jueves, 25 de octubre de 2012

Evasión

Mientras cenaba un cuenco de ensalada sufrí un breve lapsus de evasión, que me hizo retornar a las peripecias de la monotonía. Una incesante tempestad  bienvenida del norte daba inicio a un preámbulo de debate que no traía más que discrepancias entre paradigmas. Al alza me vi arrastrado por Hume y Smith en una pugna que culminaría con un enfoque de pluralidad interpretativa. En ese momento, fue cuando me acordé de vosotrxs.

Sois cada vez más lxs lectores los que seguís las peripecias de este blog. Desde la enorme participación tendida por España, he de agradecer a Alemania, Irlanda, Estados Unidos y Latinoamérica su colaboración. No sé si el localizador para idiomas que coloqué en el blog pudiera ofrecer una traducción fidedigna de lo que relato, sin embargo, tengo la obligación y debo daros las gracias por detener un momento de vuestro tiempo para su lectura.



Hoy día es muy usual emplear el término 'evasión'  y relacionarlo con las grandes evasiones fiscales realizada por la oligarquía de corruptos y políticos alimentados por los fervores autonómicos a costa de no satisfacer las necesidades de la ciudadanía. Retomemos ese concepto de evasión como un término romántico, como lo que sugiere la Rima LII de Bécquer que decía así:


Olas gigantes que os rompéis bramando 

en las playas desiertas y remotas, 
envuelto entre la sábana de espumas, 
¡llevadme con vosotras! 



Ráfagas de huracán que arrebatáis 
del alto bosque las marchitas hojas, 
arrastrado en el ciego torbellino, 
¡llevadme con vosotras! 



Nube de tempestad que rompe el rayo 
y en fuego ornáis las sangrientas orlas, 
arrebatado entre la niebla oscura, 
¡llevadme con vosotras!. 



Llevadme, por piedad, a donde el vértigo 
con la razón me arranque la memoria. 
¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme 
con mi dolor a solas!


Aunque quizás sea Espronceda quién mejor escenifique todo lo relativo e imaginativo, lo imposible o lo impensable, y le de forma a un nuevo mundo. Aquel mundo que pretendo plasmar en este blog.





No hay comentarios:

Publicar un comentario