domingo, 18 de noviembre de 2012

Microrelatos, Prosa y Poesía


Microrelatos, Prosa y Poesía

12 de mis relatos, prosa y poesía, escritos por mi propio puño y letra para todos aquellos que me siguen, y aquellos que aún lo están por hacer. Destinados a una persona especial que relego al anonimato. Les aconsejo su lectura acompañada de esta sinfonía.





#1

Frío, terror… sentí una sensación extraña. Era como una sombra que se extendía sobre toda la habitación. Tenía miedo. Era absorbente, mezquina e insufrible. Intenté alcanzar la antorcha, no quedaba aceite. Fui presa del pavor, una bestia extraña se apoderó de mí. Escuchaba gritos, alaridos en medio de la oscuridad. En ese instante unas gélidas manos tocaban mi pecho, medio inconsciente me quedé mirándolas, no eran mis manos. El terror me impedía ver el rostro de aquel ser. Impedido e impotente intenté apartarlo, demasiado fuerte para mí, caí inconsciente.

En medio de ninguna parte, escuchaba susurros que me incitaban a levantarme. Ánimas velaban mi despertar. Logré abrir los ojos. Ante mí, el vacío, la confusión. No entendí nada. Sobreponiéndome alcé la mirada hacia arriba. Aquello parecía sangre. Tenía sed. Bajo mis pies una joven había perecido fruto de mis insaciables necesidades. Era un monstruo, y mi condena vagar por toda la eternidad. Lo comprendí. Yo soy mi propio terror, yo soy el monstruo, yo soy la oscuridad.

#2

Rápido, fugaz, altivo… caminaba el príncipe en busca de su musa. Ya era mayor de edad, ya era el momento del gran anunciamiento. Decenas de pretendientes de otros reinos tomarían, pugnarían por su mano, más el no se contentaba con aquella selecta casta. Corrió, alzó a lomos de su caballo… dada su escasa habilidad de equitación tropezó a la altura del bosque. Había salido del territorio vigilado del castillo, poniendo su propia vida en peligro. Solo buscaba una musa, solo buscaba el amor.

Su bagaje cultural le abrió caminos, su voluntad le hizo pasar por un caballero. Pronto logró llegar a una aldea señorial dónde le brindarían cobijo. Como un gentil más se acercó a la taberna, tomó zumo de manteca y ricas ensaladas. Entre los murmullos un grupo de caballeros vinieron a por el príncipe por mandato real, más el quedó decidido a huir. En ese instante protagonizó un motín, y se reguardó en una vieja cabaña. Parecía abandonada, se quedó a dormir. Al despertar no podía explicar lo que contempló. ¿Cómo plasmar tal belleza en palabras? Su corazón parecía el engranaje de un reloj al que le estaban dando cuerda continuadamente. Sonrojado le ofreció su mano, a lo cual la joven acepto de buen grado.

El príncipe cabalgaba rápido, fugaz y altivo con una musa tras su espalda. El camino al castillo era cercano, más lo peor serían las represalias del padre. Ante su padre se alzó, dejándole bien claro a quién pertenecía el suspiro de su corazón. Presionado por los nobles linajes el padre no pudo consentir tal matrimonio. La deshonra le acongojaba, renegando la voluntad de su propio hijo. El tiempo se las prometía, el destino era cruel, el desenlace efímero. Verdugos decidieron acabar con la vida de su doncella. El príncipe estaba enamorado, sin dudarlo se lanzó a los brazos del verdugo, murió delante del reino. Ante esto la joven se suicidó. Todo el reino lloró la tragedia, todas las princesas quedaron sin pretendiente.

#3

Soy la brisa que suaviza tus mañanas, que te ánima a no poner trabas al día. Soy el misterio del cuál procedes, lo interesante de tu diario, quién logra mantenerte activa. Soy el resultado de tu imaginación, la materialización de tus sueños, el culmen de tus ideales. Nací para amarte, nací para quererte. Tu inocencia es mi virtud, tu entereza es mi labor, y mí cometido tu querer. Refugiado me hallo gracias a ti.

#4

En la lejanía una joven de rosa lloraba de gozo. Tras un tiempo eterno pudo acoger en sus brazos a su amado. Magullado por la guerra, y fastidiado por la edad, olvidó el tiempo, olvidó el cambio, solo le interesaba poder besarlo, abrazarlo y no soltarlo hasta el fin de sus días.

#5

Lleno de ira, la rabia era insostenible. Ya no quedaban sacos de boxeo que aminoraran los golpes de tan desequilibrada impotencia. No podía comprender porque el destino le había arrebatado a su amor, no quería comprenderlo. Océanos en ebullición pugnaban por salir de sus párpados, pero supo resistir la situación, afrontarla. Era un dolor que debía guardar para sí.

#6

A lo lejos en el cielo observo tu sonrisa, pura, limpia y blanca. Se me asemeja a la fina arena que rompe el oleaje cristalino de un día de tormenta, cómo el de hoy. Me llegan suspiros, de un amor encontrado.

Es un día lluvioso y estrellado. Las luciérnagas brillan en la oscuridad, mientras los besos tornan a eternos. Dos desconocidos se conocen, seducen y enamoran. Juegan a ser los dioses del momento, el caos de la tontería. Dejan el tiempo en un segundo plano, se dejan llevar.

El tiempo retorna, haciendo olvidar este desliz. Sus almas son fuertes, se aferran a la esperanza. La esperanza de luchar y regalarse una oportunidad, la oportunidad de enamorarse a la luz de las estrellas.

#7
Letargos de una vida somnolienta,
Sentimientos puros como la nieve.
Te contaré mil historias de tus labios,
serás la musa de mí soñar.
Tu alma liviana y sentida,
Hallada secuestrada será por mi corazón,
Más no temas si te entrego mi amor,
Pues mi única razón es la pasión.

#8

Alohomora, gritaba en un intento de abrir aquella puerta. Me sentía un observador que tenía la necesidad de entrar en escena, de vislumbrar la fina figura que recorría sus instancias. Versos de amor, baladas de pasión… la bella Julieta no pudo esperar más su destino. Sobre la ventana me juró amor eterno, y me invitó a ser el protagonista de su delirio.

#9

Monstruos, caballeros, princesas, zombies… todos ellos recorren mi imaginación. Paisajes, castillos, plazas todos ellos me ofrecen un escenario. Pasión, amor, delirio, aventura todo ello me ofreces diariamente. Me gusta vivir soñando, obviar la realidad, dejar libre la imaginación, pintar con un lápiz aquello que consideras imposible.

#10

En un reino muy, muy lejano vivía un pequeño caballero propietario de una finca limítrofe con el mundo de la realidad. Los dragones le advertían resguardarse tras sus murallas, las doncellas clamaban su regresar… pero el decidido a partir, decidió experimentar lo que depararía el destino.

Se sentía en un mundo extraño. Nadie portaba armas, nadie portaba laúdes. La gente pasaba como si fuesen perseguidos por una fuerza motriz que los obligaba a actuar como autómatas. Era una realidad muy extraña. Entre el murmullo vióse perdido en la confusión. De su abrigo sacó tres sickle’s de plata que de nada sirvieron.

Triste, su camino lo guiaba a un sendero de soledad. Llegó a una fuente y se sentó esperando un milagro. Se quedó dormido. Al despertar se halló en un sitio sobrecogedor y cálido. Junto a la mesita dos hogazas de pan y un cuenco de leche. Frente a él un rostro pálido, consumido, pero que aún conservaba la fuerza de su juventud. Ninguno de los dos se entendían, pero un simple gesto les fue suficiente para llenar de gozo su corazón.

#11
Lástima que mi alma torne al ocaso,
Cuando la desdicha del recuerdo y la razón,
Quieran inundar todo aquello que abraso,
Y perpetuarse la dominación.

Es la hora de atreverse a soñar,
De confirmar tras media noche,
Que nunca nos conocimos,
Siempre fuimos dos extraños en la noche.

Mi alma inmortal reposa sobre la divagación de los vientos,
Degradando nuestros sentidos a lentos cuentos,
Que inhiben cuanto conocimos,
Y nos relegan a efímeros alientos.

¿Qué es nuestra realidad?
El beso voraz de quién se sabe soberbiamente inmortal,
Nuestras pasiones, y nuestra noche,
Aquello que cobija la niebla, las penumbras y el ulular.
#12

Sentí una sensación calidad y hogareña, era como un leño abrasador. No sabía de dónde venía, me dejé guiar por mis sentidos. Dando vueltas me hallé con un arma blanca situada sobre una repisa. Empecé a dudar, en ese instante funestas sombras me hicieron temer lo peor, la tomé. Era una sensación fría y cálida. Al fondo de la habitación la encontré, tiré el cuchillo, la rodeé con mis abrazos.

Mi alma inmortal se sentía cálida, ya no tendría que ser la oscuridad. La luz de sus ojos me iluminaba, ya no había terror en mi semblante. Agarrándose a mi cuello, la mordí, la inmortalicé. Ya nunca jamás tendría que experimentar el delirio de la soledad, acabábamos de fusionar nuestras almas. Mi corazón comenzaría a latir nuevamente, me sentía vivo. ¿Habría roto aquella maldición? Quién sabe, los tormentos no dejan de cesar pero ahora tenía alguien con quien compartirlos. Entré en ella, y ella en mí. Me volví humano, ya no sentía sed solo placer. Tras besarla, desaparecí, el fin de mis días había llegado, al fin podría descansar. Siempre estaría con ella.

Att//: El director del blog.

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