domingo, 25 de noviembre de 2012

Los versos del Capitán- Pablo Neruda


Los versos del Capitán- Pablo Neruda

Pablo Neruda nació en Parral (Chile) en 1904. Poeta, diplomático e intelectual comprometido, su obra evolucionó del neorromanticismo al estilo vanguardista revelando siempre una poderosa sensibilidad. En 1971 recibió el Premio Nobel de la Literatura. Murió en Santiago en 1973. Pero siempre seguirá vivo como testimonio de pasiones adolescentes y ofrenda de un amor secreto. Hoy quise revivirlo y mostrar algunos de los fragmentos de ‘Los versos del Capitán.”



Yo te he nombrado reina.
Hay más altas que tú, más altas.
Hay más puras que tú, más puras.
Hay más bellas que tú, hay más bellas.
Pero tú eres la reina.

Cuando vas por las calles
Nadie te reconoce.
Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira
La alfombra de oro rojo que pisas donde pasas
La alfombra que no existe.

Y cuando asomas
Suenan todos los ríos
En mi cuerpo, sacuden
El cielo las campanas,
Y un himno llena el mundo.
Solo tú y yo,
Solo tú y yo, amor mío,
Lo escuchamos.

[…]

Qué tienes, qué tenemos,
Qué nos pasa?
Ay, nuestro amor es una cuerda dura
Que nos amarra hiriéndonos
Y sí queremos
Salir de nuestra herida,
Separarnos,
Nos hace un nuevo nudo y nos condena,
A desangrarnos y quemarnos juntos.

Qué tienes? Yo te miro
Y no hallo nada en ti sin dos ojos
Como todos los ojos, una boca
Perdida entre mil bocas que besé, más hermosas,
Un cuerpo igual a los que resbalaron
Bajo mi cuerpo sin dejar memoria.

Y qué vacía por el mundo ibas
Como una jarra de color de trigo
Sin aires, sin sonido, sin substancia!
Yo busqué en vano en ti
Profundidad para mis brazos
Que escavan, sin cesar, bajo la tierra:
Bajo tu piel, bajo tus ojos
Nada,
Bajo tu doble pecho levantado
Apenas
Una corriente de orden cristalino
Que no sabe por qué corre cantando.
Por qué, por qué, por qué,
Amor mío, por qué?

[…]

Ay sí, recuerdo,
Ay tus ojos cerrados
Como llenos por dentro de luz negra,
Todo tu cuerpo como una mano abierta,
Como un racimo blanco de la luna,
Y el éxtasis,
Cuando nos mata un rayo,
Cuando un puñal nos hiere en las raíces
Y nos rompe una luz la cabellera,
Y cuando
Vamos de nuevo
Volviendo a la vida,
Como si del océano saliéramos,
Como si del naufragio
Volviéramos heridos
Entre las piedras y las algas rojas.

Pero
Hay otros recuerdos,
No sólo flores del incendio,
Sino pequeños brotes
Que aparecen de pronto
Cuando voy en los trenes
O en las calles.

Te veo
Lavando mis pañuelos,
Colgando en la ventana
Mis calcetines rotos,
Tu figura en que todo,
Todo el placer como una llamarada
Cayó sin destruirte,
De nuevo,
Mujercita
De cada día,
De nuevo ser humano,
Humildemente humano,
Soberbiamente pobre,
Como tienes que ser para que seas
No la lápida rosa
Que la ceniza del amor deshace,
Sino toda la vida,
Toda la vida con jabón y agujas,
Con el aroma que amo
De la cocina que tal vez no tendremos
Y en que tu mano entre las papas fritas
Y tu boca cantando en invierno
Mientras llega el asado
Serían para mí la permanencia
De la felicidad sobre la tierra.

Ay vida mía,
No solo el fuego entre nosotros arde,
Sino toda la vida,
La simple historia,
El simple amor
De una mujer y un hombre
Parecidos a todos.



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