domingo, 11 de noviembre de 2012

Literatura Oculta


Existen razones por las que un caballero deba mantener la compostura, una de estas razones pudiera ser lo imprevisible. Ante todo se debe preconizar un plan de contingencia, un plan que no tenga en cuentas antiguos delirios sentimentales o nuevas virtudes aun por descubrir.

Pasado, presente, futuro… son conceptos abstractos. Detrás de cada palabra hay una acción, un sentido, un mecanismo que activa el engranaje de un mundo imaginario, independientemente del momento.

Era una noche lluviosa. Sin ánimo. Delirio de vivos, mescolanza de virtudes. Un alma errante reniega de sus creencias.

¿Y por qué no es tu guerra más pujante
contra el Tirano tiempo sanguinario;
y contra el decaer no te aseguras
mejores medios que mi rima estéril?

En el cenit estás de horas risueñas.
Los incultos jardines virginales
darían para ti vivientes flores,
a ti más semejantes que tu efigie.

Tendrías vida nueva en vivos trazos,
pues ni mi pluma inhábil ni el pincel
harán que tu nobleza y tu hermosura
ante los ojos de los hombres vivan.
Si a ti misma te entregas, quedarás
por tu dulce destreza retratada.
(Shakespeare)

Mil palabras y alguna mas, pongo, escribo, imprimo con mi mano temblorosa cada encuentro que pronto llegara. Encuentros fortuitos, efímeros, comprometidos... la unión de raíces que claman alcanzar la luz, emanciparse de la prisión, evadir realidad.

Árbol de desdicha, patria de elocuentes truhanes, solo pido lo que es mío, la libertad de poder escoger mi destino. Tus ramas frías y decrepitas claman en mi corazón tu repulsa, más no puedo sostener sobre mis hombros el odio que me ha sido encomendado.

Fruto del destino, ocaso del delirio, mi cuerpo se siente atrapado en un mundo al que no pertenezco. Dejadme pues, actuar, ser el actor de mi propia historia, vivir mi vida sin resentimiento, recubrir las llagas de mi corazón. 



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