. Por favor, Rosalía, relata nuestro plan.

En ese instante una figura encapuchada emergió entre las sombras, y se deshizo de una enorme capa. Era Rosalía, su semblante blanco y delicado seguía tan vivo como siempre, pero bajo esa apariencia emergió el cerebro de toda esta operación.

-Como bien saben, buenas gentes del continente de Ospentia, vivimos ante la presión de una casta de nobles que minan nuestros recursos, y expolian nuestras ganancias, mientras ellos viven cómodamente en sus palacios. El poder emana del pueblo, nosotros somos el poder… Cada ciudadano de Ospentia debería poder ser libre de decidir, y no vivir bajo la imposición de una minoría perversa, que ha corrompido nuestra sociedad.  Mi nombre no es Rosalía, sino Audrey de la casa Spenger. Nuestras tierras fueron asoladas por los Sturgan, y realizaron mi adopción acogiéndome en su seno como rehén, un capricho menos de la nobleza. Desde entonces juré vengarme no por mí, sino por vosotros nobles gentes del lugar… Tuve la oportunidad de descender al mismísimo averno y hacerme con un poder inimaginable – En ese instante hizo uso de sortilegios aleatorios que atemorizaron y sorprendieron a los presentes. Al terminar el espectáculo, volvió a colocarse la capucha.-  Pero para poder dominar los poderes arcanos necesito un diario que es capaz de predecir el futuro. Su poder es incalculable, y al adherirse a su portador adquiere el don de la inmortalidad. Una condena digna para un soberano que gobierne con justicia. El mal, es un enemigo encarnizado que hunde sus raíces en los confines de los tiempos, desde que Theon forjó nuestro noble continente. Por ello, lo necesito, necesito al joven príncipe de la casa Pully para llevar a cabo nuestro cometido. Que todos aquellos que estén de acuerdo con iniciar lo que se considerará la “Hermandad Arcana” que vitoreen, y canten agrestes fabulas, esta noche las jarras de hidromiel corren a cargo de mi persona.

- Has tardado demasiado… Odio esperar- explicitó en un tono severo y descortés, casi como si fuera a ejecutarla con la mirada.
- ¡Oh! Disculpe joven príncipe. Por favor, pruébese esto. – Le mostró unos ropajes negros, y una especie de máscara carnavalesca de color blanco.
- Es ridículo, ¿qué sentido tiene que me ponga algo tan hortera? – Dijo con desdén.
- No diga eso, había pensado en vos como una especie de justiciero. Dentro de ti hay algo grande, henchido de venganza sí, pero enorme. Su sentido de la justicia algún día guiará el mundo.
- Pero si te queda muy bien, pruébatelo, vamos. – Interrumpió Tyrian, con una enorme sonrisa.
- Estarás de broma… Serás bastardo.
- Es un regalo, ¿no querrás importunar a nuestra anfitriona?
- ¿Anfitriona? Explícate.
- Mira si te queda fenomenal.

Lucía como un fantoche, el antifaz blanco conjuntado con la capa, y un enorme sobrero de copa oscuro rematado con una rosa negra. Todo de negro, y conjuntado con una brillante espada de mandoble plateado y ligero como una pluma.

[…]”

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