lunes, 5 de noviembre de 2012

Justicia. Prefacio


Prefacio

No pretendo escribir mis memorias. Mi vida es un fracaso estrepitoso. Tan alto como Dios, tan bajo como el opio… No soy un vengador, aunque actuara como tal. Solo hay una palabra con la que podría resumir mi existencia. Justicia. La justicia es un término difícil de definir, pero si tuviera que ser representada en los alrededores de Mayo de 1745, sería yo, Dylan Peterson, quién mejor la ejemplificaría. La Gaceta londinense enarbolaba por aquellos entonces a Dylan. Dylan, Dylan, Dylan. El gran inspector que imparte justicia.

-    - Un cigarro, inspector. – me ofrecía sin miramientos, a pesar de que era el último que tenía en su cartucho-

-      - No gracias, no fumo.

-     - No fuma, no bebe. Con una mente tan ávida y analítica como lo suya, se configura usted como el caballero del año. ¿Le gusta su vida?

-      - Solo vivo, por y para la justicia señor.

-     - Es un ideal muy grato. Pocos jóvenes en estos tiempos darían su vida por tales ideales. Inglaterra avanza hacia el progreso a pasos agigantados, pero dudo que podamos mantener la compostura ante nuestras colonias. Cada vez se les exige mayor agravio fiscal para brindarnos liquidez.

-      - Eso es cuestión de política señor, prefiero no involucrarme.

-    - Tan educado como siempre joven Dylan. Recuerdo el día en que ingresó en el cuerpo. Era inexperto, débil… pero siempre de buen corazón. Por favor, de recuerdos a Britany se que esperan un hijo. ¿Tiene pensado un nombre?





-       - Brian me gusta, señor.

-       - Excelente elección. Pero algo común teniendo un padre como usted.

-       - Gracias es todo un honor contar con su aprobación.

-       - Marche ya, inspector. Mañana a primera hora de la mañana lo quiero ver en mi oficina.

En aquellos entonces me sentía una persona feliz, había logrado alcanzar mi sueño, y comenzaba a tener una familia a la que proteger y cuidar.

     - Buenas noches cariño. Estuviste sensacional en los medios. Su excelencia, Jorge II de gran Bretaña y Hannover nos invito a cenar en su palacio.

    - Eso es estupendo amor, ¿cómo anda el pequeño?

-    -  Hoy me sentí mejor, dentro de dos meses daré a luz al pequeño Brian, espero que sea al menos la mitad de apuesto que su padre.

Toda aquella felicidad no podía ser eterna, nada es eterno en este mundo. Todo perece. Aquella misma noche dos brigadas de la policía vinieron a buscarme para investigar un homicidio que marcaría mi vida para siempre.

Cabalguemos a galope, en cuestión de minutos me encontré ante un panorama estrepitoso. El ambiente era enrarecido, tenía la intuición de que aquel homicidio no era como el resto. El cuerpo presentaba llagas, el cuello amordazado y los pies mutilados.
-      
   -  5ª brigada de Scotland Yard, vigilen el perímetro. Nuestro sospechoso continúa en la escena del homicidio.

-      -  Inspector, ¿de qué puede tratarse?

  (En verdad dudaba de que aquel cadáver estuviera muerto…) Todos los indicios parecen indicar que la víctima fuera apresada y amordazada sobre un poste de hierro, se le mutiló las piernas para que no intentará escapar. A pesar de ello intento escapar como indican las llagas presentes, pero la rapidez con la que derramaba sangre hizo que cayera inconsciente provocándole la muerte. Toque el cuerpo, está caliente. Es lo más confuso de esta historia.

-     -   ¿Quién aviso sobre este homicidio?

-     -   Fue un mensaje anónimo, no disponía de remitente señor.

-       - ¿Pueden analizar la caligrafía?

-       - Ahora mismo señor.

-       - Señor, venga por aquí, mira lo que encontremos.

Era una sensación macabra la que recorría mi cuerpo. Mientras caminaba escuchaba alaridos tras de mí. Todos mis agentes estaban siendo aniquilados uno por uno. Viseras, sangre… parecía una macabra broma del destino. Temí por mi vida, pero era demasiado tarde para iniciar la marcha atrás. Un paso en falso y no lo contaba.

-       - Dylan, ¿Estás ahí Dylan?

Volví a la escena del crimen. El cuerpo desapareció.

-      - ¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí?

-      -  Justicia.

-       - ¿Qué tipo de Justicia?

-       - La tuya.

Ante mí una perturbada figura oscura, con una máscara de arlequín.

-      -  ¿Qué quieres de mí? – volví a insistir

-       - Jugar. Tú juegas a ser Dios, yo juego a ser Dios. Este mundo no es suficientemente grande para los dos, ¿no crees?

-      - ¿Qué quieres decir? Eres un psicópata. Solo eso.

-       - Eso crees, tu ego te nubla la vista. Yo soy tú, tú eres yo.

En ese momento todo se volvió oscuro. Desaparecí. Por un momento creí que había muerto, de hecho fue así para mí. Desperté en un viejo hospital real, pero no era yo. Algo en mí había cambiado. Era diferente. Era, otra persona.

-       - Válgame, Alabado sea la grandeza de Dios. Me alegra verte vivo inspector Dylan Peterson. Le veo estropeado. Lamento la pérdida de su ojo izquierdo ¿Qué ocurrió?

-       - No lo recuerdo. ¿Dónde estoy?

-    -  Llevas hospitalizado como 3 años. Mis chicos te encontraron en las cercanías de la colina de Willsmooth. Su mujer e hijo están preocupados, supongo que querrás conocer al pequeño Brian.

-       ¿Mujer e hijo?

-   - Parece que ha sufrido una especie de shock, está felizmente casado. Han sido 3 largos años apartado del mundillo, ahora ya no es tan reconocido como antes, por lo que planteamos enviarle a Lincolnshire para que empiece una nueva vida, y se labre su porvenir. Serás inspector en jefe.

   -  Considérelo un ascenso.

-      -  ¿Qué año es?

-      -  1748.


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