domingo, 25 de noviembre de 2012

Los hombres grises


Los hombres grises


Existe un ser tan misterioso como malvado. Una criatura gris, vestida de traje y corbata, y cuenta la leyenda que jamás, jamás han sonreído. Se alimentan de nuestro tiempo, no solo como un medio para poder subsistir, sino como medio de arrastrarnos a las tinieblas y condenarnos a un mundo gris, carente de sentido.

En la novela de Michael EndeMomo” los hombres grises saben que los niños son sus enemigos, por los niños viven con la sensación de que el tiempo no importa. Ellos no tienen prisa; los días son largos en la infancia, y por eso no les preocupa cómo invierten su tiempo. También, por eso, suelen ser más felices que los adultos. Durante una reunión de los hombres grises, uno de ellos comenta:

Los niños son nuestros enemigos naturales. Si no existieran, hace tiempo que la humanidad estaría en nuestras manos. Los niños son mucho más difíciles de empujar al ahorro de tiempo que todos los demás hombres. Por eso, una de nuestras leyes más severas dice: a los niños les toca al final.

Uno de los amigos de Momo es Gigi, un joven ocioso y feliz que cuenta cuentos a los niños por las calles pidiendo la voluntad. Pero en su ser interior, deseaba hacerse rico y famoso, y es en ese sueño dónde acuden los hombres grises para someterlo. Un buen día se encuentra un artículo en el periódico bajo el titular “El último narrador auténtico.” Gigi logra rodearse de éxito y trabaja a destajo. Pero pronto aquello que era su pasión se convierte en algo reiterativo, ya no tiene amigos ¿de qué sirve el dinero y la fama sin felicidad? Los hombres grises se han apoderado de su tiempo.

Todos, todos… nos sentimos seducidos por los hombres grises, y en cierta forma lo somos, pero muy pocos logramos moderar la ambición y lograr mantener nuestras relaciones, nuestros sentimientos, nuestro corazón. El trabajo debe ser realizado por vocación, por y para nuestra subsistencia y el de los seres que queremos. Pues no hay mayor felicidad que trabajar con gozo en nuestros sueños, materializarlos. Aún cuando la realidad diste lo contrario, sonríe, se feliz y evita que estos horribles seres se alimente de aquello que no les pertenece, tu tiempo. 



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