lunes, 26 de noviembre de 2012

Relatos de un instante...


Relatos de un instante…
#1

Cuatro paredes juegan al despiste. Instantes transversales de obras cautivadas por el murmullo. Una inquietud generalizada me perturba. De fondo graves palabras anuncian un devenir intenso. Rizos utópicos minan mi mirada, ennoblecen mi alma, despiertan mi interés.

En mitad del vacío comienzan a nevar perlas de plata escarlata que deshacen mi anhelo de contemplar tu rostro pulido y puro como el amor que regocija la incertidumbre.  Resultas tan hermosa, como la personificación de la propia Dafne.

Viro mi mirada ante un horizonte posibilista que nubla cuanto de hermosura contemplo en ti. Demonios me instigan a arrástrame hacia lo mundano, ceder paso a tu querer. Cruel destino que me impide conocerte, desatino de un amor platónico. El amor de un iluso que te contempló a primera vista sobre cuatro paredes que juegan al despiste, y que quizás jamás la dicha me permitiera contemplar.


#2

Curioso señor es don tortuga. Lento y pausado, con una casa acuestas. Lento caminar que cuida con esmero, sendero infinito que torna al ocaso. ¿Dónde irá? Nadie lo sabe. Sólo son pasos que guían un sendero postergado a la eternidad. Pasos lentos, pero pesados…

#3

Era una noche estrellada, como cualquier otra. Una hermosa doncella miraba al cielo, exigiendo en letanía el retorno de su amante. ¿Cuántos sueños habrían de romper la distancia? ¿Cuán pudiera ser la guerra? Mirando al cielo, a miles de kilómetros de sus besos, de sus caricias, de sus disgustos… No es más valiente quién parte a formar parte de una guerra injusta, sino quién sabe quedarse defendiendo cuanto ama.

#4

Cuán capitán bravío, considero lo que es mío. Mi único tesoro es la potestad de una llave que me guía sobre el mar. Olas salvajes arremeten vía popa, mientras miles de marines intentan arrebatar cuanto no les pertenece. No soy un pirata, ni un justiciero… solo soy aquél a quien una vez entregaste tu corazón. ¡Oh, sirena mía! Tu canto sincero y puro marca la ruta de mi navío, más nunca encuentro el momento perfecto para abrir tu corazón. Mi amor por ti será eterno, aunque el ocaso nuble mi virtud, más nunca doblegará mi voluntad. La voluntad de cuanto la libertad me brinda, la voluntad de hallar en ti el mayor de los tesoros.

#5

Un lirio es mi alma, un vaivén que recorre la brisa de tu jardín. Cada mañana mece tus cabellos, y se pierde en silencio de tu sonrisa.

#6

Entre tus brazos no salieron jamás,
Las dichas que inspiran mi cantar,
Huracanes de un rosal,
Que florece bajo mi portal.

Mariposas en vuelo,
Que claman tu despertar,
Tan solo una mirada al cielo,
Una sonrisa que brindar.

Perdido en el impetuoso mar,
Preso del azar,
Me encuentro entre tus hilos,
Movidos por un cantar sobre  vinilos.

Antaño fuiste mi musa,
Una fiel intrusa,
En un corazón magullado,
Y sobre tu alma tiznado.

#7

Te miro, y me pierdo entre tu mirada… dos enormes mundos que conectan con mi realidad. A través de ellos veo fantasía, amor, un deseo insostenible y repentino por acariciar tus cabellos, beber la miel que emana de tus labios… Sé que tengo que actuar, ser el protagonista, huir de la cobardía, entrar en tu subconsciente. Acariciar tus mejillas, dar libertad a tus ideas de amor opresor. Me siento como el más sumiso de los corderos ante tu presencia, de un momento a otro preveo que asestarás en mí el más vil de los sacrificios. No me importa ser inmortal, si no te tengo a mi lado. Tus ojos me miran, ¿qué verán en mí? La desdicha de un amor que es más que una mera anécdota, la posibilidad de convertir la noche en el más maravilloso de los prodigios.

#8

Me siento preso de la ceguera. Intento abrir los ojos, pero siempre miro lo mismo. Años, siglos, milenios… nada cambia a mí alrededor. Todo parece inmutable. ¡Dichosa eternidad a la que me encuentro sometido! ¿Cuánto más podré postergar está agonía? Pensaba que mi mundo era perfecto tal y como era, me equivocaba. La sangre no lo es todo, solo un medio de subsistir. No tengo corazón, pero siento y padezco como cualquier humano… Siento el dolor de contemplar la perfección más allá de cuánto poseo, es algo tan intangible como real, pero a su vez lejano… perdido en un tiempo inconcluso que me arrebata su esencia, y me condena al más vil olvido.

#9

Alma honreda, vil y cruel,
Abandona cuanto atado me encuentro,
Tan fría y clara es mi piel,
Más no soy así pode dentro.

#10

Cuatro paredes, una vieja tortuga, un amor desenvuelto por la guerra, una mirada inconclusa, una ceguera inmortal, un alma condenada a la frialdad… sólo son destellos de cuanto acontece en mi interior, de cuanto la realidad me permite ver… manifestarlos es fácil, dotarlos de coherencia sencillo, pero insuflar a cada palabra, a cada letra el alma de cuánto posee es difícil. No sabría describirte de forma tan certera cuánto mis ojos consiguen ver, son solo palabras dotadas de un significado, una materia, que no buscan más que llenar de gozo el vacío de un inmenso libro que está deseoso de ser escrito.



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