martes, 27 de noviembre de 2012

Caballerosidad en tiempos revueltos


Caballerosidad en tiempos revueltos

Hoy día hemos dejado atrás las grandes fábulas que bebían de mitos caballerescos, dónde se exaltaba el valor del héroe encumbrando con cualidades cuasi místicas. El término evolucionó hacia su interpretación como un señor o persona docta en letras, de comportamiento noble y cortes, o incluso de notables virtudes.

Hoy día, si algo se tiene claro, es que los gustos han cambiado. No se puede continuar con creencias de corte clásico, pues ni los mismos coetáneos de antañas épocas lo concebían del mismo modo. Los anacronismos entre la realidad y la ficción son muy dispares, pero si quisiéramos establecer unas pautas de hidalguía en pleno siglo XXI, sin duda, coincidirían con estas:

a.     La contingencia debe ser una cualidad inexorable. Evadir los conflictos de la forma más pacífica no es siempre sencillo, se debe tener tez fría y pulcra.

b.     El príncipe azul es un reflejo idílico del príncipe colorado. Nadie es perfecto, y si lo fuera no existiría. Todo tiene un fin, un propósito, una enmienda.

c.     La bienaventuranza del romanticismo es un monstruo empalagoso que desea devorar tus proezas. La evasión, nunca debe estar exenta de realidad.

d.     La educación es la llave de toda puerta. No es de bien nacidos, ser mal agradecidos. Incluso cortésmente se puede enviar a alguien al carajo.

e.     La sutileza y la dialéctica son claves atemporales. Se dicen que los grandes idiotas se sienten motivados por un buen discurso. Así los rebaños están repletos de borregos.

f.     Las sustancias exógenas harán perder tu hidalguía. Creo que no he de aclarar este aspecto.

g.     El mito generalizado de la estupidez del hombre es inversamente proporcional a la cultura que este posea. No existe superioridad en cuestiones de género, son meras leyendas urbanas.

h.     La cortesía debe ser su seña de identidad, pero nunca debe olvidar su lado rebelde y alocado. Realizar lo comúnmente prohibido, llegar a lo inalcanzable.

Un caballero no es como lo definen. Tampoco el resultado de un cuento tardío. Sólo es la materialización de una realidad imperfecta. El resultado de una entidad nacida de una colectividad carente de sentido, cuya evasión reporta un tiempo imperecedero. Quién busque la perfección no la encontrará, pero quien sueñe con lograrla se verá sometido a la monotonía del mundano mundo ficticio y extravagante.




2 comentarios:

  1. Anónimo1:51

    Bueno, no sé si salió el mensaje que escribí hace unas semanas. No me olvidé de vosotros, un saludo a los cuatro. Puede que vuelva a Granada después de unos catorce años más. Ya será más difícil.

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  2. El placer siempre será nuestro, tuvimos una tertulia bastante agradable y entretenida. Aquí seguiremos dentro de 14 años, si la paradoja del destino no tergiversa nuestro rumbo. Saludos.

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