miércoles, 24 de octubre de 2012

El sendero

Los avatares de la vida elevadas veces nos causan gran conmoción. Desde que te levantas hasta que finalizas la jornada te sientes encadenado a pautas, costumbre, normas que sugieren  un mundo regido por el individualismo y la virtud del propósito. Frustración, nostalgia, delirio, amor… todo ello guía nuestro sendero.

Nadie es poseedor de un diario capaz de vislumbrar el futuro como en el anime Mirai Nikki. Eso es precisamente lo que nos otorga la luz, el interés por marcar sueños, metas, de lograr un propósito, de conquistar el mundo. Creo que lo que pretendo transmitir queda bien reflejado en el siguiente fragmento de un poema de Tolkien, J.R.R.

“En el hogar rojo es el fuego 
y resguardado aguarda el lecho; 
mas nuestros pies no están cansados, 
quizá una roca, tal vez un árbol, 
que nadie ha visto sino nosotros, 
tras un recodo surjan de pronto. 
Árbol y flor, hoja y herbaje, 
¡dejad que pasen, dejad que pasen! 
Colina y agua bajo los cielos, 
¡corred, pasemos, corred, pasemos! 

Tras el recodo tal vez esperan 
nuevos caminos, puertas secretas, 
y aunque pasemos casi de largo 
tal vez mañana aquí volvamos 
tomando aquellas sendas ocultas 
que van al Sol o hacia la Luna. 
Manzana, espino, nuez y ciruela, 
¡dejad se pierdan, dejad se pierdan! 
Arena y roca, lago y cañada, 
¡que bien os vaya, que bien os vaya! 

El mundo al frente, la casa atrás, 
y muchas sendas que transitar 
entre las sombras hasta el ocaso, 
hasta que brillen todos los astros. 
Vamos del mundo, volved a casa, 
hacia el hogar, hacia la cama. 
Niebla y crepúsculo, sombras y nubes, 
¡dejad se esfumen, dejad se esfumen! 
Lámpara y fuego, carne y hogaza. 
¡Luego a la cama, luego a la cama! 

* * * 
¡Ho! ¡Ho! ¡Ho! voy a la botella 
para ahogar las malas penas. 
Vientos y lluvias pueden haber, 
y también mucho por recorrer, 
mas soñaré al pie de un árbol, 
viendo a las nubes ir en lo alto.”


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